El Ministerio de Sanidad prepara un real decreto para regular el Sistema de Vigilancia de Salud Mental, que permitirá disponer de información homogénea y sistemática sobre la salud mental de la población y contará, como primer instrumento específico, con un Registro Estatal del Suicidio.
Para conocer mejor esta iniciativa Médicos y Pacientes ha hablado con Belén González, Comisionada de Salud Mental del Gobierno de España, quién ha subrayado que «la puesta en marcha del Registro Estatal de Conducta Suicida supone un avance sin precedentes para mejorar el conocimiento de uno de los principales problemas de salud pública en España. Esta nueva herramienta permitirá disponer de información homogénea y actualizada sobre las conductas suicidas en todo el territorio, facilitando el diseño de estrategias de prevención más eficaces y ajustadas a la realidad».
Belén González explica que el registro nace con el objetivo de superar las limitaciones existentes en la recogida de datos y ofrecer una visión más precisa de un fenómeno complejo y multifactorial. «La iniciativa reforzará además la coordinación entre administraciones y profesionales, al tiempo que contribuirá a mejorar la capacidad de respuesta de los servicios sanitarios y sociales. Es decir, va a permitir una respuesta y coordinación similar a cuando existe una emergencia por una enfermedad infectocontagiosa como el COVID o el hantavirus».
La Comisionada de Salud Mental ha adelantado que «será la Agencia de Salud Pública quién coordine ambas alertas y ambas respuestas. En definitiva – añade – será muy parecida a los sistemas de vigilancia que ya están operando».
También ha destacado que este el Registro va a permitir disponer de información fiable y comparable, «lo que constituye un elemento esencial para orientar las políticas públicas, evaluar intervenciones y avanzar en la prevención del suicidio desde una perspectiva integral y basada en la evidencia, ese el el objetivo de todas estas medidas que suponen un gran paso adelante en nuestro país.
Finalmente ha resaltado que para elaborar estos materiales y planes «nos hemos nutrido de la mayor evidencia científica y de la experiencia de países como Irlanda o reino Unido donde han logrado muy buenos resultados en materia de prevención del suicidio.
El Plan de Acción para la Prevención del Suicidio cuenta con 17,83 millones de euros anuales en 2025 y 2026 y ha financiado 122 proyectos en su primera convocatoria.
El Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027, que cuenta con una financiación de 17,83 millones de euros anuales en 2025 y 2026, financió 122 proyectos que desarrollan programas de hospitalización domiciliaria en salud mental, actuaciones de posvención para supervivientes, familiares y allegados, formación de profesionales y agentes comunitarios, intervenciones en centros educativos y penitenciarios y proyectos dirigidos a colectivos en situación de especial vulnerabilidad.
De estos 122 proyectos, la comisionada de Salud Mental, Belén González, ha presentado durante la rueda de prensa el trabajo de tres, realizados en Castilla-La Mancha, Asturias y Galicia, con una financiación de 70.000, 300.000 y 173.000 euros, respectivamente.
Belén González: «Con recursos a los que poder acudir y de una manera compartida y comprensiva es lo que nos va a permitir seguir disminuyendo estas cifras de suicidio»
El primero de ellos consiste en la detección y señalización de puntos críticos donde se localizan un mayor número de intentos de suicidio o de suicidios consumados, con el objetivo de establecer en ellos barreras físicas, información de ayuda y mensajes de esperanza.
El segundo se centra en la atención domiciliaria para jóvenes y adolescentes con ideación suicida, a través de equipos multidisciplinares dotados de recursos para poder desplazarse a los domicilios y evitar así la hospitalización en una planta de psiquiatría.
El tercer proyecto consiste en grupos de paseo dinamizados para prevenir la soledad no deseada, que, en su primer año se llevaron a cabo en 11 municipios rurales de A Coruña y este año han aumentado su implantación a Lugo con nueve municipios más. «Una intervención aparentemente simple pero que fundamenta los principios que defendemos y que ha mostrado una espectacular eficacia», ha destacado González.
La comisionada ha destacado que el Plan de Acción y estos 122 proyectos reflejan no solo la preocupación del Gobierno por el suicidio, sino el «aumento de la conciencia social» sobre este. Así, respecto a las causas del descenso en la cifra de suicidios, ha comentado que son multifactoriales, pero que tanto estos proyectos como el trabajo de las comunidades autónomas, las familias, las asociaciones y los ayuntamientos son relevantes para favorecer la prevención.
«Además, visibilizarlo con un mensaje de esperanza, con recursos a los que poder acudir y de una manera compartida y comprensiva es lo que nos va a permitir seguir disminuyendo estas cifras de suicidio», ha afirmado para añadir que las variables socioeconómicas también influyen en el aumento o descenso de los datos.
