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Sábado, 20 Agosto 2022

El Consejero de Salud de Baleares se compromete a tener al menos un centro piloto de rehabilitación cardiaca en unos meses

17/07/2008

En España no existe una tradición en rehabilitación cardiaca, como sí sucede en Centroeuropa y Estados Unidos, y por ello se recuerda a los cardiólogos la conveniencia de remitir los pacientes hacia este tipo de centros

Palma de Mallorca, 16 julio 2008 (Redacción)

Durante la mesa redonda “Cardiopatías y la atención cardiológica en las Islas Baleares: situación actual y caminos hacia el futuro”, celebrada en el Colegio de Médicos de Baleares, el Dr. Juli Fuster, director general de Planificación de la Consejería de Salud, se ha comprometido a empezar la implantación de la rehabilitación cardiaca en Baleares con uno o dos centros de pilotaje, que “podrían entrar en funcionamiento en tan sólo unos meses”, ha adelantado.

Los expertos han coincidido en la necesidad de impulsar el papel de las asociaciones de pacientes y el de los profesionales de la atención primaria, como actores muy importantes para crear una conciencia social hacia la rehabilitación cardiaca. Es más, las asociaciones podrían actuar cuando el paciente todavía se encuentra hospitalizado y la atención primaria canalizar a los pacientes hacia los centros de rehabilitación.

Los participantes en la mesa redonda han resaltado la importancia de la rehabilitación física y psicológica en pacientes cardiópatas crónicos o agudos, lo que pone de relieve que estos servicios deben ser multidisciplinares, con cardiólogos, endocrinos, psiquiatras, enfermeros y nutricionistas. En los diferentes proyectos que se han presentado hasta la fecha, y que ninguno ha llegado a buen fin hasta ahora, se destaca el interés de numerosos profesionales en participar y poner su trabajo para favorecer la recuperación de los enfermos cardiacos.

Pero, como reconoce el Dr. Tomás Ripoll, Jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Son Llàtzer, “en España no surgen nuevos profesionales que se dediquen a la rehabilitación cardiaca y, entre los cardiólogos jóvenes, hay menos interés aún”. Este hecho se debe a que no hay una tradición en rehabilitación cardiaca en nuestro país, como sí ocurre en Centroeuropa y Estados Unidos. Así, además de una tarea docente y pedagógica entre los pacientes para que acudan a estos servicios, debe hacerse también, como afirma el Dr. Fuster, “entre los mismos cardiólogos para que remitan a los pacientes hacia los centros de rehabilitación”.

Actualmente, sólo la Asociación para la Rehabilitación Cardíaca de Baleares (ArCOR), promotora de este encuentro, está llevando a cabo cursos, de tres días de duración, en los que ofrecen pautas e información a los enfermos del corazón para que puedan volver a tener una vida “normal” en el menor tiempo posible. No hay que olvidar, recordaron los expertos en el Colegio de Médicos de Baleares, que 6 de cada 10 pacientes cardiópatas sufren algún problema psicológico y la reinserción en su vida anterior es difícil y, en muchos casos, deriva en depresión. El Dr. Gual abogó por potenciar y apoyar desde la administración la labor llevada a cabo esta asociación de pacientes cardiacos.