Ser la primera mujer decana tras 55 años de historia de la Universidad Autónoma de Madrid supone una especial responsabilidad para la Dra. Pilar López García, psiquiatra e integrante del movimiento #EnSaludNoSinMujeres. Porque este hecho, tal y como asegura en esta entrevista para Médicos y Pacientes, “supone abrir un camino para las mujeres que en la actualidad son mayoría en las facultades de Medicina” y porque “es necesario fomentar el liderazgo femenino en los puestos directivos del ámbito de la salud, tanto a nivel asistencial como universitario”.
Como primera mujer decana en la historia de la Universidad Autónoma de Madrid. ¿Qué supone haber ocupado ese cargo?
Es un gran honor y responsabilidad ser decana de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Soy consciente de que nuestra Facultad de Medicina ha sido pionera desde sus orígenes en la formación médica, con un enfoque integrado y un gran acento en la docencia clínica en los hospitales y centros de salud vinculados con la UAM.
Además, siento especial responsabilidad al ser la primera mujer decana tras 55 años de historia, porque supone abrir un camino para las mujeres que en la actualidad son mayoría en las facultades de Medicina, y es necesario fomentar el liderazgo femenino en los puestos directivos del ámbito de la salud, tanto a nivel asistencial como universitario.
¿Ha encontrado diferencias de género a lo largo de su trayectoria profesional?
En determinados momentos he podido sentir mayor dificultad en mi desarrollo profesional, probablemente condicionado por ser mujer, pero no ha sido durante la mayor parte de mi trayectoria profesional. En términos generales, el género no me ha condicionado ni dificultado alcanzar objetivos profesionales.
La iniciativa #EnSaludNoSinMujeres busca impulsar una representación equitativa en los espacios de decisión. ¿Qué cambios concretos cree que son imprescindibles para lograrlo?
Creo que es necesario que haya mujeres en puestos de responsabilidad para animar a otras mujeres perfectamente capaces de asumir esas responsabilidades. Es importante que haya referentes, y cambiar dinámicas para dar oportunidades a personas perfectamente cualificadas para liderar. Dar visibilidad a las mujeres que actualmente son directivas en los ámbitos relacionados con la salud creo que es fundamental para alentar el liderazgo en las mujeres.
La iniciativa #EnSaludNoSinMujeres se puso en marcha en 2025 con el impulso de FACME, Farmaindustria, Mujeres en Farma y el Ministerio de Sanidad, con el objetivo de impulsar el liderazgo de las mujeres en Salud y creo que es una iniciativa necesaria para avanzar de verdad en la mayor presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad en el ámbito sanitario.
¿Dónde se detectan hoy las desigualdades más persistentes dentro del sistema sanitario?
Las mayores desigualdades se encuentran en los niveles más altos de responsabilidad y de categoría académica. Solo hay un 10% de profesoras catedráticas vinculadas (en puestos asistenciales) en España; a nivel asistencial, solo un 42% de las jefaturas de servicio están ocupadas por mujeres a pesar de que el 62% de los médicos del SNS son mujeres según datos de 2025.
“Los artículos de investigación firmados por mujeres pasan más tiempo en revisión que los de investigadores hombres, en concreto, entre un 7,4 y un 14,6 % más”
Progresivamente se ha ido produciendo un cambio aumentando el número de mujeres en puestos de responsabilidad, sin embargo, hay situaciones en las que el cambio es más lento, como ocurre en la categoría de catedrática vinculada, poniendo de manifiesto la existencia de una brecha de género estructural vinculada a diferentes factores. Una publicación reciente en la revista PLOS Biology pone de manifiesto que los artículos de investigación firmados por mujeres pasan más tiempo en revisión que los de investigadores hombres, en concreto, entre un 7,4 y un 14,6 % más.
La Medicina es una profesión totalmente feminizada. Sin embargo, esa mayoría no siempre se traduce en liderazgo. ¿Por qué cree que sigue existiendo esa desconexión?
La brecha de género en el liderazgo femenino en el ámbito de la salud es evidente y es un problema multifactorial. Es indudable que hay factores estructurales, sociales, psicológicos e institucionales que contribuyen a este desequilibrio, desde inercias históricas que asocian los puestos de mayor responsabilidad con los hombres, menores oportunidades de promoción para las mujeres cuando se encuentran fuera de las redes profesionales y de los órganos de decisión, mayor carga de cuidado y tareas a nivel familiar, autopercepción de menor capacidad para el liderazgo, menores aspiraciones a alcanzar puestos directivos, etc…
“Cuando me presenté a decana de la Facultad de Medicina, llegue a escuchar si pensaba que estaba preparada para el cargo, creo que ese comentario no se le hubiera hecho a un candidato varón”
En su trayectoria académica y asistencial, ¿ha percibido diferencias en la manera en que se evalúa o se exige a mujeres y hombres cuando aspiran a responsabilidades directivas?
De forma general no he percibido esas diferencias, pero sí que me he encontrado en alguna ocasión con comentarios y actitudes discriminatorios, en particular cuando me presenté a decana de la Facultad de Medicina, llegue a escuchar si pensaba que estaba preparada para el cargo, creo que ese comentario no se le hubiera hecho a un candidato varón.
¿Qué cambios culturales son necesarios dentro de las organizaciones sanitarias para que la igualdad no dependa solo de normas?
Creo que hay que dar mucha más visibilidad a las mujeres que ocupan puestos directivos, que puedan contar su experiencia y así poder ser referencia para otras mujeres. Las políticas de conciliación también son necesarias para facilitar el acceso de las mujeres a los puestos directivos.
“La visión y sensibilidad de las mujeres puede contribuir a la adaptación del sistema sanitario a las transformaciones necesarias para su sostenibilidad, eficacia y humanización”
¿Qué mensaje le gustaría trasladar a las nuevas generaciones de médicas que aspiran a liderar la transformación del sistema sanitario?
Que son necesarias, y que están preparadas. El sistema sanitario vive un momento complejo porque afronta muchos retos como la cronicidad, el envejecimiento, la sostenibilidad del sistema, la digitalización y uso de la inteligencia artificial, la deshumanización, etc. y ante estos retos las mujeres pueden aportar su visión y sensibilidad y así contribuir a la adaptación del sistema sanitario a las transformaciones necesarias para su sostenibilidad, eficacia y humanización.
¿Qué papel tienen las sociedades científicas y las corporaciones como la OMC en este aspecto?
Las sociedades científicas, colegios profesionales y organizaciones como la OMC tienen un papel crucial en el apoyo del liderazgo de la mujer en salud, en primer lugar, hablando sobre la brecha de género, mostrando los datos que está recogiendo el observatorio WOMEDS sobre el liderazgo femenino en Medicina y dando la oportunidad a las mujeres que ocupan puestos de liderazgo para que se visibilice su aportación, su experiencia, su visión.



