lunes, marzo 4, 2024

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Dr. Cándido Martín Luengo: “Existe una escasa información y pedagogía de los hábitos cardiosaludables en las etapas más tempranas de la vida”

El Dr. Cándido Martín Luengo, especialista en Cardiología, ex jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Salamanca y catedrático de Medicina en la Universidad salmantina, considera que la escasa información y pedagogía sobre hábitos cardiosaludables en las etapas más tempranas de la vida es una de las causas de que se conserven hábitos como el tabaquismo o la mala alimentación en la población adulta. Así lo expondrá en una conferencia que bajo el título "Luces y sombras en la prevención de las enfermedades cardiovasculares" ofrece hoy martes, a partir de las 18,00 h. en el Colegio de Médicos de Segovia

-Lleva años tratando corazones, ¿los de ahora están mejor o peor cuidados que los que se encontraba cuando empezó?

-Sí llevo muchos años cuidando corazones. Mi vocación por ellos se remonta a mi tiempo como alumno de Medicina Interna, cuando ya me interesé por conocer los entresijos de los problemas orgánicos y funcionales del corazón.

Después de cincuenta años tengo que decir que los corazones de ahora están mejor cuidados que los de entonces. Los notables avances en la sanidad en su conjunto, las mejores condiciones sociales de la población, el eficiente Sistema de Salud pública y el gran desarrollo de la especialidad de Cardiología, han supuesto un cambio muy significativo en las estrategias de prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, que explican la mejoría en los cuidados del corazón.

-La información al paciente es mayor en la actualidad, sin embargo, ¿a qué cree que se debe que se conserven hábitos como el tabaquismo o la mala alimentación, cuando se sabe que hay afecciones que no aparecerían con tanta frecuencia, de ser prevenidas?

-Es una pregunta de gran importancia, porque, sin duda, algo no hemos hecho bien en cuanto a sensibilizar a la población en la transcendencia que, tanto el tabaquismo como la alimentación tienen en la aparición y desarrollo de las enfermedades cardiovasculares; máxime, cuando se viene detectando un incremento del consumo de tabaco, particularmente entre los más jóvenes, y un descenso en el consumo de frutas y verduras.

Creo el problema radica fundamentalmente en que existe una escasa información y pedagogía de los hábitos cardiosaludables en la etapas más tempranas de la vida. Tenemos que llevar la información a la escuela, los colegios, los institutos, las universidades y a los formadores; sobre todo porque esa terrible enfermedad que es la aterosclerosis comienza en la infancia.

-En su ponencia en el Colegio de Médicos de Segovia hablará sobre las luces y las sombras en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, ¿qué importancia tiene conocer esos matices?

-Evidentemente, se han producido grandes avances que han conseguido reducir muy significativamente la mortalidad para el conjunto de las enfermedades cardiovasculares, con una reducción del 50%, tanto en la muerte por infarto agudo de miocardio, como por enfermedad cerebrovascular. Todo esto son las luces.

Las sombras vienen dadas porque se advierten cambios desfavorables en el estilo de vida. Se observa un repunte en el hábito de fumar, una menor adherencia a la dieta mediterránea, mayor consumo de grasas animales, un nivel bajo de actividad física ?particularmente entre las mujeres?y quizás por ello existe un notable aumento en el sobrepeso y la obesidad.

-Como profesor universitario, ¿en qué medida considera que los jóvenes dan o no relevancia a aquellas enfermedades cardiovasculares con las que pueden encontrarse en el futuro?

Pues, como casi todo el mundo, piensan que el futuro está por escribir y que cuando llegue el momento ya se verá; es aquello de que la “lotería siempre le toca a otro”. Efectivamente no son conscientes de que la enfermedad empieza a su edad y que es el momento de hacer de la vida saludable un hábito. Además, es algo sencillo y barato; sólo implica creer y hacer.

-Y entre los mayores, ¿existe alguna preocupación común por padecer alguna patología en concreto?

Entre los llamados mayores hay mayor conciencia y preocupación por la salud. Las patologías que más les preocupan son el infarto agudo de miocardio, pues puede conducir de inmediato a la muerte, y el ictus, sobre todo por las terribles secuelas que pueden sobrevenir y que alterarían profundamente la calidad de vida.

-¿Cuál cree que es la mayor desconocida entre los pacientes y la que más debería mantenerles en alerta?

Es necesario volver a recordar que la mujer no está eternamente protegida frente a algunas enfermedades, como el infarto de miocardio y el ictus. De hecho, la mortalidad por enfermedad cardiovascular es mayor entre las mujeres que en los hombres y no existe conciencia social de esta circunstancia, de manera que se produce una clara disociación entre el riesgo percibido y el real. Sólo el 50% de las mujeres conocen estos datos y, es obvio, sin conciencia del problema es difícil la solución.

-El estrés y la ansiedad tampoco son buenos aliados en esta materia, ¿cómo recomienda ponerles fin?

El estrés y la ansiedad son condiciones muy frecuentes en la población global, particularmente en los individuos que asumen responsabilidades de cualquier índole y, por supuesto, suelen ser compañeras en edades más tempranas; los mayores y viejos tienen unos niveles más bajos de estrés y ansiedad.

Son hábitos difíciles de controlar y son importantes para llevar una vida de calidad. Tienen efectos deletéreos sobre la enfermedad cardiovascular, pero menores que los factores de riesgo clásicos. Puede ayudar la práctica de ejercicio físico regular, las técnicas de relajación como el yoga y otros, la incentivación de la autoconfianza, disponer, al menos una vez por semana, de unas horas para el ocio y la distracción; programar viajes, acudir al teatro, a conciertos, al cine o a tertulias.

No obstante, el aspecto psicológico que tiene mayor impacto negativo sobre la enfermedad cardiovascular es la depresión y a ella debemos prestar mucha más atención.

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