Registro Estatal del Suicidio
La propuesta establece la organización y el funcionamiento del nuevo sistema y desarrolla el Registro Estatal del Suicidio, que permitirá mejorar el conocimiento sobre la incidencia del suicidio y sus factores asociados, detectar agrupaciones de casos, identificar métodos emergentes y observar posibles cambios de tendencia. Esta información servirá para orientar las políticas de prevención, mejorar la respuesta asistencial y reforzar el apoyo a las personas en situación de riesgo.
El Sistema de Vigilancia de Salud Mental se integrará en la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública y contará con una unidad central, coordinada con las unidades autonómicas, y con un Comité Técnico de Vigilancia de Salud Mental encargado de establecer procedimientos comunes para garantizar un funcionamiento homogéneo en todo el territorio.
El registro integrará información procedente de distintas fuentes sanitarias, estadísticas y médico-forenses para mejorar el conocimiento sobre el suicidio y sus factores determinantes. Esto permitirá disponer de indicadores más homogéneos y comparables, reforzar la investigación y orientar con mayor precisión las políticas de prevención y las actuaciones dirigidas a las personas y familias afectadas.
Este avance se produce en un contexto de evolución favorable de los principales indicadores de mortalidad por suicidio. Los datos provisionales correspondientes a 2025 registran 3.808 fallecimientos, frente a los 3.953 de 2024, los 4.116 de 2023 y los 4.227 de 2022. De confirmarse los datos provisionales, supondría el tercer año consecutivo de descenso y una reducción acumulada de 419 fallecimientos desde 2022, un 9,9% menos.
En 2024 fallecieron por suicidio 2.902 hombres y 1.051 mujeres, y la tasa de mortalidad se situó en 8,09 fallecimientos por cada 100.000 habitantes. Los datos provisionales de 2025 sitúan esa tasa en 7,71 por cada 100.000 habitantes.
El Ministerio de Sanidad ha lanzado la campaña “Acércate, escucha, acompaña… repara”, una iniciativa para visibilizar la discapacidad psicosocial, combatir el estigma y promover una sociedad más inclusiva a través del cuidado de los vínculos.
La discapacidad psicosocial hace referencia a las limitaciones que pueden experimentar algunas personas con problemas de salud mental cuando el sufrimiento psíquico se suma a barreras como el estigma, la falta de apoyos, la exclusión social o las dificultades para participar plenamente en la vida cotidiana.
Desde un enfoque basado en los derechos humanos, la discapacidad no depende únicamente de una condición de salud, sino también de las barreras que encuentra la persona en su entorno y que pueden limitar su participación en igualdad de condiciones.
La campaña parte de una idea central: cuando una persona atraviesa una situación de intenso sufrimiento psíquico, pueden verse afectados también sus vínculos familiares, sociales o afectivos. El miedo, el desconocimiento o la sensación de no saber cómo actuar pueden generar distancia y aumentar el aislamiento.
Frente a ello, “Acércate, escucha, acompaña… repara” invita a cambiar la forma de relacionarnos con las personas que atraviesan estas situaciones y recuerda que existen gestos cotidianos al alcance de cualquiera que pueden ayudar: acercarse, escuchar sin juzgar, acompañar y respetar.
La iniciativa no pretende convertir a la ciudadanía en experta en salud mental, sino ofrecer pautas sencillas para saber cómo estar al lado de una persona que atraviesa un momento de especial vulnerabilidad. En este sentido, el nombre de la campaña resume su planteamiento: no se trata de reparar a las personas, sino de reparar los vínculos que el sufrimiento, el estigma o la soledad pueden haber deteriorado.
La campaña incluye el “Manual de reparación”, una guía práctica dirigida a toda la población que recoge recomendaciones para acompañar a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento psíquico.
A partir de situaciones cotidianas, el manual ofrece orientaciones basadas en la escucha, el respeto y el acompañamiento y muestra cómo determinadas actitudes pueden contribuir a mantener los vínculos y evitar que el desconocimiento o el miedo aumenten el aislamiento de la persona.
La discapacidad psicosocial sigue siendo una realidad poco conocida y no dispone de una categoría estadística específica que permita determinar con exactitud cuántas personas se encuentran en esta situación.
Como referencia, la Base Estatal de Datos de Personas con Valoración del Grado de Discapacidad del IMSERSO contabilizaba, a 31 de diciembre de 2024, 793.220 personas con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33 % por deficiencias clasificadas dentro de la categoría “sistema nervioso o función mental”.
Estas personas representan el 23,2 % de las 3.420.552 personas con discapacidad reconocida registradas en esta base estatal. La categoría incluye los trastornos mentales, pero también otras patologías neurológicas, por lo que esta cifra no equivale al número de personas con discapacidad psicosocial.
Con esta campaña, el Ministerio de Sanidad refuerza su compromiso con un modelo de salud mental basado en los derechos humanos, la participación, la inclusión social y la lucha contra el estigma, y pone en valor el papel de toda la sociedad en la construcción de entornos más inclusivos y en el cuidado de las personas que atraviesan situaciones de sufrimiento psíquico.



