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Prof. Joan Monés: «La ética no se puede enseñar exclusivamente con la enumeración y explicación de normas sino con la base de la acción»


Partiendo de que la dimensión ética, moral y deontológica es inherente a la práctica de las profesiones sanitarias y especialmente en la Medicina, el profesor Joan Monés, vocal de la Comisión Central de Deontología Médica de la OMC, explica en esta entrevista, concedida con motivo del VIII Curso de Bioética, la importancia de esta materia y de la metodología que se emplee en su enseñanza

 

Madrid, 5 de septiembre 2013 (medicosypacientes.com)

-Desde su punto de vista, ¿cómo contribuyen este tipo de actividades al fomento de la Ética y la Deontología en el ámbito médico?

-La dimensión ética, moral y deontológica es inherente a la práctica de las profesiones sanitarias y especialmente en la medicina. Sin embargo, es motivo de reflexión que de las tres dimensiones clásicas de la actividad en los centros sanitarios (asistencia, investigación y docencia) es la docencia la que ha permanecido hasta hace poco tiempo más olvidada de la preocupación ética, tanto en la formación de pregrado como de postgrado.

En la formación de pregrado y de postgrado sobre todo en relación con médicos residentes, las enseñanzas técnicas deben ir acompañadas de enseñanzas éticas y deontológicas con información y sobre todo con el ejemplo del docente.

Este concepto válido desde siempre, es actualmente una necesidad ineludible, derivada de la aparición de conflictos generados por el cambio en la relación médico-paciente, que de ser paternalista bien intencionada aunque inadecuada, pasa a considerar al paciente como responsable y capaz de tomar las decisiones (principio de autonomía), después de una correcta información del médico,  sobre cuestiones de salud de las que el paciente debe ser el protagonista de su propia historia.

La medicina es una disciplina esencialmente ética en tanto tiene vinculación directa con el intento de curar o mejorar al prójimo. La ética no se puede enseñar exclusivamente con la enumeración y explicación de normas, sino con la base de la acción. Es la «conducta ética» lo que enseña, demostrando una buena relación con el paciente, a partir del modelo del propio docente. Los verdaderos maestros enseñan básicamente con el ejemplo.

La docencia ética está en una progresiva mejora en el pregrado y también en el postgrado, por la oportunidad de asistir a eventos como el VIII CURSO DE VERANO ENSEÑANZA E INVESTIGACIÓN EN BIOÉTICA, que se va a realizar en Zaragoza dirigido por el Dr. Altisent los días 6-7 de Septiembre, que ayudan a poner al día aspectos relacionados con la Ética y la Deontología a todos aquellos profesionales sanitarios con inquietudes para mejorar en su relación con los pacientes, con sus compañeros y con la sociedad.

-Una de las mesas redondas del curso está dedicada a la Ética de las relaciones entre profesionales ¿cuáles sus objetivos?

-En los Códigos de Deontología médica se tratan las obligaciones de los médicos en su relación con profesionales sanitarios en general y en   especial con sus compañeros médicos, tanto en sus relaciones profesionales, humanas, trato, ayuda y el consejo técnico cuando sea necesario.

El CÓDIGO DE DEONTOLOGÍA MÉDICA (CDM) Guía de Ética Médica de la OMC (Organización Médica Colegial), vigente desde Julio 2.011, hay un capítulo dedicado a este tema. Capítulo VIII. RELACIONES DE LOS MÉDICOS ENTRE SÍ Y CON OTROS PROFESIONALES SANITARIOS y muy especialmente el Artículo 37, indica unas normas básicas.


-Cómo se puede enseñar a enfocar los problemas de relación y las situaciones que generan responsabilidad deontológica?

-A pesar de los intentos de prevención de las tensiones y conflictos entre médicos, estos aparecen y cuando se han producido los colegios de médicos han de disponer de criterios claros para su evaluación correcta y establecer las bases para su corrección. Los conflictos preferiblemente han de ser tratados en los ambientes profesionales.

El CDM ayuda sin duda a esta valoración sobre todo en su artículo 38. En concreto, su punto 4, es  importante, ya que indica que las infracciones de los médicos relacionadas con su actividad profesional, no deben ser silenciadas, sino que han de ser comunicadas con discreción al colegio de médicos, ya que la buena atención al paciente, ha de ser para el médico siempre prioritaria.

La gestión disciplinaria de los colegios de médicos, realizada conforme a la normas de Deontología y al procedimiento correcto, es el ejercicio legítimo de una ineludible responsabilidad, que cuando es bien realizada, no tan solo resuelve el caso concreto, sino que además prestigia a la institución colegial, ayudando a que futuros y previsibles conflictos entre médicos se diriman en este ámbito.

