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Para reducir el consumo de tabaco es esencial desnormalizarlo y legislar la venta de nuevos productos

La Dra. Rosa Arroyo, vicesecretaria del Consejo General de Médicos, participó en el evento “Nuevos productos de tabaco y nicotina luchan por su supervivencia, no por nuestra salud”, que se celebró el pasado sábado, 28 de enero, en el Hospital Clínico San Carlos

Últimamente se ha dado una avalancha de propaganda o de comunicación indirecta de los productos de tabaco, con una imagen muy atractiva y con mensajes que pretenden minimizar la percepción del riesgo que conlleva su consumo. Ante esta situación de preocupación por parte de varias instituciones, se organizó de esta jornada.

Este acto, organizado por el Ministerio de Sanidad, la European Network for Smooking and Tobacco Prevention (ENSP), el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), la Universidad de Cantabria, la Unidad de Control del Tabaquismo, el Institut Català d’Oncologia (ICO), la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo y el Consejo General de Médicos (CGCOM), contó con un total de cinco mesas de debate, además de la exposición de las conclusiones.

La Dra. Arroyo, fue la encargada de moderar la mesa “Aprender del pasado, aprender del presente”. En esta mesa participaron: Francisco R. Lozano, que habló sobre ‘Nada nuevo bajo el sol: el último lustro’; Noa Rey, cuya ponencia fue acerca de la ‘Reducción de daños en un marco desnormalizador’; y Clementina Martínez, que expuso la ‘Regulación no-diferencial: conveniencia y necesidad’.

Según Francisco R. Lozano, expresidente de la ENSP (European Network for Smooking and Tobacco Prevention) y del CNPT (Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo) y ponente de la mesa, explicó que el problema que hay con el tabaco en general “es que la industria tabaquera intenta disminuir la percepción del riesgo del tabaco, y nosotros -los profesionales sanitarios- hacemos todo lo contrario, aumentar esta percepción del riesgo del tabaco en la población general”.

Además, el Dr. Lozano expuso que “es muy importante desnormalizar el tabaco, para que deje de ser considerado como algo normal, sin embargo, los nuevos productos lo que hacen es normalizar la conducta de fumar. Desde el punto de vista de salud pública es importante no normalizar una conducta de riesgo”.

La imagen del tabaco está cada vez más desprestigiada, en los años 50 había una prevalencia del 45% aproximadamente, y ahora es de más o menos un 25%, y la gente que fuma, lo hace en menor cantidad, explica Lozano. Por ello, la industria vende nuevos productos, que, aunque según ellos son menos peligrosos, tienen igualmente efectos nocivos para la salud que acaban con la vida de hasta 60 000 personas al año en España.

Para el experto, el abordaje debe hacerse tanto en prevención, para evitar que los jóvenes empiecen a fumar (está demostrado que quienes no tienen el hábito a los 21 años ya no empiezan a fumar), como en ayudar a dejar de fumar, “porque se puede dejar de fumar”. Evidentemente, “es mejor que un niño no empiece a fumar, porque si podemos hacer que no empiece no habrá que tratarlo después”, sin embargo, también hay que actuar sobre la gente que ya fuma”, afirmó.

Para ayudar a dejar de fumar de debe tener claro que es una adicción, y es necesario “un abordaje psicológico conductual”, además, hay medicamentos que “multiplican hasta por cuatro las posibilidades de dejar de fumar y eso lo tenemos que ver los médicos”. Asimismo, el Dr. Francisco Lozano explica que los profesionales de la Medicina que ayuden a dejar de fumar deben tener conocimientos de Psicología, integrar a un psicólogo en su equipo o trabajar con entidades de deshabituación tabáquica, además de tener conocimientos de farmacología y saber qué medicamentos utilizar en función de las otras patologías que pueda tener un paciente, etc.

En la jornada se destacó también el secuestro del término “reducción de daños” por parte de la industria del tabaco, que es una expresión vinculada a la salud pública, no a estrategias de publicidad de productos que son una amenaza para la salud y que fomentar la formación de los profesionales mejorará los resultados en la cesación del hábito tabáquico.
 
 

 

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