lunes, julio 15, 2024

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Dr. Serafín Romero: “Necesitamos adaptar la AP a los tiempos de la pandemia y reforzar las infraestructuras para la atención a los enfermos de Alzheimer”

El Dr. Serafín Romero, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), participó ayer en la presentación de la 'Alianza para el mejor cuidado y seguridad de las personas con Alzheimer', organizado por la Cámara de Comercio de Sevilla, en la que puso en relieve la necesidad de “diseñar protocolos y circuitos para la atención de pacientes con Alzheimer y sus familiares en esta nueva etapa” sin perder “la relación médico-paciente” con la telemedicina 

También formaron parte del encuentro la Confederación Andaluza de Federaciones Familiares, Enfermos de Alzheimer y otras Demencias, la Fundación QSDglobal, Fundación por las personas desaparecidas, y la Fundación SSG.

Durante su intervención, el Dr. Serafín Romero aseguró que en este acto participa “como Médico de Familia en la Unidad de Gestión Clínica/ Centro de Salud de Posadas (Córdoba), como familiar de Alzheimer y como socio fundador de la Asociación de Alzheimer de Posadas y para mostrar el “apoyo de la profesión médica para los pacientes con Alzheimer y sus familias, así como a la investigación y a la asistencia en este campo”.

Explicó que, en España, una de cada seis personas mayores de 65 años (un 16,7%) y casi un tercio de los mayores de 85 años (un 27,7%) padecen Alzheimer, en total, más de un millón de personas que, en estos momentos, se ven “amenazadas” por la pandemia.

Para el Dr. Serafín Romero los pacientes de Alzheimer y a sus cuidadores son considerados como “las víctimas olvidadas” de la pandemia. “La crisis de la Covid-19 ha empeorado la enfermedad de los pacientes con Alzheimer, ya que estos han sufrido más episodios de apatía, agitación o agresividad, y además están más expuestos al contagio al no comprender la situación ni poder memorizar las medidas higiénico-sanitarias”, expuso.

Tras poner de manifiesto que este colectivo “ha sido sometido durante el estado de alarma a un confinamiento domiciliario estricto” afirmó que “ha supuesto para ellos y sus cuidadores la ruptura con una serie de rutinas y actuaciones que son la base de sus cuidados” y “han perdido apoyos y soportes, tanto formales (atención sociosanitaria), como informales (familiares y cuidadores)”. Eso es porque se ha interrumpido la asistencia a los centros de día y asociaciones, a sus terapias, sufriendo una disminución de su actividad social, cognitiva y física, además de una mayor dificultad para el control de síntomas.

Otro de los temas que destacó fue el impacto en la Atención Primaria de los procesos más frecuentes y graves como las demencias, algo que, tal y como dijo, “está directamente relacionada con la discapacidad y la elevada dependencia de estos pacientes, las cuales generan grandes necesidades sociosanitarias, de cuidado y soporte emocional, tanto al paciente como a las familias y cuidadores”.

Durante el confinamiento, los profesionales de Atención Primaria se han reorganizado para atender los casos leves en domicilio y seguir activamente por teléfono a las personas con mayor vulnerabilidad, cuidando de su salud y evitando complicaciones que requirieran ingresos. En este sentido consideró importante “adaptar el sistema de Atención Primaria a los tiempos de la pandemia con medidas como el refuerzo de las infraestructuras para la atención a los enfermos de Alzheimer, tanto en el medio rural como el urbano, con protocolos específicos”.

Entre sus propuestas, resaltó una “mayor flexibilidad en la AP, con una atención centrada en el paciente en su propio entorno, que responda a las necesidades actuales y futuras conforme a la evolución social, teniendo en cuenta las diferentes realidades y necesidades; afrontar los efectos de la reclusión en estos pacientes y garantizar la continuidad de toda la gama de cuidados que reciben; y reforzar el sistema de consulta telefónica como recurso de gestión de citaciones, de evitar contagios o rebrotes, pero no como una medida que aleje al médico del paciente con EA y de sus cuidadores. “A la vez, promover una medicina personalizada, preventiva y proactiva: el médico es el que se dirige al paciente”, matizó.

