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Ángel Martín: “Pasar por algo así me ha permitido una reconstrucción tan salvaje que vivir se ha convertido en otra cosa”

Ángel Martín es un actor, cómico y guionista español que tras sufrir un brote psicótico contó su experiencia en el libro Por si las voces vuelven que ha sido un super ventas y que ha derribado tabúes acerca de la salud mental. Sin pretender ser un referente o un coach, su objetivo era claro: escribir el libro que le hubiera gustado leer cuando salió del hospital por si les sirve a personas que están en su misma situación. Por este motivo, ha sido galardonado en la IV edición de los Premios Médicos y Pacientes del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) a la mejor iniciativa de concienciación y sensibilización en temas de salud

En esta entrevista para Médicos y Pacientes cuenta su experiencia y cómo ha cambiado su vida desde que en 2017 fue ingresado por un brote psicótico. “Pasar por algo así me ha permitido una reconstrucción tan salvaje que vivir se ha convertido en otra cosa”, asegura Ángel Martín, quien reconoce vivir ahora con un propósito y unos objetivos, no por inercia. “No hace falta que la cabeza te pete para realmente poner freno y empezar a vivir de forma mucho más consciente”, asegura.

A raíz del libro, se embarcó en el proyecto del podcast Por si las voces vuelven, que también está siendo un éxito. La idea nace para decir a la gente: “oye, no estás solo en esto, esta gente está pasando por lo mismo que tú y estas son las herramientas que usan ellos para salir adelante, por si te sirven”.

¿Qué supone para usted recibir este premio de la profesión médica por haber contribuido a derribar tabúes sobre la salud mental?

Es un premio que no esperaba conseguir, por lo que se agradece mucho. Es una sorpresa y es muy bonita la sensación de conseguir un premio que no esperas y más aún por concienciar.

Me habéis abierto una puerta muy bonita sobre premios inesperados. Este premio me genera la sensación de que estoy sumando para bien, y no estoy restando. Se agradece también porque de alguna manera me da una pista de que mi movida, sea como sea, como lo esté haciendo y contando, está sirviendo. Y si unas personas que de Medicina saben mucho te dicen: “lo estás haciendo bien”, lo agradezco mucho.

Es considerado un gran referente por hablar y normalizar la enfermedad mental, ¿cómo lo vive? ¿considera que faltan más referentes?

No sé si hace falta que más gente popular cuente que ha pasado por cosas de este tipo. Yo, lo que creo, por lo que me han hecho llegar, es que a mucha gente el saber que personas populares han pasado por lo mismo que ellos les ayuda a desdramatizar la movida que están viviendo y ver que si alguien que ha vivido su misma situación ha conseguido seguir currando, está ahí y está en marcha, ellos también pueden.

A algunas personas le ayuda. Hay gente que se piensa que por ser popular has salido adelante porque cuentas con más herramientas y medios, pero no es verdad, por lo menos, en mi caso.

Considero que cualquier persona que pueda hablar abiertamente de que ha pasado por una enfermedad así y lo ha superado, y pueda dar pistas de cómo lo ha hecho, ayuda a gente a creer que no es el fin pasar por esto y hay salida.

¿Es por este motivo por el que decide escribir este libro?

Es una carambola de casualidades. No lo considero un acto de valentía. Cuando mucha gente me dice “qué valiente eres” les digo que “no” porque yo no era consciente de que hubiese un tabú alrededor de la salud mental. Valiente es quien se enfrenta a algo de forma consciente para romper tabúes.

La editorial Planeta me contacta para escribir un libro y nadie sabía por lo que había pasado yo. La idea que tenían, como el informativo está funcionando, las redes sociales están funcionando y soy cómico, era si me apetecía escribir un libro sobre comedia, entrenamiento o como petarlo en redes. Pero a mi ese contenido no me interesaba.

Fue en ese momento en el que me doy cuenta de que sí que tengo la opción de escribir el libro que yo no encontré cuando salí del hospital. Cuando yo salí de estar ingresado busqué algún libro de alguien que hubiera pasado por lo mismo que yo y hubiera conseguido salir adelante, para tratar de copiar milimétricamente lo que fuera que hubiese hecho. No lo encontré.

