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«Es necesario promover y enseñar una ética profesional que aspire a la excelencia», según expertos

Expertos participantes en la mesa redonda sobre «La responsabilidad de la profesión médica», celebrada en el marco de las XI Jornadas de las Comisiones Deontológicas de Colegios de Médicos» pusieron el acento en la necesidad de «promover y enseñar una ética profesional que aspire a la excelencia. «Es el momento de revolucionar la docencia en ética y deontología», tal como se manifestó durante la misma

La Coruña, 18 de junio 2013 (medicosypacientes.com)

Expertos participantes en la mesa redonda sobre «La responsabilidad de la profesión médica», celebrada en el marco de las XI Jornadas de las Comisiones Deontológicas de Colegios de Médicos» pusieron el acento en la necesidad de «promover y enseñar una ética profesional que aspire a la excelencia. «Es el momento de revolucionar la docencia en ética y deontología», tal como se manifestó durante la misma.

La presidenta de la Comisión Deontológica del Colegio Médico de Lugo, Andrea Gallego, moderó la primera mesa redonda de estas Jornadas, que se centró en «La responsabilidad de la profesión médica». En ella intervinieron Jaime Merino Sánchez, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario San Juan de Alicante; Rogelio Altisent, de la cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Universidad de Zaragoza; y Lydia Feito, profesora de Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

El doctor Merino, quien hizo una exposición a cerca de la «ética en la práctica clínica» aseguró que «venimos de un modelo de práctica médica muy centrado en el facultativo, que ha funcionado durante muchas décadas. Sin embargo, explicó, «el modelo social ha cambiado, y debemos evolucionar en consecuencia. Es el momento de que el enfermo sea el protagonista y debemos asumir esa renovación, y por nuestra propia iniciativa, antes de que nuestro modelo asistencial se quede obsoleto y deje de funcionar».

Defendió el profesionalismo como un buen «noray» para actuar correctamente y un buen faro para orientarnos en las dificultades. En este sentido, animó a los profesionales a «hacer nuestros sus principios y conseguiremos una relación mejor con el enfermo y una mayor confianza con la sociedad»

Por su parte, la profesora Lydia Feito habló de la responsabilidad moral como garantía de excelencia profesional». Desde su punto de vista, la tarea sanitaria es una labor impregnada de valores específicos, se ejecuta en el entorno de instituciones u organizaciones cuya legitimidad proviene de la persecución y logro de dichos valores.

Por otra parte, indicó que el objetivo primordial de la reflexión ética es reconocer los valores y promover la calidad. A su juicio, la ética promueve la deliberación y la prudencia, llama a la responsabilidad como compromiso necesario.

Adentrándose en la ética profesional opinó que ésta es algo más que un código deontológico: «orienta en la toma de decisiones; no es sólo un sistema normativo, aunque da sentido y validez a las normas; y va más allá de éstas porque busca la excelencia.

La ética profesional, a su juicio, no puede quedarse en un nivel de mínimos. Para llevar a la práctica el bien interno de la profesión, ha de aspirar a la excelencia. Es por ello que, en su opinión, un código deontológico ha de ser completado con un código ético, partiendo de que «las obligaciones profesionales van más allá del cumplimiento de unos mínimos de corrección, aspiran a unos máximos de calidad».

«Si los profesionales sanitarios se desmoralizan, la tarea que realizan se verá afectada, y si la tarea sanitaria se desmoraliza -añadió- pierde su legitimidad al perder su sentido».

Para no caer en el riesgo de la desmoralización y la pérdida de los valores profesionales, y para no perder la autenticidad ni los ideales que animan la tarea sanitaria, consideró necesario ir más allá del cumplimiento de mínimos y códigos deontológicos.

Al respecto, indicó que «hasta no hace mucho, profesiones como médicos y abogados se autorregulaban, porque se les suponía una excelencia moral. Pero ahora existe una responsabilidad jurídica externa que marca unos mínimos, y que han de cumplir».

Feito señaló que, a través de los códigos deontológicos y éticos, estos profesionales se marcan unas pautas de conducta que van más allá de lo mínimo exigido por la ley, y que sirven de garante ante la sociedad. «En casos muy concretos, por moralidades personales, pueden admitirse objeciones de conciencia. Pero siempre se tratará de excepciones individuales y justificadas. Cuando la objeción se convierte en norma, es el momento de revisar los valores profesionales».

Otro de los intervinientes, el doctor Rogelio Altisent, ofreció una exposición muy didáctica basada en experiencias a nivel personal y docente. Altisent resaltó la importancia de los Colegios Médicos, «porque son vistos por la sociedad como garantes de la deontología médica.

Habló, asimsmo, sobre «el espacio de la deontología en la enseñanza de la bioética clínica» instó a «revolucionar la enseñanza de la ética y la deontología, impregnando las diferentes asignaturas, e involucrando a un masa crítica de profesores y tutores de los centros sanitarios universitarios». En una palabra «toda la tribu», y puso el reto sobre la mesa para que esta propuesta tome forma en próximas Jornadas.

 

 

 

 

 

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