Viernes, 19 Abril 2019

VI Congreso Gestión Clínica

Presidente de la OMC atribuye el estancamiento de la gestión clínica a la falta de interés de las instituciones sanitarias

El presidente de la OMC, Dr. Rodríguez Sendín, considera que, en lo que respecta a la gestión clínica o gestión de lo esencial, "no se ha avanzado prácticamente nada", entre otras razones, “por el desinterés mostrado por la mesogestión, es decir, la que compete a las instituciones sanitarias y la falta de confianza de los profesionales, especialmente ahora tras años de recortes y precariedad laboral”, según puso de manifiesto en el VI Congreso de Gestión Clínica, celebrado en Toledo

Madrid 13/03/2016 medicosypacientes.com/S.P.
De izda. a dcha. Dr. Rodríguez Sendín, Marta Trapero, y Vicente Ortún.
La gestión clínica puede representar una alternativa para afrontar la actual situación derivada de la falta de respuesta a los problemas de gestión en el SNS, arrastrados desde hace varias décadas, según se puso de manifiesto durante el VI Congreso de Gestión Clínica, celebrado en Toledo. Sin embargo, como lamentó el presidente de la OMC, Dr. Rodríguez Sendín, participante en una de las mesas redondas, en lo que respecta a la gestión clínica o gestión de lo esencial, no se ha avanzado prácticamente nada, entre otras razones, “por el desinterés mostrado por la mesogestión, es decir, la que compete a las instituciones sanitarias y la falta de confianza de los profesionales, especialmente ahora tras años de recortes y precariedad laboral”.
 
Desde su punto de vista, la solución podría encontrarse en la microgestión, o, lo que es lo mismo, la gestión a cargo de los profesionales de lo que es su competencia y responsabilidad clinica, quienes, a través del Foro de la Profesión Médica, entienden la gestión clínica como una forma de organización que oriente la actividad hacia el proceso asistencial y a la atención integral del paciente. El modelo de gestión clínica persigue, además, motivar a los médicos y enfermeras mediante su implicación en la gestión de los recursos de la unidad o servicio al que pertenecen y que manejan; así como poner en valor nuevos valores y competencias esenciales para  impulsar un renovado profesionalismo.
 
Se trata de un modelo fundamental, para los tiempos que corren, salpicados, en parte, por una crisis moral que afecta a los profesionales sanitarios, es, por tanto, un factor clave para poder responder adecuadamente a las necesidades del sistema. De ahí, como subrayó, “las políticas de RR. HH. son claves para acomodar la gestión clínica en el sistema sanitario”. 
 
El Dr. Rodríguez Sendín advirtió, no obstante, que la gestión clínica “no puede concebirse como un sistema de ahorro, y enfocarlo así solo lograría el rechazo de los profesionales”. Tampoco puede ser entendida como una fórmula de privatización, porque, como señaló, “se trata de todo lo contrario”.
 
A su juicio, la gestión clínica debe ser contemplada como una forma de reorganización para garantizar la sostenibilidad del SNS en crisis, el cual soporta una serie de problemas, entre ellos, falta de gestión de recursos humanos, envejecimiento de la población, cronificación de enfermedades, alto coste de las nuevas tecnologías, excesiva medicalización, mayor exigencia de los ciudadanos y fragmentación de la atención,
 
A ello se suma, como recordó, la deficiente relación entre niveles asistenciales: atención primaria y atención hospitalaria, lamentando que no se haya avanzado en ello “ni tampoco en el control del gasto en medicamentos, sin duda, una de nuestros problemas y asignaturas pendientes”.
 
Otro de los obstáculos se encuentra, según señaló, en la política de recortes  que se ha seguido en los últimos años, insistiendo en que “el médico no puede aceptar recortes que provoquen perdidas de calidad  en la asistencia a sus pacientes, y que afectan especialmente a los más pobres, débiles, ancianos, en definitiva, a los más desfavorecidos e indefensos”.
 
En este contexto, al Dr. Rodríguez Sendín dijo no cuadrarle la discordancia entre la remuneración de una consulta a un médico, que diagnostica una hepatitis C a un paciente, de hasta 3 euros mientras el tratamiento de la  hepatitis C se eleva hasta los 35.000 euros “que puede dar al traste con el propósito de que se trate equitativamente a todos los pacientes”.
 
Enlazado con ello aludió a la necesidad de un cambio retributivo en los profesionales, “donde esté reconocida e incentivada, además, de discriminada, la variabilidad de la práctica clínica”. “Las retribuciones –prosiguió- deben tener vínculos de proporcionalidad, con transparencia plena, en relación a la actividad que se realiza. Es necesario un plus añadido de reconocimiento y de incentivos”.
 
En otro momento de su intervención, el presidente de la OMC se refirió a la libertad de prescripción y clínica “no como un valor absoluto como algunos pretenden defenderla, sino responsable y basado en el conocimiento y en la evidencia científica”, advirtiendo que hay profesionales “que hacen prácticas que no están respaldadas por la evidencia científica, incluso, algunas se podrían calificar de mala praxis. Seguimos intentando convencerles de que reconduzcan sus caminos”, remarcó.
 
Respecto al modelo administrativo y funcionarial consideró que esté llevado a lo estricto “no es adecuado para responder a unos servicios sanitarios tan complejos como los sanitarios”. Pero tampoco es apropiado un modelo laboral puro que, a su juicio, “puede suponer un condicionante que deteriore la autonomía y libertad necesaria responsable del ejercicio médico y que representa la base del negocio de la gestión privada de los servicios públicos”.
 
Finalmente, abogó por iniciar un regeneracionismo moral que propicie la supervivencia del sistema. “La crisis económica complica este proceso, pero lo hace más necesario que nunca. En este sentido, “el principio ético-deontológico de justicia, consagrado en el art. 6 de nuestro Código Deontológico debe ser tomado más en serio sin más dilación y aplicarlo en la ética práctica profesional del día a día”. 
 
Intentos fallidos de que la gestión clínica progrese
 
En esta mesa redonda dedicada a la gestión clínica y la funcionarización, moderada por la ex presidenta de la Asociación Española de Economía de la Salud Marta Trapero, participó junto al presidente de la OMC, el economista de la salud Vicente Ortún, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Pompeu Fabra, quien coincidió con el Dr. Rodríguez Sendín en el estancamiento de la gestión clínica, apuntando que el problema real radica en que no se ha sabido encajarla, realmente, dentro de la organización sanitaria. “Las experiencias que se han llevado a cabo han fallecido sin llegar a madurar, en su más tierna infancia, no se les ha facilitado condiciones para que prosperen”.
 
En otro momento de su intervención, Ortún identificó las claves de una buena gestión que, a su juicio, radican en la competencia con rivales próximos; economías de escala; Habilidades clínicas y gestoras, tales como mejor comunicación, mayor credibilidad y autoridad. En este contexto, lamentó “la pérdida de calidad institucional”. Es por ello que, a su juicio, “habría que cambiar instituciones y personas”.
 
Abogó por  una mejor política para una mejor gestión pública, incluida dentro de unas reformas institucionales que contemplen, además, una separación efectiva ejecutivo/judicial; independencia medios comunicación; y transparencia, acceso a la información y buen gobierno en base a la Ley 19/2014.