Cuando hablo con Planeta me doy cuenta de que yo soy alguien que sí ha pasado por eso y ha podido remontar lo suficiente como para que ahora le propongan escribir un libro. Y digo: voy a escribir el libro que yo no encontré por si alguien ahora mismo está en la situación que yo estuve en 2017.

Soy consciente de que existe un tabú cuando escribo el libro y es ahí cuando descubro el estigma y todo lo que rodea a la enfermedad mental. Nunca había sido consciente, ni tampoco pensé si al escribir el libro me podría perjudicar de alguna manera.

Yo escribí el libro que hubiera necesitado leer de la forma más honesta, no le pregunté a nadie si era correcto decirlo. Es mi movida y así la cuento.

¿Por qué cree que existe ese tabú? ¿falta formación o educación desde los colegios?

No es en los jóvenes donde está el problema, es en los mayores, sobre todo. El problema está en que la gente no sabe escuchar que le cuenten cosas de salud mental. Las personas no tienen problemas en hablar de las cosas que les pasan si tienen la sensación de que quien les está escuchando no le va a poner una etiqueta o va a cambiar su actitud hacia él.

A ti no te da ningún apuro decirle a alguien: “me van a poner gafas”, porque la persona que está hablando contigo no te va a tratar distinto, ni pensará que no vales para el trabajo.

Entonces, a ti no te da apuro decir las cosas ante una persona que te comprende, que te dice: “entonces tienes depresión o esquizofrenia, vale, vamos a ver cómo podemos hacer, si puedes trabajar aquí o buscamos otra cosa”. La gente tiene que aprender a escuchar cuando le cuenten cosas relacionadas con salud mental. Los jóvenes son los que mejor escuchan, pero les estamos destrozando.

¿Hay falta de empatía o se huye de lo que no entendemos?

Creo que somos hipócritas, en general. Hay un discurso social generalizado relacionado con: “es que no hay suficientes herramientas y no se cuida lo suficiente la salud mental”. Y sí, estoy de acuerdo, pero toda esa gente que sigue el discurso de: “como sociedad no nos cuidamos hay que protegerse más”, cuando llegan a su casa y los suyos les cuentan cómo están se encuentran con un “bueno no me cuentes tus movidas que yo también tengo mis cosas”. No escuchamos al que tenemos al lado.

Salimos a la calle pidiendo que nos escuchen, pero no escuchamos a los nuestros. Hay mucha hipocresía.

El primer paso es preguntarse ¿estás haciendo todo lo que puedes hacer por los tuyos? ¿les estás escuchando? ¿cuándo tienes que priorizar su salud mental lo haces o tiras balones fuera?

Cuándo a una persona le diagnostican una enfermedad mental, ¿considera que es fácil acceder a los recursos sanitarios?

En mi caso, cuando salí del hospital seguí tomando la medicación el tiempo que me indicó mi psiquiatra. Tuve una sesión con un psicólogo, pero me pareció un idiota y no seguí yendo. Hay mucha gente que piensa que muchos psicólogos son malos, entonces, ¿cómo se cambia?

¿Cuál fue el objetivo del podcast “Por si las voces vuelven”?

A raíz de publicar el libro, la gente me dice que le ayuda que personas populares hablen de lo que han pasado porque de repente sienten que no están solos en esas movidas.

Una de las cosas que te suceden, a veces, y que te da cierto apuro es creer que lo que te está pasando te ha pasado solo a ti y no le pasa a nadie más. Entonces, muchas personas dicen: “me ayuda saber que más gente ha pasado por esto, me ayuda ver su punto de vista sobre lo que le está pasando, cómo se enfrenta a ello, cómo consigue remontar, o cómo nota si se va a caer y tambalear”.

Entonces pensé: yo a gente popular conozco por un tubo. Me pongo a hacer llamadas con un: “oye, he escuchado que has estado malito, ven y cuéntamelo”, y así empieza todo.

Este podcast surge exclusivamente porque a la gente le ayuda escuchar esto. Empieza con perfiles muy populares, pero ahora se mezclan entre populares y menos populares.

Esta idea nace para decir “oye, no estás solo en esto, esta gente está pasando por lo mismo que tú y estas son las herramientas que usan ellos para salir adelante, por si te sirven”.

De su ingreso, ¿qué le pareció la atención sanitaria?