Asimismo, incidió en la necesidad de preservar las relaciones interpersonales entre los profesionales de la AP y los pacientes con Alzheimer, sus cuidadores, para evitar el distanciamiento, la despersonalización, la frivolización o infravaloración de los síntomas, signos y quejas de los pacientes para demorar visitas domiciliarias o el contacto presencial y atender, informar y orientar desde la “horizontalidad”, fomentando el sosiego y las medidas que favorezcan la estabilidad emocional del EA y su cuidador, la contención de la ansiedad y la instalación de una normalidad “sostenible”.

“Cuando disminuya la presión de estos días, la atención deje de ser monográfica y las agendas de los profesionales de Atención Primaria regresen a los problemas de siempre, más los derivados del confinamiento, una de las actividades relevantes en esas agendas debería ser la Atención Domiciliaria, actividad insustituible para garantizar la continuidad en el proceso de cuidados y responder de forma anticipada a las múltiples necesidades sociosanitarias de los pacientes”, aseguró el Dr. Romero para después hacer hincapié en que “la gestión de la atención a la dependencia en España debería ocupar un buen espacio en la agenda de los políticos a todos los niveles administrativos”.

En este sentido, hizo alusión a “la compleja situación que atraviesa la Atención Primaria en España” y recordó que desde el CGCOM se solicita “un Plan Ifema para la AP” donde se “desburocratice la atención y se mantenga la accesibilidad de primer nivel en el caso de estos pacientes y familiares que necesitan de la mirada y escucha de la relación médico-paciente”. “No podemos dejar que la telemedicina acabe con eso”, dijo.

En su opinión, se necesita de un cambio en el modelo asistencial para lo que “médicos, asociaciones, familiares y pacientes deben ir de la mano en un solo eje de actuación”. “Necesitamos diseñar protocolos y circuitos para la atención de los pacientes con Alzheimer en esta nueva etapa y mantener la comunicación proactiva con estos enfermos”, dijo.

‘Alianza para el mejor cuidado y seguridad de las personas con Alzheimer’

En el año actual, 2020, la población afectada de Alzheimer en Andalucía es de 123.000 personas, según las últimas estimaciones. Además, se considera que la población implicada es de cuatro personas por afectado, es decir 500.000, y 1.225.000 de forma indirecta, es decir uno de cada diez ciudadanos.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una patología que demanda un abordaje social y sanitario principalmente, pero también legislativo y jurídico. Todo ello supone un alto coste económico tanto para las administraciones como para la familia. Una situación que se agrava con el paso del tiempo, del mismo modo que ocurre con la propia enfermedad.

Ante esta situación, el movimiento asociativo de ayuda mutua representado por la Confederación Andaluza de Federaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras demencias confeafa.org, con sus más de 20.000 socias y socios y presencia en 124 localidades, trabaja de manera decidida por la mejora de la atención a quienes padecen la enfermedad y a quienes les cuidan en el entorno familiar.

A ello se unen otros riesgos asociados a las enfermedades neurodegenerativas.

La Fundación Europea de Personas Desaparecidas QSD Global qsdglobal.com, viene alertando desde hace años del crecimiento del número de desapariciones entre la población con Alzheimer y otras demencias: son más de seis mil los mayores de 65 años que desaparecen cada año en nuestro país, en muchos casos con resultado de muerte. La persona afecta de Alzheimer se desorienta, pierde capacidad espacio-temporal, se pierde y desaparece en un radio de uno a cinco kilómetros. Son desapariciones dramáticas, por la fragilidad de quienes la sufren y por su alto grado de letalidad, pero que pueden ser evitadas si se es consciente del riesgo y se toman medidas preventivas.

Por otro lado, la Fundación SSG http://www.fundacionssg.org, haciendo gala de la empresa de índole socio-sanitario que la promovido plantea el programa “una pequeña acción, un gran impulso” que encaja con la filosofía, objetivos y forma de actuar de las dos entidades anteriores: mejorar la atención sociosanitaria a personas con enfermedades neurodegenerativas, especialmente Alzheimer.

Desde junio hasta fechas recientes se han firmado acuerdos de colaboración cruzados entre la ConFEAFA y la FSSG, entre la ConFEAFA y la FQSD y entre FQSD y la FSSG. Ahora las tres entidades quieren reforzar los acuerdos bilaterales con la asunción de un Acuerdo Marco, una alianza que implica un objetivo común compartido y el compromiso de desarrollar líneas estratégicas que ayuden a mejorar la atención y la calidad de vida de las personas afectas de Alzheimer y de las personas cuidadoras.

 

 

 

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