La Fundación para la Cooperación Internacional de la OMC (FCOMCI) y el Hospital Universitario Ramón y Cajal celebraron este lunes, 19 de octubre, en Madrid la primera de las cuatro jornadas de formación en cooperación sanitaria (19, 20, 26 y 27 de octubre), centrada en la preparación, el conocimiento de las necesidades sobre el terreno y el análisis de experiencias reales, y ofrecer así a los profesionales herramientas para desarrollar una cooperación más responsable y eficaz.
La inauguración de las jornadas corrió a cargo de Rosa Arroyo, vicepresidenta primera de la OMC, quien destacó el trabajo que desarrolla la Fundación para acompañar a los profesionales que participan en proyectos de cooperación y voluntariado. Entre los recursos puestos a su disposición recordó el registro de profesionales, que cuenta ya con unos 2.500 inscritos, así como los seguros, materiales de preparación y distintas iniciativas formativas.
La preparación antes de ir a terreno fue también uno de los ejes de la sesión impartida por Sonia Agudo. La directora de la FCOMCI puso el acento en la necesidad de profesionalizar la cooperación sanitaria y advirtió de que la formación adquirida durante el ejercicio profesional en España no basta por sí sola para desenvolverse adecuadamente en otros contextos. «No son suficientes los conocimientos que uno adquiere siendo médico, enfermero, auxiliar, farmacéutico, biólogo, trabajador social o psicólogo», afirmó.
Antes de emprender una misión, explicó, es necesario conocer el contexto, valorar la propia preparación y, sobre todo, saber qué necesita realmente la población a la que se pretende ayudar. «El terreno manda», resumió Agudo, y defendió que las actuaciones respondan a necesidades previamente identificadas. En ese camino, sostuvo, «el último fin debe ser siempre la profesionalización».


José Luis Casado, del Hospital Universitario Ramón y Cajal, partió de una premisa: «Ayudar puede ser útil, pero no siempre es cooperación». Por ello, defendió la necesidad de conocer el contexto en el que se va a intervenir, identificar los problemas y las necesidades de la población y establecer objetivos que posteriormente puedan medirse y evaluarse.
Además, Casado explicó el enfoque del marco lógico como una forma de ordenar ese proceso, desde la identificación y formulación del proyecto hasta su ejecución, seguimiento y evaluación. Su intervención incidió también en que mejorar la salud de una población no depende exclusivamente de la asistencia médica, sino de factores sociales, económicos y ambientales. De ahí que definiera la cooperación como una forma de «convertir el ayudar en una herramienta».
Por su parte, David Pestaña, jefe del Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Universitario Ramón y Cajal, a través de situaciones vividas durante distintas misiones, mostró hasta qué punto la falta de equipamiento, suministros o infraestructuras puede obligar a tomar decisiones muy alejadas de las condiciones habituales de trabajo de un hospital español.
Pero su principal reflexión miró más allá de la asistencia inmediata. Para Pestaña, la cooperación debe contribuir a que los equipos locales puedan trabajar de manera autónoma y mantener la atención una vez finalizada la misión. «La mejor campaña de cooperación es la que no te necesita. Nosotros no vamos allí a operar hernias, vamos a enseñar cómo se operan las hernias para no tener que volver a ir», concluyó.


Por último, Pascual Caballero, pediatra y coordinador del Grupo de Expertos de la FCOMCI, compartió su experiencia durante la crisis migratoria de Ceuta. Su intervención abordó la respuesta ante una situación de emergencia que, a diferencia de otros escenarios analizados durante las jornadas, se produjo en un territorio con recursos y dentro del sistema sanitario español.
A partir de aquella experiencia, Caballero repasó algunas de las prioridades que deben tenerse en cuenta ante una emergencia, desde la evaluación inicial y la atención de las necesidades básicas hasta la prevención de enfermedades, la salud mental, la coordinación o la seguridad. Asimismo, puso de relieve que la respuesta no recae únicamente en los profesionales sanitarios: «Los no sanitarios también tienen un impacto muy grande a la hora de la salud de una población».



