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Educar al paciente con artrosis reduce hasta un 52% las recaídas

Educar al paciente con artrosis, conocer la enfermedad, su tratamiento y la importancia de la adherencia, los hábitos que le benefician y los que le perjudican, disminuye hasta en un 52 por ciento las recaídas, según ha demostrado el programa «Escuela de Artrosis»

Madrid, 26 de diciembre de 2013 (medicosypacientes.com/E.P.)

El proyecto pionero puesto en marcha en el Hospital de Manises en Valencia, «Escuela de Artrosis», ha demostrado Educar al paciente con artrosis, conocer la enfermedad, su tratamiento y la importancia de la adherencia, los hábitos que le benefician y los que le perjudican, disminuye hasta en un 52 por ciento las recaídas.

«Detectamos una necesidad en la población con artrosis que se puede ver perdida ya que la inmensa mayoría de los tratamientos son para preservar el dolor y tratar de preservar la articulación, fuera de eso lo único que les consigue cambiar un poco la evolución de la enfermedad es un cambio de hábitos», señala Roberto Gorgues, el coordinador del centro de salud de Ribarroja donde se desarrolla el programa.

Puesto en marcha en septiembre del 2012, tiene como objetivo mejorar la salud de los pacientes de artrosis desde el centro de salud y enseñar al paciente la importancia de controlar esta enfermedad crónica desde la adherencia al tratamiento. Para ello se pensó en implicar al paciente realizando un curso donde se le dieran pautas de alimentación, seguimiento del dolor y ejercicios de mejora, y donde sus tutores son los médicos y enfermeras del centro de salud.

El proyecto surge desde Atención Primaria tras darse cuenta de que hay pacientes en el «limbo», es decir «pacientes con diagnóstico de artrosis que no cumplen criterios de intervención quirúrgica», pero que necesitan una atención que mejore su control de su enfermedad y evitar recaídas. Así, independientemente de su tratamiento farmacológico, «lo que decidimos es monitorizar y tutelar hábitos higiénicos saludables de vida enfocados a mejorar la enfermedad».

Implicar al paciente por tanto fue la prioridad; después el curso tiene dos patas sobre las que se sustenta, por un lado facilitar a los pacientes ejercicios físicos, trucos y pautas de mejora que puedan realizar fácilmente en casa con objetos cotidianos, promoviendo «el movimiento de la articulación»; y, por otro, conseguir que se reduzca peso si el paciente lo necesita mediante una dieta, ya que «tan solo con una disminución del 5 por ciento del peso total del paciente se produce una incidencia positiva sobre la evolución de la enfermedad».

Una de las pacientes con artrosis, Teresa González Lázaro, de 78 años,  afirma que no ha tenido que cambiar sus hábitos de alimentación, destaca que los consejos que le dan en el curso –como caminar, tomar el sol y consumir leche– los está siguiendo «porque la articulación ha mejorado bastante en el tiempo que llevo». De hecho, afirma que aconseja a todo el mundo que tiene problemas de artrosis que acudan a estos cursos.

El proyecto que parte de una «idea original» del centro ha funcionado como un proyecto piloto que ya se ha extendido a distintos centros de salud del departamento, como es el centro de salud de Cheste y el de Manises, entre otros.

Desde su puesta en marcha han pasado alrededor de 190 pacientes que como norma general acudirán a este curso durante un año que contará con ocho sesiones presénciales. Estas se desarrollan una a la semana durante el primer mes y luego una a los 3, 6, 9 y 12 meses, la primera es teórica y el resto son prácticas. En cuanto a cómo se organiza existen tres cursos diferenciados por tipología de artrosis: espalda, hombro y miembro inferior; se distribuyen en grupos reducidos para un mejor control, de hecho en total pasan 30 pacientes al mes por estos tres cursos.

Sin embargo, explica Gorgues, «los pacientes se han fidelizado con las clases», y, por tanto, son muchos los que vuelven curso cuando no les toca ir. En estos casos se les está utilizando «como paciente experto», ya que «empalizan» con los nuevos pacientes que ven el efecto positivo que la modificación de sus conductas ha tenido sobre la enfermedad. «Son nuestros mejores embajadores porque son la prueba viviente de que el curso funciona», explica.

«Hemos conseguido que los pacientes aprenda a autocuidarse y acudan menos al especialista porque su dolor está muchísimo más controlado», además ha permitido mejorar la percepción del enfermo con respecto a la atención y a su enfermedad.

Para comprobar la evolución de los pacientes a lo largo del curso, se miden los resultados a través de una serie de encuestas y fichas prácticas para controlar la frecuencia de aparición del dolor su intensidad y comprobar la mejoría, además cuentan con el seguimiento que se hace desde enfermería, que es la piedra angular ya que «hacen el trabajo de campo», es decir se encargan de supervisar al paciente y monitorizar que no se vean perjudicados.

Asimismo, el paciente no se siente desatendido por el especialista, porque el traumatólogo, rehabilitador y reumatólogo se desplaza al centro de salud periódicamente para ver al paciente.  «Era muy importante para nosotros que el paciente no sintiera que quedaba al margen de la atención sanitaria», afirma.

Instruir en el autocuidado

En la misma línea al proyecto desarrollado en el centro de salud de Ribaroja, el responsable de su Servicio de Rehabilitación del Hospital de Salamanca, Jesús Alaejos, está trabajando para implantar en el Complejo Hospitalario a lo largo del primer cuatrimestre de 2014 la «Escuela de Artrosis», esté será el segundo programa de tutelaje a pacientes que implantará tras la «Escuela de Espalda», que se dará a partir de enero.

«El objetivo es tratar de mejorar todo lo que tiene que ver con la autocuidado del paciente, y mejorar a nivel individual porque repercute a nivel colectivo disminuyendo la frecuencia hospitalaria», explica. En su opinión, cada vez hay más pacientes crónicos y degenerativos, en  estos casos «la pelea siempre ha sido si se debe dar el alta o una atención continuada», para paliar una posible desatención «las medidas educaciones son importantes».

En ambas escuelas el modelo será el mismo, charlas a los pacientes donde se les suministrará información útil para afrontar su problema de dolor de espalda, así darán a conocer aspectos básicos mecanismos del dolor, opciones de tratamiento, recomendaciones sobre el estilo de vida saludable, ergonomía, higiene postural, etc. Posteriormente, ejercicios en grupo que incluyen técnicas para una correcta función; y, por último, se le suministrará material didáctico e informativo a los que puedan acudir en caso de duda.

En este caso, se esperan hacer grupos de entre 35 y 40 pacientes, que serán divididos según el tipo de patología. La intención es que estos pacientes no necesiten acudir en más ocasiones al curso, según explica Alaejos, quien destaca que en este caso el paciente puede acudir con un acompañante a las charlas informativas.

«Lo que se pretende es mejorar la salud de estos pacientes que muchas veces tienen la sensación de que han recibido poca información sobre su enfermedad», concluye este experto, quien admite que «esto puede no ser la panacea», pero «es una herramienta que ayudará a mejorar la calidad de vida de estos pacientes».

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