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Lunes, 8 Agosto 2022

Cada paquete de tabaco conlleva un coste por mortalidad prematura superior a 100 euros

03/01/2011

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena publican un estudio según el cual el precio que se paga en los estancos por cada cajetilla de tabaco "es sólo una parte muy pequeña del precio real que los fumadores pagan por su consumo", y añaden que “el consumo de tabaco aumenta el riesgo de muerte con respecto a los no fumadores y se puede asignar un coste al riesgo de mortalidad prematura de los que sí fuman”

Madrid, 4 de enero 2011 (E.P.)

Según un artículo publicado en la Revista Española de Salud Pública por investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) el precio real de una cajetilla de tabaco se sitúa en 107 euros para los hombres y 75 euros para las mujeres.

Para Angel López Nicolás, uno de los coautores de este estudio, el precio que se paga en los estancos por cada cajetilla de tabaco "es sólo una parte muy pequeña del precio real que los fumadores pagan por su consumo", y señala que el coste medio de la cajetilla es más elevado "porque el consumo de tabaco aumenta el riesgo de muerte con respecto a los no fumadores y se puede asignar un coste al riesgo de mortalidad prematura de los que sí fuman".

A la hora de determinar este coste de mortalidad asociado al consumo de tabaco en España, los expertos partieron del denominado Valor Estadístico de la Vida (VEV), es decir, la cantidad que está dispuesta a pagar la población para conseguir una reducción del riesgo de muerte. El VEV estimado como media es de 2,91 millones de euros y, en el caso de los fumadores, se eleva a 3,78 millones de euros. "Pero no hay que confundir el coste por mortalidad prematura con coste por atención sanitaria, ya que el coste por mortalidad prematura es soportado por los fumadores", puntualiza López.

"La estimación del coste de la mortalidad prematura por paquete de tabaco es un elemento clave en el análisis coste-beneficio de las políticas de prevención y control del tabaquismo", afirman los investigadores. En este sentido, el estudio señala que tanto los impuestos y las restricciones al consumo en lugares públicos "refuerzan los mecanismos de autocontrol de quien fuma", mientras que las políticas de prevención y control del tabaquismo "pueden generar considerables beneficios sociales ya que las pérdidas de bienestar asociadas al consumo de tabaco son mucho más cuantiosas de lo que sugieren los costes externos".

El trabajo cuestiona el axioma de la economía clásica sobre la 'soberanía del consumidor', lo que se traduce en que quien fuma "no lo hace porque el placer de fumar es superior a su coste, sino por el poder adictivo de la nicotina y por el desconocimiento de su coste real".