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Mujeres de Kenia exponen en Madrid su testimonio contra la Ablación genital femenina

 

Con motivo del Día Mundial de la Tolerancia Cero a la Ablación, tres mujeres de Kenia, a través de la ONG World Vision, han transmitido en Madrid en primera persona su historia y lucha para combatir la mutilación genital femenina, una práctica con mucho arraigo cultural que perjudica física y psíquicamente la salud de las mujeres

Madrid, 5 de febrero de 2014 (medicosypacientes.com)

 

Con motivo del Día Mundial de la Tolerancia Cero a la Ablación, que se celebra mañana 6 de febrero, la ONG World Vision ha invitado como parte de su campaña «Stop Ablación» a tres mujeres de Kenia con el objetivo de que transmitan en primera persona su lucha para evitar que mas niñas sufran las consecuencias de la mutilación genital femenina, una práctica ancestral y con mucho arraigo cultural.

 

Según ha asegurado el Dr. Ignacio Palomo, especialista en Ginecología y Obstetricia y director del Centro Médico Dr. Palomo, «la ablación comprende todos los procedimientos que se realizan para la extirpación total o parcial de los genitales externos u otras intervenciones practicadas en los órganos genitales femeninos».

 

Se trata de una práctica milenaria muy arraigada en diferentes etnias e identidades tribales que, según cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada año se realiza a tres millones de niñas y adolescentes en 28 países, la mayoría de ellos africanos y cada vez a edades más tempranas para evitar su oposición.

 

«La ablación supone un gran problema cultural debido a que conlleva muchas consecuencias psicológicas y físicas negativas para la salud de las mujeres» ha explicado el Dr. Palomo. «La inexperiencia de quienes practican las mutilaciones y la falta de higiene -ha añadido- pueden provocar múltiples infecciones, contagios de hepatitis, hemorragias, fístulas, dolores, tétanos, problemas urinarios, infertilidad, imposibilidad de mantener relaciones sexuales y complicaciones en el parto».

 

Pero además, según ha señalado el doctor, esta práctica lleva aparejadas también consecuencias psicológicas irreversibles que van desde traumas profundos forjados en el inconsciente, hasta miedo y rechazo a la familia y a su cultura.

 

La ablación es una práctica muy arraigada y requiere de un gran cambio social y generacional parar ser erradicada, sin embargo personas como Tabitha Parteneu, directora de un proyecto de prevención de la ablación que World Vision realiza en Marigat, al oeste de Kenia, han comprobado que es posible evitarla.

 

Según ha afirmado Tabitha «hay que hacer entender y sensibilizar a los miembros de la comunidad sobre los efectos que producen las ablaciones en la salud de las mujeres para conseguir frenarlos». La directora ha explicado que trabajan directamente en las comunidades que están en riesgo de sufrir ablación, con personal local y con educación, informan sobre las consecuencias de esta práctica y sobre los derechos de las mujeres.

 

«Hablamos con las personas encargadas de realizar la mutilación, comadronas, para advertirlas; con las familias; con las escuelas; con la comunidad en general y ayudamos a las niñas que se niegan a ser mutiladas y se escapan de sus casas, las acogemos en una escuela refugio donde les garantizamos educación, alimentación y un lugar seguro», ha explicado Tabitha.

 

«Aunque la ablación -ha añadido- es un problema cultural muy arraigado en las comunidades debido a las creencias de no poder contraer matrimonio, ni heredar sin pasar por la ablación, se está consiguiendo que muchas costumbres se cambien y que las personas se sensibilicen. Hemos conseguido que 3.046 niñas no sean mutiladas actualmente en Marigat, al oeste de Kenia».

 

Ejemplo de ello es Jennifer Chepochepunyo Kibon, una madre que se ha negado a mutilar a su hija, «tras ser informada de las consecuencias de la mutilación decidí no hacer pasar a mis hijas por ese rito ya que soy consciente de los graves daños en la salud que puede causar y animé al resto de madres a que siguieran mi ejemplo».

 

La mutilación genital femenina es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas, y como es practicada casi siempre en menores constituye una violación de los derechos del niño también.

 

Sin embargo, Janet Naningoi, una joven activista contra la ablación, áun siendo menor fue capaz de rebelarse en contra de su propia cultura y pidió a sus padres no ser mutilada, dado que en Kenia esta práctica está permitida legalmente. «A los 9 años y después de que una profesora me dijera que era posible negarse a la mutilación genital les pedí a mis padres que no me practicarán la ablación, pero encontré su rechazo. Tuve que huir a la casa de una tía y cuando regresé al colegio me encontré que era la única niña de mi edad que no había sido mutilada», ha explicado Janet.

 

Con la visita de estas tres keniatas se pretende hacer una llamada de atención y concienciar a la población sobre esta práctica que perjudica la salud física y mental y viola la integridad de las mujeres.

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