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Dra. Verónica Casado, mejor médica de Familia del mundo: «Cuando las mujeres llegan al poder tiran de otras mujeres»

Es mujer y es la mejor médica de Familia del mundo, primera española en serlo por la organización mundial de esta especialidad, la Dra. Verónica Casado lleva 30 años atendiendo a pacientes desde el humanismo y la empatía. Según cuenta en esta entrevista, con motivo del Día Internacional de la Mujer, queda mucho por trabajar en igualdad porque hay pocas mujeres en puestos de responsabilidad, aunque ella ha ocupado algunos, casi siempre ha sido nombrada por otras compañeras: "Cuando las mujeres llegan al poder tiran de otras mujeres"

Consolar, cuidar y aliviar son las tres premisas que considera la Dra. Casado, debe de tener «un buen médico de Familia». «Nosotras como mujeres llevamos en los genes el cuidar. Que en una profesión como la nuestra más de la mitad seamos mujeres es una gran ventaja», señala la Dra. Casado quien asegura que esto permite «tener una mirada diferente, nueva y complementaria». «La feminización es una de las grandes cosas que nos ha ocurrido en la profesión», añade.

 
Es consciente de la desigualdad existente en las mujeres para acceder a puestos de responsabilidad. «Como curritas estamos las primeras -matiza- pero en los puestos de responsabilidad hay un techo de cristal». Ella ha sido durante años la presidenta de la comisión nacional de la Especialidad de Medicina de Familia y la vicepresidenta del Consejo Nacional de Especialidades de Ciencias de la Salud. «Hay especialidades muy feminizadas y, sin embargo, las presidentas de las comisiones no son mujeres», subraya.
 
En su opinión, «hay algo que no se está haciendo bien» y, para ello, «hay que hacer una apuesta muy grande por la igualdad». Porque como dice un amigo suyo feminista, con el que coincide plenamente, «la igualdad por sí misma ya es un objetivo que como sociedad tenemos que conseguir». «Debemos hacer todo lo posible para garantizar el acceso en igualdad de condiciones. Porque el sistema va a ganar mucho», señala.
 
Al ser preguntada por qué existe un techo de cristal, no duda: «Porque las mujeres no somos visibles. Además muchas veces nos ponemos límites nosotras mismas, otras veces la gente que tiene que proponerte para un puesto de responsabilidad (hombres) no te propone». 
 
Es por ello que en casi todos los puestos de responsabilidad que ha estado, según dice «ha sido porque una mujer ha decidido que yo estuviera allí. Cuando las mujeres llegan al poder tiran de otras mujeres. Si cada vez hay más en puestos de decisión puede abrir la puerta a otras».
 
«Se necesitan estrategias que permitan a todo el mundo acceder por igual a los puestos de responsabilidad»
 
Además, tal y como señala, faltan políticas de conciliación y un equilibrio de tareas para que una mujer pueda acceder «a esos puestos sin renunciar». A esto le suma que se necesita trabajar en la visibilización y en el desarrollo de estrategias que permitan a todo el mundo acceder por igual a los puestos de responsabilidad. «Además de los cupos o porcentajes tiene que haber un cambio en nuestro pensamiento cuando vayamos a conformar un equipo debemos contar con el 50% de la población que son mujeres», manifiesta.
 
Actualmente, coordina la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria en la facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid y también es tutora coordinadora de formación especializada en el centro de salud Parquesol de Valladolid donde ejerce. 
 
Aunque, manifiesta que nunca se ha sentido discriminada por ser mujer, ni se le ha cerrado ninguna puerta porque en los servicios públicos se accede por oposición, ha visto como «faltan mujeres decanas, rectoras y jefas de servicio». Para ser titular de departamento y catedrática, explica que tienes que dedicarte a la investigación, algo para lo que «necesitas tiempo y con la actividad asistencial es complicado. Y más aún con la falta de conciliación».
 
Comparte una anécdota de cuando empezó en el Centro de Salud. «Yo soy la médica de mi cupo y en el enfermo con el que trabajo es un hombre. Cuando empecé hace 30 años los pacientes no comprendían que el médico era mujer y el enfermero hombre incluso me decían: me ha dicho su marido que me tome esto. Refiriéndose al enfermero. Como no les cuadraba se inventaron eso». Aunque para ella esto ha cambiado, «hay que educar a las personas e ir desmontando en la cabeza que ser mujer y joven no quiere decir que no estés altamente cualificada».
 
