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El Colegio de Médicos de Melilla reclama una visión ajustada a la realidad asistencial

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla manifiesta su firme desacuerdo con las recientes declaraciones realizadas por responsables del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), en las que se asegura que la sanidad pública melillense atraviesa “el mejor momento de su historia”. Estas afirmaciones, a juicio de esta institución, no se corresponden con la realidad que viven a diario los profesionales ni con la asistencia que recibe una población que, según el último censo, supera los 86.000 habitantes en un territorio con especiales singularidades.

Desde el Colegio se considera que el análisis de la situación sanitaria no puede limitarse a cifras globales de inversión o al número total de profesionales, sino que debe centrarse en la disponibilidad real de especialistas y en la capacidad efectiva de respuesta del sistema. En este sentido, la sanidad melillense continúa presentando carencias estructurales muy relevantes, con servicios sostenidos por plantillas claramente insuficientes, envejecidas y sin relevo generacional, una problemática que ya fue advertida en 2022 y que, cuatro años después, persiste sin mejoras sustanciales.

La situación en distintas especialidades evidencia estas carencias. En Neurocirugía, el servicio depende prácticamente de un único especialista próximo a la jubilación, apoyado por otro profesional mayor de 70 años en régimen de autónomo. En Digestivo, con apenas dos especialistas y medio, resulta difícil asumir programas poblacionales como el cribado del cáncer de colon. Cardiología cuenta igualmente con una dotación de sólo dos especialistas y medio, mientras que en Endocrinología existe un único facultativo con posibilidad de abandonar el servicio. En Anestesiología, un área central para el funcionamiento hospitalario, la plantilla se reduce a seis médicos y uno a media jornada, con jubilaciones previstas, profesionales que han obtenido plaza en otras comunidades y situaciones de inestabilidad que comprometen su continuidad.

A ello se suma la presión extrema que soportan servicios como Urgencias o Salud Mental, así como las dificultades en Atención Primaria, donde sólo dos de los once pediatras son especialistas y existen profesionales sin la especialidad ejerciendo funciones estructurales. En áreas como Dermatología, la cobertura sigue siendo limitada, lo que añade tensión al sistema.

Este contexto pone de manifiesto una realidad incuestionable: la falta de médicos continúa siendo uno de los principales problemas del sistema sanitario en Melilla. Así lo ha reiterado el presidente del Colegio, Justo Sancho-Miñano, quien en más de una ocasión ha subrayado que “los medios humanos en Melilla son todavía mucho más limitados que en otros lugares” y que, pese a la declaración de la ciudad como zona de difícil cobertura hace ya más de tres años, no se han implementado medidas efectivas para atraer y retener profesionales. “Durante todo este tiempo hemos escuchado que se estaba trabajando en incentivos, pero la realidad es que no se ha aplicado absolutamente nada”, ha señalado. Y ahora nos dicen que ya no se cumplen las condiciones para esa declaración sin que haya mejorado la situación. 

El Colegio insiste en que la inversión en infraestructuras y tecnología, siendo positiva, resulta claramente insuficiente si no va acompañada de recursos humanos. La existencia de equipamiento avanzado o proyectos como la hemodinámica o la cirugía robótica pierde sentido si no hay profesionales que puedan utilizarlos con normalidad. En este sentido, el doctor Sancho-Miñano ha recordado que “un hospital no cura por sí mismo; es un edificio. Puede ser amplio, moderno y bonito, pero si no hay profesionales suficientes para hacerlo funcionar, los problemas asistenciales siguen siendo los mismos”.

En relación con las listas de espera, el Colegio comparte la preocupación expresada por el Sindicato Médico de Melilla, que ha puesto en duda los datos difundidos por INGESA. Los facultativos denuncian la falta de transparencia y la imposibilidad de acceder a información verificable a nivel local, además de señalar disfunciones en especialidades como Digestivo y Endocrinología, donde no existe una trazabilidad clara de las solicitudes y algunas acaban en circuitos que no generan citas efectivas. En la práctica clínica diaria, los profesionales no perciben la mejoría que reflejan las cifras oficiales, lo que lleva a considerar que dichos datos no reflejan fielmente la situación asistencial.

Asimismo, el Colegio matiza el argumento relativo a las retribuciones, recordando que, aunque puedan existir niveles salariales elevados en términos globales, estos dependen en gran medida de la realización de un elevado número de guardias, que además presentan una retribución inferior en comparación con otros territorios, lo que incrementa la carga de trabajo y dificulta la sostenibilidad del sistema.

En este contexto, el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla considera imprescindible abandonar discursos triunfalistas y afrontar con rigor los problemas estructurales de la sanidad en la ciudad. Resulta urgente reforzar las plantillas médicas, garantizar el relevo generacional, aplicar incentivos reales para la captación y fidelización de profesionales y avanzar hacia una gestión más cercana que permita dar respuesta a las necesidades específicas del territorio.

El Colegio mantiene su compromiso con la defensa de una sanidad pública de calidad en Melilla y continuará trasladando a las administraciones competentes la necesidad de actuar con transparencia, planificación y responsabilidad, poniendo en el centro la realidad asistencial y no los relatos. Y, por supuesto, se ofrece a dialogar y trabajar codo con codo con INGESA, que es quien tiene el poder de decisión y gestión. 

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