Cuando pasas por algo así recuerdas sensaciones y emociones neutras, no recuerdas mucho el trato. Si hubiera sido muy desagradable o demasiado bueno creo que sí lo recordaría. Creo que fue un trato correcto y neutro, pero tengo los recuerdos muy borrosos. Allí estás muy medicado y drogado, como si fueras un muerto en vida andando por los pasillos. Es muy difícil recordar.

Sí recuerdo que dos enfermos me preguntaban todos los días por mis heces, entonces empecé yo con la broma de preguntarles a ellos por las suyas.

¿Qué mensaje lanzaría a las personas que están pasando por esto o tienen familiares?

Hay que decirle a la gente que tú eres tú prioridad. Las personas no entienden esto todavía. La prioridad no es el trabajo, tú eres tú prioridad. Si tú estás mal y lo vas dejando, vas a empeorar. Tu entorno va a ser peor, tú vas a funcionar peor y todo va a ser peor. Se va a ir arrastrando una serie de cosas que va a ser un infierno. La gente tiene que entender que cuando se sienten mal la prioridad es sentirse bien, sin excepción. Eres la prioridad.

Tienes que priorizar el tratar de descubrir porqué te sientes mal y si lo detectas ponerte manos a la obra para solucionarlo. Cuando sucede algo trágico de verdad que te rompe de la noche a la mañana créeme que al día siguiente la prioridad es ponerte bien.

Una vez pasa por algo así, ¿ve la vida de otra manera?

Vives de otra manera rotundamente. Aprendes a definir unos objetivos y ahora vives con una intención. Sales de lo habitual, de vivir por inercia y de no prestar atención a absolutamente nada. Vas montado en la vida: trabajas aquí, vas diciendo que sí a las cosas que salen, no sabes muy bien porqué, no sabes dónde vas, montas una familia, tienes unos amigos que tampoco sabes muy bien si son tus amigos o no, ni porqué lo son, ni porque sí, vas como con la inercia de vivir sin ningún objetivo y sin ninguna intención.

En mi caso pasar por algo así me ha permitido una reconstrucción tan salvaje que vivir se ha convertido en otra cosa. Estás muy enfocado en vivir, sabes el porqué de las cosas, sabes dónde vas, analizas lo que sucede, haces lo que quieres hacer porque tienes un objetivo y una intención. No está conduciendo otro, estás conduciendo tú.

Que cuesta hacerlo es una cosa, pero que no se puede hacer es otra. Pero no hace falta que nos pase algo para tomar las riendas de tu vida. Cualquiera, en cualquier momento de su vida, puede ponerse delante de un espejo y decir: “oye, ¿yo estoy trabajando donde quiero?, ¿mis amigos son gente con la que quiero estar?, ¿realmente los soporto a todos, o debería quitarme de encima a todos estos porque no valen la pena?

Puedes hacerte preguntas más grandes, más filosóficas o profundas cuyas respuestas tendrás, y ya decidirás si te enfrentas a eso o no, o puedes hacerte preguntas super básicas sobre si te gustan los calcetines que compras.

No hace falta que la cabeza te pete para realmente poner freno y empezar a vivir de forma mucho más consciente. Nos da apuro hacerlo si la cabeza no peta, pero ojalá la gente se diera cuenta de que es un ejercicio que pueden hacer ahora mismo, en el próximo segundo.

Tampoco estoy atento y pensando que puede volver a pasarme. Si hay indicios, señales o siento algo, lo notaré.

¿Tiene algún proyecto en mente para seguir desestigmatizando la enfermedad mental?

Yo no lo veo como un trabajo. Desestigmatizar es un efecto colateral del libro. Al publicarlo descubres proyectos que te gustan. No soy el abanderado de la salud mental, ni un portavoz, yo he escrito mi historia, si te sirve, fenomenal, ahí la tienes. Yo no voy a reconducir mi vida de cómico para ser un coach de salud mental, no me interesa.

A raíz de la publicación del libro se abren ciertos mundos y proyectos que te llaman la atención, como es el podcast, que seguirá emitiéndose. No porque realmente crea que hace una labor muy importante por la salud mental, sino porque me parece que son conversaciones que ayudan y sirven a la gente. A mí me gusta charlar, escuchar e investigar. Es una puerta que se ha abierto de forma tan salvaje que me acompañará siempre de una forma u otra en mi vida.

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