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Dr. Javier Crespo: “Es importante explicar que la hepatitis C es una enfermedad que se cura completamente”

Con motivo del día mundial contra la hepatitis, Médicos y Pacientes entrevista al doctor Javier Crespo, presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva y jefe de servicio de Aparato Digestivo del Hospital de Valdecilla

El Dr. Crespo lleva más de 25 años investigando hepatitis virales, y, en esta entrevista, aborda la situación actual de la hepatitis C en España, cuya prevalencia “ha disminuido enormemente”. 

 
¿Cuáles son los principales síntomas de Hepatitis C? ¿Cuáles son, a grandes rasgos, las señales de alarma? 
 
La hepatitis C es una enfermedad que rara vez produce síntomas en las fases iniciales de la misma. Francamente es muy difícil diagnosticar la hepatitis C por la presencia de síntomas, excepto en los pocos pacientes que presentan una hepatitis aguda. Pero lo cierto es que la hepatitis C no suele producir hepatitis aguda.  
 
Sin duda, la mejor forma de saber si alguien tiene o ha tenido una hepatitis C es hacerse un sencillo análisis de sangre. Es muy recomendable hacerse un test para descartar esta enfermedad al menos una vez en la vida. 
 
¿Cómo se transmite esta enfermedad?  
 
La principal vía de transmisión es la sanguínea, motivo por el cuál las personas trasfundidas antes del año 1990 deben descartar esta infección de forma obligatoria. Del mismo modo, es una infección muy frecuente en personas que usan drogas por vía endovenosa. La trasmisión sexual es posible, aunque es menos eficiente que para los virus de la hepatitis B y de la inmunodeficiencia humana (VIH); la transmisión a través de contacto con productos biológicos como puede ser en lugares donde se hacen piercings o tatuajes sin las condiciones higiénicas y sanitarias necesarias; y, por último, las prácticas en las que el sexo adquiere un riesgo especial por ser con diferentes contactos y/o durante muchas horas.  
 
¿Qué debe saber la ciudadanía acerca de la Hepatitis C? ¿Y los profesionales? 
 
La ciudadanía debe tener tres conceptos claros. El primero, como decía, es hacerse un test de hepatitis C al menos una vez en la vida, haya o no haya tenido síntomas de hepatitis o factores de riesgo. El segundo, siempre que exista una alteración de las pruebas del hígado, es necesario hacer la determinación de la hepatitis C. Y, en tercer lugar, siempre que haya una enfermedad de transmisión sexual, hepatitis B o VIH, es necesario hacerse también el test de la hepatitis C.  
 
Por otra parte, los profesionales de la Medicina deben saber que España está en el camino de la eliminación de la hepatitis C. Eliminar significa que dejará de ser un problema de salud pública y pasará a ser un problema “para unas pocas personas”. Pero no erradicaremos el virus de la hepatitis C hasta que no haya vacuna, inexistente en este momento. Además, los profesionales de los laboratorios deberían hacer siempre un análisis integral, automatizado, incluyendo las pruebas de hepatitis B, C, delta y VIH, cuando se solicite la determinación de cualquiera de estas enfermedades de estas, dado que todas estos virus comparten vías de transmisión. Y, en último lugar, si un profesional pide un análisis para descartar una enfermedad de transmisión sexual, se debieran descartar, también de forma automatizada, las hepatitis virales y el VIH.  
 
¿Se puede hacer labor de prevención?  
 
Rotundamente, sí. Esta consiste en dar información, concienciación, disminución del estigma y tratamiento de la enfermedad. Lo más importante es explicar que es una enfermedad que se cura totalmente, con un tratamiento muy sencillo que consiste en tomar entre uno o tres comprimidos al día al día, durante dos o tres meses, sin efectos secundarios y que funciona prácticamente en todos los pacientes.  
 
En España, la prevalencia de este virus ha disminuido de forma considerable, ¿cómo se ha conseguido? 
 
Ha disminuido muchísimo. Por ejemplo, en Cantabria la prevalencia era del 1% de la población hace algo más de 10 años y en la actualidad es inferior al 0,1%; es decir, ha bajado más de diez veces.  
 
Se ha conseguido tratando a los pacientes. Los aspectos clave son cinco: 
 
  1. El Plan Nacional de la hepatitis C, que fue absolutamente disruptivo. Este plan tenía tres ejes importantes: tratamiento a todos los infectados sin ningún tipo de discriminación ni sesgo, es decir, universal y gratuito. Y, hubo equidad en todo el territorio nacional. 
  2. El papel de los pacientes, que fueron muy activos y demostraron que eran capaces de velar y luchar por su salud. 
  3. Las organizaciones científicas y las asociaciones profesionales han estado de acuerdo en el objetivo y se han consensuado muchos documentos que han facilitado la transmisión del conocimiento a los profesionales. 
  4. El desarrollo de múltiples prácticas de excelencia asistenciales que se han incorporado a la rutina diaria. Por ejemplo; hace unos años para diagnosticar la hepatitis C, se necesitaban dos ó tres consultas con una espera media de seis meses: había que ir al especialista, tras dos meses tenías el resultado de los anticuerpos, y se repetía el proceso para ver si había presencia del virus; sin embargo, ahora se hace en un paso único.  
  5. Además, el tratamiento ha salido de los hospitales y se lleva allá donde están los pacientes, especialmente los más vulnerables. Por ejemplo, en Madrid hay una furgoneta que va a la Cañada Real, hacen el análisis en menos de una hora, y ese mismo día se les da el diagnóstico y el tratamiento a los pacientes. Hemos sido capaces de comprender que es una enfermedad tan ligada a la vulnerabilidad, que, si no vas a buscar a los pacientes no puedes acabar con la enfermedad. 
 
Y, ¿cuáles son los siguientes pasos que debemos dar? 
 
Insisto, hacer un análisis de sangre a cada persona. En Galicia y en Cantabria ya se hace por defecto cuando se hace una analítica, salvo que el paciente diga expresamente que no quiere hacérselo.  
 
Otra clave es realizar esta prueba a todos los pacientes que acuden a los servicios de urgencias, ya que hay una parte de la población que solo tiene contacto médico en estas situaciones. 
 
Además, el Ministerio de Sanidad debería hacer un registro nacional para que podamos certificar que hemos eliminado la hepatitis C cuando eso suceda. Así, podríamos cumplir con el objetivo de la OMS para acabar con esta enfermedad antes de 2030. 
 
Por último, no hay que olvidar que, aunque hayas pasado la enfermedad, puedes volver a padecerla. 
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