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Marta Vall-llossera: “La arquitectura es transformadora, cuidadora y una de las disciplinas que más influyen en la salud y en el bienestar de las personas”

Con motivo del reciente convenio de colaboración entre el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) y el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), Médicos y Pacientes entrevista a Marta Vall-llossera, presidenta de CSCAE, para conocer el motivo de este acuerdo, los beneficios que puede aportar a los colegiados y a la sociedad en general, así como las principales líneas de actuación que se llevarán a cabo

Cabe recordar que ambas instituciones, CGCOM y CSCAE, se comprometieron el pasado mes de septiembre a desarrollar acciones conjuntas y formativas que impulsen la creación de espacios y ciudades saludables como actuación preventiva y eficaz para reducir el impacto de los factores de riesgo para la salud y el bienestar de la población derivados del calentamiento global.

¿Cómo surgió la idea de esta colaboración entre el CSCAE y el CGCOM, y qué aspectos específicos los llevaron a unir fuerzas en este proyecto?


La Organización Mundial de la Salud (OMS) recoge en su texto fundacional que “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social”. También el artículo 43 de nuestra Constitución, en su reconocimiento del derecho a la protección de la salud, establece que “compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios”. El 80% de los determinantes sociales que influyen en la salud están fuera del sistema sanitario. Depende de otros factores. Entre ellos, las prestaciones de nuestros hogares y la manera en la que se planean y configuran nuestros pueblos y ciudades. Es decir, el derecho a la salud incluye medidas sanitarias, pero también medidas sociales, lo que lo conecta, de forma indisociable, con el derecho a una vivienda digna, adecuada y de calidad y también con el derecho a disfrutar de un entorno urbano saludable, seguro y sostenible a todos los niveles. Sobre esta base, la alianza entre médicos y arquitectos era lógica y se hacía ineludible. Lo que hemos hecho es materializarla con un convenio que esperamos que redunde en el bienestar de la ciudadanía.

¿Cuáles son los beneficios concretos que se pueden esperar de este convenio?


El acuerdo que hemos suscrito contempla una colaboración en acciones conjuntas de carácter formativo, divulgativo o de cualquier otra naturaleza para impulsar la creación de espacios y ciudades saludables como actuación preventiva eficaz para reducir el impacto de los factores de riesgo para la salud y el bienestar de la población derivados del cambio climático. Se trata de una colaboración amplia para sensibilizar a la población de la relación estrecha que existe entre la calidad de nuestras viviendas y de nuestros barrios y ciudades y la salud, entendida desde un punto de vista individual, que abarca los aspectos físicos y mentales, y también desde una perspectiva colectiva, de un entorno que compartimos. Dentro de este marco, una de las líneas concretas de trabajo será la estandarización de los espacios públicos cardioprotegidos.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las ciudades y los pueblos en términos de salud y sostenibilidad, y cómo planean abordarlos?


Desde el año 2007, más de la mitad de la población mundial ha estado viviendo en ciudades, y se espera que esta cantidad se eleve hasta el 60% para 2030. Sin embargo, según la OMS, cada año se registran siete millones de muertes prematuras en todo el mundo por contaminación del aire. Las ciudades, que, tradicionalmente, han sido espacios de oportunidades, se han convertido en un problema y, por ello, deben ser el escenario de las acciones estratégicas que desarrollemos, de forma colectiva -Administraciones Públicas, profesionales, empresas privadas y el conjunto de la ciudadanía- para mitigar los efectos del cambio climático. Y, para eso, han de transformarse en entornos más habitables y saludables, empezando por nuestras viviendas, que ni son eficientes desde un punto de vista energético, ni suficientemente accesibles y funcionales, hasta las infraestructuras y espacios públicos, apostando por la regeneración urbana, apostando por la calidad arquitectónica como garantía del bien común.

Uno de los desafíos mencionados es la necesidad de mejorar el parque de edificios en España. ¿Cómo abordarán esta cuestión y cuál es su importancia en la mejora de la salud de la población?


En nuestro país, más de la mitad de los 25,7 millones de viviendas que forman el parque edificado necesitan de una rehabilitación energética, porque se construyeron antes de la entrada en vigor de la primera normativa básica que exigía unos mínimos de eficiencia, en 1979. Pero, además, el parque edificado presenta problemas de conservación, de mejora de la accesibilidad y también de funcionalidad de las viviendas, como quedó en evidencia con las crisis que provocó la pandemia de COVID-19.

Rehabilitar y renovar nuestras viviendas y edificios es una prioridad para mejorar la habitabilidad, la salubridad y la sostenibilidad de nuestras viviendas, lo que, sin duda, implica beneficios sobre la salud y el medioambiente. Por ejemplo, contar con casas más aisladas aumentará su eficiencia energética, reducirá la demanda energética y supondrá un mayor confort térmico para sus habitantes. Así lo ha entendido la Comisión Europea, al impulsar el Pacto Verde, la Renovation Wave (ola de renovación de viviendas) y el mecanismo Next Generation, y también nuestro país, en la Componente 2 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y con normas clave, como la Ley de Calidad de la Arquitectura, aprobada el año pasado.