Los conflictos entre colegiados deben resolverse en este ámbito por los órganos corporativos de decisión, comisiones de Deontología y juntas de gobierno, y solo en última instancia, fracasadas las instancias colegiales, los conflictos entre médicos se tendrían que dirimir en los tribunales de justicia.

En consecuencia, sabiendo que el conjunto de principios y reglas que inspiran el vigente CDM son de obligado cumplimiento para todos los médicos en ejercicio, se intenta en el Capítulo VIII orientar la conducta del médico hacia sus colegas en diversas situaciones y también hacia los integrantes de otras profesiones sanitarias. Su conocimiento y reflexión ayudarán sin duda a prevenir o en última instancia a resolver mejor las tensiones y conflictos entre médicos. La mesa redonda del curso trata de dar a conocer la problemática de la relación entre médicos.

¿Es preciso, en los tiempos que corren, que el médico tenga una base sólida de conocimientos sobre Ética médica y Deontología?

-El artículo 1 del CDM dice que «la Deontología es el conjunto de principios y reglas éticas que han de inspirar y guiar la conducta profesional del médico». Es obvio por tanto, la trascendencia de su conocimiento por parte de los médicos, para una actuación profesional técnica y humanamente correcta.

Hay conciudadanos nuestros e incluso algunos médicos que piensan que el Código de Deontología trata de defender privilegios para el colectivo médico cuando en realidad es un marco normativo pensado para colaborar en la protección sanitaria de la sociedad y también un marco de referencia ética y una exigencia para los médicos en su labor profesional.

Habitualmente cuando los médicos han de tomar decisiones de índole ética lo suelen hacer con otros profesionales y por ello se basan en principios y valores de la llamada «Bioética», que son más genéricos pero no diferentes de los del CDM.

Los principios y valores éticos son universales para la sociedad, aunque aplicados a un determinado ámbito de actuación, conduce a la necesidad que haya códigos de Deontología diferenciados para cada profesión (arquitectos, periodistas, abogados, etc.), pero  cuando se plantea una cuestión general de Ética o Deontología, se refiere a una Ética «multidisciplinar», es decir que trasciende el propio campo de la actuación del profesional, en nuestro campo el médico, salvo cuando la relación se establece exclusivamente en el plano dual, médico-paciente.

Todo esto ha contribuido a la gran difusión y éxito del término «Bioética», utilizado por primera vez por V.R. Potter en 1.970. Los Comités de Bioética se han desarrollado notablemente en nuestro país, tanto en el medio hospitalario como en otras organizaciones sanitarias, para recomendar actuaciones asistenciales (Comités de Ética Asistencial: CEA) como en el campo de la investigación (Comités de Ética de Investigación: CEI).

Una de las actividades casi inseparables de la acción profesional del médico es la contribución a la enseñanza tanto de los estudiantes de medicina como al aprendizaje de otros médicos en distintas fases de su formación: especialización médica (residentes MIR), formación continuada, etc. Por ello, en toda unidad asistencial acreditada para la docencia hay obligación por parte de todos los miembros del equipo de contribuir a la formación de alumnos y residentes asignados, aunque puede y debe haber entre ellos los que tengan mayor responsabilidad, por motivaciones como un contrato con la universidad o  responsabilidades de gestión.

¿Se hace necesario un esfuerzo para alinear los valores y obligaciones deontológicas de los médicos con los intereses de los pacientes?

-En la pregunta anterior hemos querido indicar la importancia de la difusión entre los médicos, de los puntos esenciales del CDM, con la seguridad de que su conocimiento y aplicación repercutirán en una más completa asistencia a los pacientes. Así nos lo recuerda el artículo 5 del CDM.

Un nuevo paso a realizar por parte del colectivo médico, es ir difundiendo que las normas contenidas en el CDM, están básicamente concebidas para conseguir que las actuaciones médicas repercutan en una mejor asistencia al paciente. Por tanto, las obligaciones deontológicas y los intereses de los pacientes han de ir y van absolutamente en la misma dirección.

Este punto de vista supera con creces los derechos del paciente a pesar de que son amplios y están legalmente protegidos. Los médicos dan al paciente una asistencia que va más allá de la exigencia legal; los valores éticos y deontológicos tienen más vigencia que nunca, ya que la ciencia gana omnipotencia respecto a la vida humana y la salud, y ante algunas actuaciones es preciso preguntarse si ese acto, posible científica y técnicamente, es moralmente aceptable y favorable para el paciente, en resumen «no todo lo que es técnicamente  posible, es éticamente aceptable».


En la mesa redonda, en la Vd. participa, también se hablará el programa PAIME, ¿qué enfoque deontológico se le puede dar al mismo?

-En este tema hemos de iniciar las reflexiones exponiendo el artículo 22 del  CDM, que está en el Capítulo IV. CALIDAD DE LA ATENCIÓN MÉDICA, en sus apartados 2 y sobre todo 3.

