Viernes, 19 Abril 2019

Ganador IV Premio de Novela Albert Jovell

Rogelio Guedea: "Es importante que la profesión médica no pierda su sentido humanístico"

Rogelio Guedea, considerado uno de los autores mexicanos más relevantes de los últimos años, ha sido ganador del IV Premio de Novela Albert Jovell, que concede cada año la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC), por su obra "Habitaciones compartidas". En esta entrevista, el escritor resalta la labor de la profesión médica, que encarnan personajes de su obra, y pone en relieve la importancia de que ésta "no pierda su sentido humanístico"

Madrid 05/12/2018 medicosypacientes.com/ S. Guardón
Rogelio Guedea
En este sentido, el autor de esta obra, que publicará la editorial Almuzara, destaca el papel de organizaciones como la Fundación para la Protección Social de la OMC que "se encargan de dignificar y de proteger a la sociedad y a los médicos en casos de vulnerabilidad" algo, que según dice, le parece "crucial para el bienestar de la sociedad".
 
"Para mí la profesión de mayor importancia en nuestra sociedad actual es la del médico, por su propia naturaleza", señala Rogelio Guedea, quien manifiesta que a lo largo de la novela "la solidaridad (incluida la de los médicos que aparecen en la novela) es evidente".
 
Para él Medicina y Literatura son profesiones muy humanas por sí mismas "que apelan a las emociones y a los sentimientos". Por ello insiste en la importancia de que la profesión médica "no pierda su sentido humanístico" y se recupere "la relación humana médico-paciente".
 
La entrega del Premio tendrá lugar este viernes, 14 de diciembre, a las 19.30 en la sede de la OMC. 
 
¿Qué supone para usted haber sido reconocido internacionalmente con el IV Premio de Novela Albert Jovell?
 
El premio Albert Jovell viene a reafirmar mi fe en lo que hago. Es un enorme estímulo y, en más de un sentido, una tabla de salvación, sobre todo por el prestigio del premio y porque llega a mi vida en el momento más oportuno. Además, es un premio vinculado a un médico que luchó por humanizar la profesión médica, una causa por la que yo, en más de un sentido, he venido también luchando en los últimos años.  
 
La concesión de este premio ¿de qué manera influye en su trayectoria como escritor? 
 
Visibiliza más mi obra en España y, por extensión, en el resto de los países de habla hispana, pues la labor editorial española tiene una presencia muy importante en Latinoamérica, sobre todo con editoriales de la resonancia de Almuzara. Este premio es muy importante en mi trayectoria, además, porque por primera vez se publicará una novela mía en España. Tengo libros de poesía (gané en 2001 el Premio Internacional de Poesía Rosalía de Castro y en 2008 el Premio Adonáis de Poesía), tengo libros de ensayo, tengo incluso libros de microrrelato, pero es la primera novela que publico en España, lo que es muy significativo para mí. Y espero que sea la primera de muchas. 
 
¿Cómo conoció la existencia de este Premio?
 
Vi la convocatoria en internet y me interesó de inmediato.
 
¿Qué le diría a otros profesionales para que se animen a participar en el siguiente Premio? 
 
Les diría que el sueño del galardón, como en mi caso, es posible y que el premio realmente prestigia a quien lo recibe.
 
¿Qué significa para usted escribir?
 
La palabra, dicha o recibida, tiene un poder enorme, puede cambiar –para bien- el estado de cosas. Antes, escribir significaba una manera de la felicidad, escribía para ser feliz, ahora escribo para ser feliz viendo cómo con lo que escribo puedo hacer feliz a los demás y contribuir, con ello, a tener un mundo menos aciago. Escribir, pues, es un acto de amor. 
 
"Habitaciones compartidas" aborda una historia que se adentra en las "intrincadas relaciones" ¿Por qué se decantó por este tipo de trama?
 
Las relaciones humanas son muy complejas en sí mismas, las relaciones de pareja, por extensión, son todavía más: quería explorar esos territorios complejos, esos claroscuros que hay entre las parejas: fidelidad, mentira, simulación, amor, desamor, solidaridad, traición, etcétera. Intento crear espejos donde el lector pueda reconocerse con la mayor fidelidad posible y, con ello, entenderse también.
 
