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Presidente Comisión Central Deontológica: «La pendiente resbaladiza y la eutanasia infantil»

Diversos medios de comunicación se hicieron eco, recientemente, de la intención de Bélgica de ampliar la eutanasia a los menores de edad, abriéndose la posibilidad a un capítulo inédito en la regulación de esta práctica. «Medicos y Pacientes» ha recabado la opinión de expertos en esta materia, entre ellas la del presidente de la Comisión Central de Deontología Médica, el doctor Marcos Gómez Sancho, que nos ofrece a través de este artículo su visión sobre la iniciativa belga

 

Madrid, 25 de octubre 2013 (medicosypacientes.com)

«La pendiente resbaladiza y la eutanasia infantil»
Dr. Marcos Gómez Sancho, presidente de la Comisión Central Deontológica de la OMC

Desde el año 2001 en que fue aprobada la Ley de la Eutanasia en Holanda, mucho han cambiado las cosas. Aquella Ley establecía unas circunstancias bastante precisas en las que se podía solicitar (y practicar) la eutanasia (enfermedad terminal, dolor o sufrimiento insoportable, etc.). Poco a poco se fueron conociendo irregularidades altamente preocupantes en la aplicación de la Ley (eutanasia a pacientes que no lo habían solicitado, médicos que no se lo comunicaban al juez, etc.) puestas de manifiesto ya hace muchos años en los informes del Fiscal General del Estado, Sr. Remmelink, en sendos informes en los años 1991 y 1995, incluso antes de ser legalizada, pero ya despenalizada.

Fuimos muchos los que en aquel momento temíamos que, una vez aprobada la ley, sería fácil continuar aplicando la eutanasia en otras circunstancias o en otras personas, lejos de lo que la ley establecía. Hablábamos de la temible «pendiente resbaladiza», es decir, lo difícil que sería parar la pelota una vez que se ponía a rodar cuesta abajo. Los que defendían la legalización de la eutanasia se reían literalmente de este argumento, diciendo que se establecerían mecanismos de control suficientes.

Y el tiempo ha corroborado nuestros temores. Valgan los siguientes ejemplos.

En «El País» del 12 de abril de 2010 se anunciaba que «Holanda debate el suicidio legal a partir de los 70 años». La iniciativa suma más de 125.000 firmas para llegar al Parlamento.

Unos meses después «Holanda amplía la eutanasia para los enfermos inconscientes» (El País 19 de junio de 2010).

Este mismo año (el Periódico 15 de enero de 2013) supimos que se había aplicado la «Eutanasia doble por ceguera. Dos gemelos sordos lograron la muerte asistida en Bélgica ante la inminencia de perder la vista».

Ahora se ha conocido el caso de una mujer ciega de 70 años que alegó sufrimiento psíquico en 2012 para solicitar la eutanasia. La mujer era viuda, vivía sola y había intentado suicidarse en varias ocasiones. El fallecimiento se ha hecho público con las últimas cifras sobre las eutanasias practicadas en 2012: aumentaron un 13% hasta sumar 4.188. El Centro para el Tratamiento Integral del Cáncer, por su parte, ha alertado de la poca calidad de los cuidados paliativos dispensados a escala nacional (El País 19 de octubre de 2013).

Y este mismo mes supimos que «Un transexual elige morir por eutanasia al verse como un monstruo tras la operación» (El Mundo, 2 de octubre de 2013). Nathan Verhelst, un belga de 44 años, nunca llegó a reconocerse en el espejo después de la operación de cambio de sexo que comenzó en 2009 y por ello decidió morir a través de la práctica de la eutanasia, permitida en Bélgica desde hace ocho años.

La práctica de la eutanasia en Bélgica es cada vez más utilizada desde que fue aprobada en 2002. Actualmente una de cada 50 muertes en el país se debe a esta causa y en el último año el número de intervenciones de este tipo creció un 25% hasta las 1.432.

Actualmente, el Parlamento belga discute la posibilidad de que los menores de 18 años también puedan dar su consentimiento para morir, lo que convertiría a Bélgica en el primer país que aprueba la eutanasia infantil. La mayor parte de la población respalda esta visión. Un 74% de los belgas son favorables a esa extensión a los menores, según un reciente sondeo publicado por el diario La Libre Belgique. El porcentaje subía al 79% para el caso de los enfermos de alzhéimer. En este momento no se plantea la eutanasia a estos enfermos, pero hay que temerse que todo se andará.

Uno de los elementos que más debate ha suscitado es el relativo a la edad del menor. Frente al modelo holandés, que deja la decisión en manos del menor entre 16 y 18 años y exige el consentimiento paterno para casos entre los 12 y los 16, el legislador belga ha preferido no fijar límites. La condición será que tengan «capacidad de discernimiento» (nuestro célebre «menor maduro»), un criterio que, además del médico que se enfrente a un caso de ese tipo, deberá evaluar un psiquiatra infantil. En la actualidad, los menores emancipados (a partir de 15 años) ya pueden someterse a una eutanasia sin permiso paterno.

El tiempo nos ha dado la razón y, además, ha quedado demostrado que la barbarie no tiene límites.

 

 

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