Las dos normas son duras aunque necesarias, sobre todo el apartado 3, que obliga a un médico a comunicar con discreción al colegio de médicos, si  observa que un compañero no puede ejercer con la debida competencia, por deficiencias físicas o psíquicas. El colectivo médico, consciente de esta necesidad («la atención al paciente ha de ser siempre prioritaria»), pero a la vez consciente de la obligación de proteger al compañero vulnerable, ha instaurado un programa de ayuda, muy adecuado y con la experiencia se va mejorando y del que el colectivo debe sentirse orgulloso.

El programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), fue creado el año 1998 por el Colegio de Médicos de Barcelona conjuntamente con el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya y que se ha ido extendiendo todos los colegios de médicos españoles y con el apoyo total y determinante de la OMC.

Entre los objetivos finales del Programa están: Poder ayudar al mayor número posible de médicos enfermos; procurar que la práctica de la medicina se haga en las mejores condiciones posibles para la salud de los ciudadanos; asegurar que los médicos enfermos reciban la asistencia necesaria; y favorecer su rehabilitación como profesionales.

Está demostrado que los profesionales de la salud se encuentran entre la población que recibe una atención sanitaria manifiestamente mejorable, bien sea por autosuficiencia, por la negación de las propias enfermedades, por consultas espontáneas («de pasillo») a colegas o por otros motivos. Tampoco entre médicos se establece la más adecuada relación terapeuta-paciente, presente en la práctica clínica habitual, ya que habitualmente se busca al médico-amigo, que inconscientemente actúa más de amigo que de médico. Por estos motivos sitúa paradójicamente a los médicos como uno de los colectivos peor atendidos dentro del sistema sanitario.

Por tanto, el PAIME ha sido creado para superar las barreras que impiden a los médicos verse como pacientes y para facilitar el acceso a una atención sanitaria a la vez extremadamente confidencial y de calidad, especializada sobre todo en enfermedades relacionadas con trastornos psíquicos y/o conductas adictivas, para la curación del médico-enfermo y permitir  reintegrarse a sus tareas profesionales con garantías para los pacientes. Como fácilmente se puede deducir todo el programa PAIME, está profundamente impregnado de las normas de Ética y Deontología.

Considera que se investiga lo suficiente en Bioética ¿qué aplicaciones prácticas se le da a este tipo de investigación?

-Introduciendo en PubMed el día 20 de Agosto de 2013, las palabras «ethical issue», es decir, publicaciones sobre Ética, el número de referencias citadas en los 5 años últimos llega a la increíble cifra de 37.181 y si se buscan específicamente publicaciones de investigación sobre Ética en la práctica clínica en lo últimos 5 años y se introduce «clinical research ethical» las citas referenciadas llegan a 4.564 e investigación sobre Bioética «bioethics research«, las referencias publicadas son: 1.603.

Por tanto, no hay duda de la existencia de publicaciones de investigación en Ética. En el VIII curso de verano de enseñanza e investigación en Bioética,  una mañana desde las 10 horas hasta las 13.30, hay dos talleres seminario, sobre INVESTIGACIÓN EN BIOÉTICA. ¿Sobre qué se está investigando?, ¿Con qué metodología?, ¿Dónde se está publicando?. Con independencia de la valiosa aportación de los ponentes, será interesante y revelador conocer cómo está la investigación en Bioética en nuestro país, a través de los asistentes al curso con su experiencia personal y la de su grupo de trabajo.

Desde su punto de vista, ¿qué futuro le depara a la Bioética?

-La bioética se centra en la reflexión sobre los conflictos de valores, influenciados por la sociedad, unos que tienen un amplio consenso social y otros en que se producen confrontaciones, a veces incluso virulentas, como reflejo de sensibilidades diferentes. Por lo tanto, no es de extrañar que la propia sociedad, influya en la necesidad de una reflexión ética que ayude y argumente tomas de posiciones diferentes e incluso divergentes.

Aunque resulta difícil hacer predicciones sobre la evolución de una disciplina tan dinámica y joven como la Bioética, el futuro es esperanzador, por el empuje de la propia sociedad y porque la ciencia biomédica seguirá avanzando y cambiando los paradigmas de tratamiento de enfermedades y abriendo nuevas posibilidades para la mejora de los individuos enfermos. Por lo tanto, es de esperar que los valores cambien también y que los conflictos entre valores no desaparezcan.

Además, mantener la asistencia con cobertura universal va a ser cada vez más dificultoso, en gran parte por la crisis económica, pero incluso sin ella, el problema se plantearía igual, aunque con menor dramatismo, porque los tratamientos son cada vez más sofisticados y caros y el envejecimiento de la población implicará una mayor demanda de servicios. Por todo ello, también la justicia distributiva seguirá protagonizando  origen de conflictos.

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