«Es fuera de España donde nos dicen que tenemos la población más sana del mundo gracias a una Atención Primaria de calidad»
 
La Dra. Casado lleva años luchando por, la que es su especialidad, la Medicina de Familia, para ella «la Medicina de las personas» y ha conseguido mantener con buenos resultados los niveles de calidad asistencial y efectividad en su centro de salud. 
 
Por ello ha sido nombrada la mejor médica de familia por la Organización Mundial de Médicos de Familia (WONCA, en inglés), un reconocimiento que, para ella, no es solo suyo: «Formo parte de un pool importante de médicos de Familia que a lo largo de los años ha conseguido en España unos niveles de salud espectaculares y tiene que ver mucho con la atención de calidad», señala.
 
Esta atención se mantiene por sus profesionales. «Lo que hace a un profesional excelente -subraya- son las aptitudes como el humanismo, la ética, las habilidades para comunicarse y la empatía».
 
Eso lo saben los 1.600 pacientes a los que atiende en su cupo, unos 30-40 al día, aunque en épocas de epidemia pueden llegar a los 60.   «Son muchos. Y lo que no puede ser es que no haya sustitutos en Atención Primaria y que tengamos que acumularnos. Porque se crean listas de espera», señala la Dra. Casado. Para ella hay que «organizar mejor el sistema para dar mejor respuesta. Porque si no les podemos atender acudirán a urgencias».
 
Una Atención Primaria potente y eficaz hace un Sistema de Salud potente
 
Para que un Sistema de Salud funcione -expresa- «tiene que haber eficacia de nivel, que las cosas se resuelvan donde tienen que resolverse. Si lo puede resolver la Atención Primaria no hace falta que salte a la atención secundaria o terciaria» pero para ello «hace falta financiación, dimensión de cupos y tiempos». «Cuando se inició la reforma sanitaria tenía un gasto del 18% de los presupuestos ahora está en un 13-14%», dice. «La Medicina de familia no es nada cuidada por los políticos», afirma.
 
«Si haces un trasplante es muy mediático y todos los políticos se ponen medallas, pero la Atención Primaria que mejora muchos indicadores de salud no se reconoce ni prestigia» asegura la doctora quien añade que «es fuera de España donde nos dicen que tenemos la población más sana del mundo gracias a una Atención Primaria de calidad».
En su opinión, la sanidad es como los castillos humanos catalanes, donde la base, que tiene que ser muy potente para sostener el resto del edificio, la ocupa la Atención Primaria, el médico de Familia. «Una Atención Primaria potente y eficaz -señala- hace una atención secundaria potente y un Sistema de Salud potente».
 
Para ella los médicos de Familia juegan un papel importante en el Sistema y en temas como la cronicidad o en lo biopsicosocial. «Tenemos un perfil muy amplio y nuclear» y prueba de ello es que los indicadores de morbimortalidad evitable e imputable a la A.P. han mejorado todos en los últimos 40 años.
 
«Conocer al paciente te hace tomar mejores decisiones»
 
Algo para lo que también es muy importante la longitudinalidad que es la relación que se establece a largo plazo entre el médico de familia y los pacientes de su consulta. «No es lo mismo ver a 50 pacientes desconocidos que ver a 50 pacientes que llevo 30 años con ellos. Si uno nuevo me dice que le duele el pecho al segundo le estoy haciendo un electro, si es un paciente mío le digo ¿con quién has discutido? Conocer al paciente te hace tomar mejores decisiones», asevera.
 
También insiste en que no se puede permitir que los MIR «que formemos se vayan». En su unidad docente han formado a 79 residentes y ahora quedan 20. «No es que no haya médicos es un problema de planificación. Si va a haber jubilaciones hay que retener a los que se van fuera. Esto es un serio problema», matiza. 
 
Pese se muestra positiva «porque tenemos la mejor generación formada de médicos de Familia» y ha cambiado mucho «la percepción que tienen de la especialidad desde que está presente en la Universidad. «Ahora la conocen desde el Grado. Porque es imposible que ames lo que no conoces», concluye.
 
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