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Dr. Gaspar Garrote: “Mientras haya una sola agresión tendrá sentido seguir trabajando por la seguridad y la prevención”

El próximo 12 de marzo se conmemora el Día Europeo contra las agresiones a médicos y sanitarios. Con este motivo, esta publicación ha entrevistado al Dr. Gaspar Garrote, miembro del Observatorio de Agresiones a Médicos de la Organización Médica Colegial (OMC) y secretario general del Colegio de Médicos de Cádiz, en la que destaca que “ante cualquier agresión a sanitarios debe haber tolerancia cero” y subraya que “mientras haya una sola agresión tendrá sentido seguir trabajando para la seguridad y la prevención”

¿Qué balance hace de los diez años del Observatorio contra las Agresiones?

El trabajo ha sido intenso y, en gran medida, con logros muy positivos: desde la consideración de atentado a la autoridad en el ejercicio de la medicina pública, hasta la instrucción 3/2017 por la que se creó la figura del Interlocutor Policial. Pero mientras haya una sola agresión, tendrá sentido seguir trabajando por y para la seguridad y prevención de las agresiones: en cualquier ámbito, a cualquier profesional sanitario. 

¿Cuáles considera que han sido los hitos en este tiempo en la lucha contra esta lacra?

Los dos mencionados anteriormente por supuesto. Pero conseguir hacer visible esta lacra a la sociedad y sensibilizar a todos, que la violencia no genera soluciones, sino todo lo contrario. De ahí la importancia de la colaboración en su difusión de los medios de comunicación.

¿Qué medidas quedan por poner en marcha?

Todas aquellas que, según evolucionen el entorno y el número de agresiones, pensemos que pueden ser útiles. Desde la consideración de Bien Inmaterial de la Humanidad al “acto médico” y/o relación médico-paciente, para que así la violencia en la Medicina Privada pueda ser perseguida con la misma contundencia que en la pública, pasando por mejoras arquitectónicas y de prevención en los lugares de trabajo; sin olvidar la formación en el manejo de las situaciones hostiles por parte del personal sanitario en general.

¿Qué actividades han desarrollado en su Colegio?

Además de la mejora de la información desde el Colegio en medidas preventivas, como un protocolo de actuación ante las agresiones, la disponibilidad de la Asesoría Jurídica las 24h del día, poner a disposición del médico agredido el Programa PAIME por las posibles secuelas psicológicas de la agresión. Hemos impartido un curso de “manejo del paciente agresivo y/o agitado” en la sede del Colegio en Cádiz, pero también en las Delegaciones. La relación con el Interlocutor Policial ha sido intensa y fructífera, culminando con una jornada con invitación a todos los Colegios de las Profesiones Sanitarias y Sindicatos, que dirige nuestro Interlocutor Provincial de la PN. Hemos mantenido reuniones con la Delegación de Salud y con la Subdelegación del Gobierno en Cádiz, incluso de forma conjunta, para comprometer e informar a las máximas autoridades provinciales. En definitiva, una actividad de difusión que vaya más allá del profesional sanitario y, que alcance, a toda la población en general, para mayor concienciación de este problema.

¿Qué acogida han tenido?

Hasta ahora muy positivamente; si bien, nos gustaría que pudiéramos llegar a todos, a cuantos puedan ser víctimas potenciales en el ejercicio profesional.

¿Cuál es la agresión más común a la que se enfrentan los sanitarios en su día a día?

Yo diría que quizás “la agresión” más frecuente (y que no se consideran como tales…) son las situaciones de ambiente hostil, con tonos de voz altos, casi agresivos, donde sutilmente el profesional es “presionado” sin llegar a ser insultado ni amenazado ni agredido. Ese ambiente hostil, que dificulta la relación médico paciente (de confianza) y que “rompe” el acto médico sin que se pueda catalogar como una agresión, es con mucho la situación más frecuente. Luego las amenazas, insultos y, en ocasiones, la violencia física.

Se han puesto en algunos casos medidas de prevención como el botón del pánico, ¿Habría que ir más allá e instaurar cambios de centro?

Todas cuantas medidas se puedan adoptar para prevenir o minimizar las consecuencias de las agresiones serán bienvenidas. Tenga en cuenta que, al tratarse de un problema de origen multifactorial, también las soluciones habrán de serlo. Las reformas arquitectónicas son más difíciles de llevar a cabo, pero si las instalaciones de nueva construcción (centros inteligentes), deberían contar con el consejo de los expertos…

¿Ayudaría el hecho de que el profesional agredido pudiera denunciar desde el punto de agresión?

Naturalmente. Ya hubo una experiencia piloto en Málaga, donde el secretario general del COM Málaga participó activamente y los resultados fueron magníficos. Tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil deberán facilitar esta posibilidad, ya que significaría conocer de una forma más eficaz, por la facilidad, el verdadero número de agresiones, dándose menos casos de no denuncia, por “enfriamiento” de la situación o temor a represalias.

¿Cuándo será viable?

Esperemos que muy pronto, pero eso está en buena medida, en manos del compromiso y el nivel de coordinación con los Interlocutores Policiales.

Recientemente una sentencia condenaba a un agresor a dos médicas por daño moral. ¿La tolerancia cero también de los jueces puede ayudar a que los profesionales no pasen por alto estos episodios y denuncien más? ¿Por dónde cree que debe ir el camino para seguir avanzando en este terreno?

Ir unidos contra esta grave situación, tanto el poder Judicial, como Fiscalía, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y Organización Médica Colegial. La unión en la consecución de objetivos (tolerancia cero) será la clave. Sin olvidar que la educación en las relaciones interpersonales, ya desde los colegios en educación infantil, será una medicina preventiva muy eficaz.

Sería un buen indicador de “buena salud social”, no solo interceptar los episodios de violencia y la agresividad hacia el profesional sanitario, sino que recuperáramos la confianza y la empatía que deben presidir la relación médico/paciente.

 
 

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