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Sábado, 13 Agosto 2022

Diez medidas necesarias para afrontar el gasto sanitario

16/09/2010

Según un informe elaborado por Antares Consulting, la puesta en marcha de estas diez medidas que inciden directamente sobre el origen del gasto, tienen un impacto máximo estimado cercano a los 9.872 millones de €, lo que representa el 15% del gasto sanitario. Sin embargo, no aplicarlas, supondría incrementar la fiscalidad, revisar los derechos y prestaciones del SNS y tener que adoptar, en definitiva, nuevas medidas de ajuste

Madrid, 15 de septiembre 2010 (medicosypacientes.com)


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Antares Consulting ha elaborado un documentado estudio en el que analiza la sostenibilidad financiera del sistema sanitario español y propone 10 medidas estructurales para afrontar las causas del gasto farmacéutico. Como apuntan en sus conclusiones, “no está en cuestión su organización y su modelo, sino la capacidad para mantenerlo a largo plazo” y afirman que “para alcanzar dicho reto se requiere la participación activa y perseverante de todos los actores involucrados: ciudadanos, profesionales, gestores y políticos”.

Las 10 medidas propuestas son:

1.- Reforzar el papel de la evaluación de tecnologías sanitarias.
2.- Mejorar el rendimiento y la productividad de los recursos humanos.
3.- Incrementar el copago en farmacia.
4.- Desarrollar el modelo de atención a pacientes con enfermedades crónicas.
5.- Desarrollar el espacio sociosanitario alternativo a la hospitalización.
6.- Invertir decididamente en prevención y en mejora en salud.
7.- Generalizar los servicios compartidos entre proveedores asistenciales.
8.- Reordenar la medicina terciaria y la oferta hospitalaria.
9.- Mejorar la seguridad del paciente y reducir la variabilidad de la práctica clínica.
10.- Potenciar iniciativas que aceleren el retorno de la inversión de las TIC en salud.

Desde los años sesenta, el gasto sanitario ha crecido más rápidamente que el Producto Interior Bruto (PIB) en todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Este diferencial ha sido en promedio 2 puntos más rápido que el PIB para la mayoría de países, y del 2,5% en el caso de los EEUU. En consecuencia, el porcentaje del PIB destinado a sufragar el gasto sanitario ha crecido año tras año, abriendo el debate sobre la sostenibilidad financiera a medio y largo plazo de los sistemas de salud.

Según este informe, las principales causas de este crecimiento son:
- la introducción de nuevas tecnologías sanitarias;
- el incremento de la inflación sanitaria por encima de la inflación general, que se explica por los mayores costes de las nuevas tecnologías (medicamentos, dispositivos, prótesis, etc.) y de los profesionales sanitarios.
- la mayor utilización de los servicios de salud por parte de la población, provocada por los cambios: del patrón de morbilidad: envejecimiento y enfermedades crónicas; de los hábitos de vida menos saludables y la menor tolerancia a las enfermedades; por la modificación del concepto de “calidad de vida” y el consumismo médico.
- las ineficiencias sistémicas en el modelo de atención sanitaria como: la escasa integración entre los niveles asistenciales; la variabilidad clínica; los costes crecientes de administración y coordinación.

En España, la reciente crisis económica ha provocado una fuerte caída de la recaudación fiscal, generando un déficit del 11,4% del PIB (cerca de 100.000 millones de €) en 2009. Al ser la sanidad una de las principales partidas de gasto público, dicho déficit ha repercutido rápidamente en este sector. Además, la crisis de la deuda pública (es decir, la creciente dificultad de financiar el déficit público en los mercados exteriores) ha acentuado todavía más el debate sobre la sostenibilidad del sistema sanitario.

Tal como se expone en el citado informe, las medidas adoptadas por el Consejo Interterritorial (recorte del precio de los medicamentos), el Consejo de Ministros (recorte de los salarios) y las comunidades autónomas (hospitales concertados en Cataluña) obedecen a la lógica de ajuste presupuestario ante la crudeza de la crisis. Más allá del acierto en su formulación, son necesarias y probablemente inevitables en el contexto en que se producen. Pero no son suficientes para contener el crecimiento del gasto sanitario y garantizar la suficiencia financiera del sistema sanitario.

Por ello apuntan que si el problema de fondo es estructural, hay que adoptar medidas de fondo que incidan sobre las causas que provocan el incremento de los recursos destinados a la salud.

Las medidas propuestas tienen un impacto máximo estimado cercano a los 9.872 millones de €, lo que representa el 15% del gasto sanitario y no todas ellas han podido medirse bajo forma de impacto económico. Esto pone sobre la mesa dos preguntas cruciales:

1. ¿Qué metas podemos alcanzar sobre el impacto máximo calculado? Lógicamente, dependerá del empeño puesto y de la capacidad de gestión del cambio. Sólo alcanzando un tercio del impacto medible (recordemos que hay dos de diez medidas no cuantificadas), supondrían 3.258 millones, un número significativamente mayor que el de las medidas de ajuste presupuestario adaptadas.

2. ¿Cuánto tiempo tardaremos en observar resultados visibles? Siendo medidas estructurales, los resultados se observarán a medio plazo. Y aquí radica una de las principales dificultades, puesto que el tiempo del que disponen los responsables sanitarios para aplicar las políticas tiende a ser más corto que el tiempo necesario para la gestión del cambio del modelo asistencial y organizativo requerido.

Para consultar el informe completo:
http://www.youblisher.com/p/51052-Sostenibilidad-financiera-del-sistema-...