A pesar de ello, a través de las Oficinas de Apoyo a la Rehabilitación de los Colegios de Arquitectos, hemos constatado que existe un gran desconocimiento ciudadano de los beneficios de la rehabilitación integral para su salud y su bienestar. Para salvar esta situación, a través del Observatorio 2030 del CSCAE, editamos en el año 2020 la Guía ciudadana de impulso a la rehabilitación y, recientemente, en el marco del proyecto ‘RehabilitAcción Ciudadana’, que compartimos con la Confederación Estatal de Entidades Vecinales, hemos lanzado la Guía vecinal de rehabilitación. El objetivo de todo ello es transformar los espacios que habitamos con el objetivo de mejorar la salud y la seguridad de la ciudadanía, contribuyendo a preservar el medioambiente, que también está ligado a nuestra salud.

¿Cómo pueden los arquitectos contribuir a la creación de espacios urbanos más saludables y sostenibles?


La arquitectura es transformadora y cuidadora, por naturaleza. Está ligada a la mejora nuestras formas de habitar. Por eso, es una de las disciplinas que más influyen en la salud y en el bienestar de las personas. También, en el reequilibrio urbano y territorial, y es un factor de cohesión social.


Desde el diseño de un proyecto arquitectónico, la arquitectura puede ayudarnos a transitar hacia una economía circular que nos permita recuperar el equilibrio medioambiental, pero también a mejorar nuestra salud, porque la elección de los materiales tiene un impacto directo sobre ella. Pero no influye únicamente en la construcción de obra nueva, sino que, frente a la crisis climática que vivimos, la rehabilitación de viviendas y edificios es un factor de salud y de sostenibilidad. A ello hay que añadir otros aspectos de mejora, como la renaturalización de nuestros entornos urbanos, promoviendo el diseño y la construcción de infraestructuras verdes y azules; eliminando barreras (físicas, sensoriales y cognitivas) al acceso y uso de espacios y servicios públicos, o facilitando una movilidad sostenible, con una planificación urbana que priorice al peatón. Todo ello, desde el diseño de nuestras viviendas al planeamiento de nuestros entornos urbanos, tiene efectos sobre nuestra salud individual y colectiva, física y mental.

El acuerdo hace hincapié en la rehabilitación de edificios en España. ¿Qué recomendaciones tienen para los propietarios y comunidades que desean mejorar la calidad de sus viviendas y entornos urbanos?


El mantenimiento preventivo de los edificios y su rehabilitación ha sido hasta ahora una asignatura pendiente en nuestro país. La principal consecuencia es que, en estos momentos, contamos con uno de los parques edificados más envejecidos de Europa. Las ayudas habilitadas por la Administración con cargo a los fondos europeos Next Generation y las ventajas fiscales que las acompañan constituyen una oportunidad única para impulsar la transformación de nuestras viviendas y activar una cultura de la rehabilitación que las actualice, tanto a las necesidades de la población, que ha cambiado enormemente en los últimos cincuenta años, como a los retos del calentamiento global. Pero, para optimizar recursos y conseguir un bienestar duradero, es precisa una perspectiva integral y afrontar la rehabilitación con rigor y de la mano de profesionales adecuados. Con un estudio en profundidad de las necesidades de cada edificio, porque no hay dos iguales, y, a partir de ahí, establecer planes de intervención con soluciones ajustadas a las necesidades reales del edificio, que alarguen su vida.

Dada la complejidad de los desafíos relacionados con la salud y el medio ambiente en las ciudades, ¿cómo piensan medir el éxito de esta alianza a lo largo del tiempo?


Los retos a los que nos enfrentamos como sociedad exigen consensos y esfuerzos comunes por parte de los profesionales, las Administraciones Públicas, las empresas y la ciudadanía, en general, para cumplirlos. Difícilmente, será a corto plazo, puesto que son ingentes y no hay ciudad que se haya construido de un día para otro. Lo que está claro es que necesitamos alianzas, como la que hemos establecido con el CGCOM, que se mantengan a lo largo del tiempo con propósitos y esfuerzos comunes dirigidos hacia el interés general.

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1 COMENTARIO

  1. La cooperación entre la medicina y la arquitectura es imprescindible para promover y proteger la salud de la población. La salud pública, de hecho, nace con la urbanización. La viabilidad de las ciudades como organizaciones sociales complejas requiere imprescindiblemente del saneamiento (germen de la protección colectiva de la salud comunitaria, el núcleo de la salud pública) además de la cohesión social, claro. Por cierto Vitrubio — el genial arquitecto de la Roma imperial– es autor de un juramento análogo al hipocrático. Andreu Segura. Médico de Salud Pública. Colegiado 10019 de Barcelona.

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