¿De qué manera su obra ahonda en las emociones del ser humano: el amor, la fidelidad, el exilio interior o el sentido de la vida?
 
He roto los prejuicios morales que se tienen sobre el amor, el respeto, la lealtad, y he dejado que los personajes piensen en voz alta sobre lo que realmente sienten, porque muchas veces sentimos una cosa pero luego decimos otra, de esta manera creo que el lector podrá identificarse con mucho de lo que también siente sobre su pareja o sobre otras personas. Es como visibilizar su mundo interior secreto, un mundo interior del que a todos nos gusta enterarnos, y más si es secreto. 
 
La historia se sitúa en la Universidad de Otago en Nueva Zelanda. ¿Por qué allí? ¿Qué le inspiró para escribir la obra ganadora? 
 
Yo viví en Nueva Zelanda once años, de 2005 a 2016. Y gran parte de lo narrado en la novela tiene su base en un hecho real, emerge de él, así que pensé que lo mejor sería que Nueva Zelanda fuera el entorno en el que vivieran estos personajes. 
 
¿De qué manera los personajes de su obra representan los valores de la Medicina?
 
En mi novela hay, por supuesto, médicos. De hecho, está dedicada a un par de médicos amigos míos, con los cuales tengo un profundo agradecimiento. Una de las razones por las cuales envié mi novela a este premio fue porque tenía una relación con el mundo de la medicina y de los médicos, en especial con el ámbito de la salud mental. 
 
Como lo dije, desde hace varios años ya he estado escribiendo –en mis artículos periodísticos- sobre la importancia de que la profesión médica no pierda su sentido humanístico. Necesitamos médicos más sensibles, más compasivos al dolor ajeno. En México la profesión médica se está centrando mucho en lo lucrativo y los médicos están perdiendo credibilidad, esa confianza que uno debe tenerles. No son todos, hay grandes médicos (yo he sido paciente de algunos de ellos), pero esa tendencia se está generalizando, de manera que es importante impedirlo a fuerza de insistir en la importancia que tiene recuperar la relación humana médico-paciente. 
 
¿Cuál es el papel de la solidaridad en su novela?
 
Es muy importante. De hecho, desde el primer capítulo se pone de manifiesto esta solidaridad, pues el personaje principal ayuda a su colega académico a instalarse en la nueva ciudad a la que llega, le muestra la ciudad, le da pormenores sobre sus bienes y servicios, lo involucra con la comunidad latina, etcétera. Pero a lo largo de la novela la solidaridad (incluida la de los médicos que aparecen en la novela) es evidente.
 
¿Cómo valora el papel de organizaciones como la Fundación para la Protección Social de la OMC en situaciones de riesgo de vulnerabilidad social que hay actualmente?
 
Para mí la profesión de mayor importancia en nuestra sociedad actual es la del médico, por su propia naturaleza: se encarga de la salud y la vida de las personas. Esto es, se encarga de un asunto que es el gran asunto de nuestras vidas: la muerte. Para mí que fundaciones como la Fundación de Protección Social y otras organizaciones de este tipo se encarguen de dignificar y de proteger a la sociedad y a los médicos en casos de vulnerabilidad de este tipo me parece crucial para el bienestar de la sociedad, sobre todo ahora que vivimos tiempos tan aciagos en todos los sentidos. 
 
¿Cómo, a su juicio, se puede plasmar los principios de la Medicina en la literatura?  
 
Escribiendo, precisamente, obras honestas, solidarias, profundamente humanas, empáticas, con personajes médicos que igualmente puedan reflejar estos valores. 
 
¿En qué medida el humanismo de literatura y medicina están unidos?
 
Son dos profesiones muy humanas por sí mismas. Por vías y con técnicas distintas (algunas parecida), pero ambas apelan a las emociones, a los sentimientos, a la salud integral del ser humano, por eso son oficios o profesiones complementarias, hermanas.