Domingo, 23 Septiembre 2018

Historias de la Fundación

Mª Antonia Herrero: "Mi vida y la de mis 9 hijos son parte de la historia de la FPSOMC"

María Antonia Herrero, viuda de médico hace 31 años, manifiesta como la muerte de su marido fue como un "tsunami" en su vida que "arrasó todo lo construido y dejó todo devastado", una situación que superó gracias al "amparo inestimable", "apoyo total" y ayudas especiales que la Fundación para la Protección Social de la OMC (FPSOMC) dio a cada uno de sus 9 hijos. Según su testimonio recogido en el apartado “Historias de la Fundación” de la Web, "su vida y la de sus 9 hijos son parte de la historia de la Fundación"

Madrid 27/10/2017 medicosypacientes.com/ S.G.
María Antonia Herrero con sus hijos, beneficiarios de la FPSOMC
Conocida por sus allegados como "Toty" cuenta que el fallecimiento de su marido supuso "una debacle" en su vida y en las de sus hijos. Los nueve pendientes de una vida por delante. El mayor tenía 18 de años y la más pequeña, seis meses. 
 
"Cuando algo así ocurre es como un tsunami en tu vida arrasa todo lo construido y deja todo devastado es como el paisaje de bosques quemados que hemos visto estos días. Es la más absoluta desolación", manifiesta María Antonia Herrero.

Sin embargo, en esa situación pudo contar con “el amparo inestimable” y “apoyo total” de la Fundación que dieron ayudas especiales a cada uno de sus 9 hijos a través del Colegio de Médicos de Sevilla. Los primeros años tuvieron un tratamiento especial en relación a la cantidad de hermanos que eran, y posteriormente pasaron a las ayudas normales que había en aquel momento. "He tenido que luchar más de lo que nunca hubiera podido imaginar y he podido contar con todo el apoyo de la Fundación", asegura.
 
Esto que llama apoyo, ayuda y respaldo "es lo que hace que se pueda pagar desde una factura de luz hasta disfrutar las mismas oportunidades que el resto de la sociedad, poder estudiar, ir al dentista o tener un regalo de cumpleaños". Actualmente expresa tener "la satisfacción" de decir que sus hijos, aquellos a los que la Fundación ayudó, son "personas de provecho". Dos de ellos son médicos, tres licenciados en Derecho, otro estudió una ingeniería, uno de ellos se encuentra en Japón trabajando y aquella niña, por entonces un bebé de 6 meses, es hoy licenciada en Dirección y Gestión y Administración de Empresas.
 
En todas las carreras han podido contar con las ayudas de la Fundación. Uno de sus hijos hoy en día sigue recibiendo ayuda mensual por huérfano enfermo que le cubren muchas necesidades médicas que necesita.
 
Aunque confiesa que cuando vivía su marido nunca supo de las coberturas que había detrás de la cuota de colegiación y de la aportación a la Fundación, resalta la "gran labor que desarrolla" muchas veces desconocida. "Algunos no saben que se esconde detrás de la cantidad que abonan. Pero esta Fundación existe y mantiene a día de hoy a muchos huérfanos y que afortunadamente no son los suyos pero que si lo fueran esos hijos pasarían a estar respaldados por la Fundación", señala.
 
En estos 100 años se pregunta "cuántas lágrimas de viudas afligidas habrán enjugado o cuántos grandes profesionales de los diferentes ámbitos de la vida han sacado a flote y se lo deben todo a la Fundación que es algo que hay que mantener vivo proteger y dar a conocer".
 
"Hoy de aquel tsunami que os hablé o aquel bosque devastado es un paisaje de árboles verdes gracias de todo corazón por la solidaridad de la Fundación durante todos estos años", concluye Herrero quien afirma que "su humilde historia personal y familiar" es una más de esas historias que lo son también de la Fundación. "Mi vida y la de mis hijos, forma parte de su lema "un siglo de vidas contigo", añade.