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Dra. Rodriguez Trujillo: «Tengo mucho miedo pero lucharé para evitar que se produzcan estas agresiones»

 

«Estoy asustada y ahora tengo mucho miedo, pero los médicos tenemos que dar la cara y yo lucharé para evitar que se produzcan hechos como este». Así se ha expresado la Dra. Carmen Rodriguez, médico de familia, que en noviembre de 2013 sufrió una agresión mientras se encontraba en su centro de trabajo

 

Madrid, 21 de marzo de 2014 (medicosypacientes.com)

Ayer, Día Nacional contra las Agresiones en el Ámbito  Sanitario quiso dar la cara públicamente, en la rueda de prensa donde se presentaron los datos del Observatorio Nacional de Agresiones puesto en marcha por la Organización Médica Colegial (OMC) con la colaboración de los 52 colegios médicos de toda España.

La Dra. Rodriguez, Médico de Familia, con más de 30 años de ejercicio profesional en urgencias, fue agredida mientras se encontraba trabajando en la Unidad de Cuidados Críticos y Urgencias (UCCU) del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en Sevilla, en un suceso en los que también fueron agredidos sus compañeros de equipo: otro médico, dos enfermeras y un celador.

La Dra. Rodriguez contó cómo ocurrieron los hechos: «Era domingo y estábamos atendiendo a dos niños. Cuando, de repente oímos gritos de que no respiraba y nos pusimos enseguida a preparar el material: mascarillas, oxigeno, vía,…era un señor mayor, de unos 40 años, y le atendimos de inmediato».

Aseguró que, a partir de ese momento «todo sucedió de forma brusca. Un grupo de personas que acompañaban al enfermo irrumpieron de forma violenta y, sin saber porqué, empezaron a agredirnos a puñetazos, a mí, a mis compañeros y también a los pacientes que estaban en la sala de espera. Rompieron ordenadores, teléfonos, tiraron sillas,…»

Recuerda que cayó al suelo, que intentó buscar su teléfono y salir del centro para pedir ayuda y, cuando lo consiguió, llamó a la Policía que  «llegó enseguida, acordonó la zona y se llevó detenidos a los agresores, mientras mis compañeros y yo seguimos atendiendo al enfermo, le pusimos la vía, el oxigeno y la medicación y una ambulancia lo trasladó al hospital».

Tras pasar el shock de los hechos, relata que, tanto ella como sus compañeros, siguieron atendiendo al resto de pacientes que estaban en urgencias y que fue después cuando se dio cuenta que «tenía lesiones en la mano, en el hombro y en la espalda».

Recuerda el «miedo» que sintió la enfermera de su equipo y  sus palabras después de terminar el trabajo. «Yo dejo la profesión, me dijo. Entonces le cogí la mano e intenté tranquilizarla, aunque yo también estaba nerviosa y me temblaba todo el cuerpo».

Ha querido dar la cara públicamente porque está convencida de que «los médicos tenemos que hacerlo y denunciar estos hechos que no se deben seguir tolerando» y, aunque admite que «ahora tengo mucho  miedo y estoy asustada», no piensa cejar en su lucha contra este tipo de violencia. «No voy a tirar mi profesión por la ventana después del esfuerzo que me ha costado llegar hasta aquí. Lucharé para evitar que se produzcan hechos como este».

Según la Dra. Rodriguez, «desde hace unos  diez años, se ha perdido el respecto» y tras admitir que en otras ocasiones ha recibido insultos, amenazas y trato vejatorio, este episodio de violencia lo recuerda con «pánico, amargura, impotencia, indignación y hasta vergüenza» y lo que quiere es que «se haga justicia».

Confiesa que, después de cuatro meses de sucedidos los hechos, aún tiene pesadillas durante las cuales «recuerdo momentos de la agresión de los que no me acordaba» y reconoce que ha necesitado ayuda psicológica.

Ha vuelto a su trabajo, en un centro diferente del que sucedieron los hechos y, aunque afirma sentirse «insegura y vigilo a los pacientes ante  la mínima sospecha», es muy importante para ella «la ayuda del equipo del centro que me respalda».

Todavía se pregunta «el porqué de la agresión» y está a la espera de que se produzca el juicio contra los agresores ?algunos de ellos detenidos y en la cárcel- para «preguntarles a la cara, delante del juez, porque lo hicieron».

Su mensaje para los profesionales que han sufrido o sufren estos actos de violencia es «que denuncien porque, como ciudadanos, tenemos derecho a que se respete nuestra  integridad física y psíquica» y añade que «la empresa en la que trabajemos deberá poner todos los medios para que esto no suceda».

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