Jueves, 19 Octubre 2017

“The Lancet Global Health”

La OMS calcula que se necesitarán más de 323.000 millones para alcanzar las metas mundiales de salud de 2030

Todos los países necesitarán fortalecer las inversiones en los sistemas de salud para ampliar la prestación de servicios a fin de alcanzar las metas de salud de 2030, para lo cual la OMS calcula una cantidad superior a los 323.000 millones de euros, según un informe publicado en "“The Lancet Global Health”. Ante las limitaciones de recursos previstas, cada país deberá priorizar equitativamente, planificar estratégicamente y costear de manera realista su propio camino hacia la cobertura universal de salud

Madrid 18/07/2017 medicosypacientes.com
El incremento de las inversiones en salud podrían evitar hasta 97 millones de muertes prematuras.
La Organización Mundial de la Salud ha estimado que para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2030 se van a necesitar una inversión de entre unos 116.000 millones de euros (134.000 millones de dólares) y 323.000 millones (371.000 millones de dólares), lo que supone unos 58 dólares por persona.
 
Se trata de un análisis, publicado en la revista 'The Lancet Global Health', en el que se estima los costos y las ventajas de ampliar progresivamente los servicios sanitarios con el fin de alcanzar las 16 metas sanitarias de los ODS en 67 países de ingresos medianos y bajos donde vive el 75 por ciento de la población mundial.
 
El trabajo no muestra el gasto que los países deben realizar en salud, sino que debe entenderse como una referencia para llevar a cabo nuevos estudios. Además, hace hincapié en que el logro de la cobertura sanitaria universal y las demás metas sanitarias requerirá no sólo financiación, sino también voluntad política y respeto por los derechos humanos.
 
"La cobertura sanitaria universal es, a fin de cuentas, una decisión política. Todos los países y gobiernos nacionales tienen el deber de esforzarse por alcanzarla", ha detallado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
 
En concreto, ha mostrado el 85 por ciento de estos costos se pueden asumir con recursos internos, si bien 32 de los países más pobres sufrirán un déficit de financiación de unos 47.000 millones de euros anuales (54.000 millones de dólares) y seguirán necesitando ayuda externa. De hecho, en el análisis no se incluyeron los países de ingresos altos, pero en otras estimaciones se ha comprobado que todos ellos pueden costear la cobertura universal de servicios sanitarios esenciales a todos sus ciudadanos.
 
En la hipótesis se contempla aumentar el personal sanitario añadiendo 23 millones de nuevos trabajadores y construir más de 415.000 nuevas instalaciones sanitarias, el 91 por ciento de ellas centros de Atención Primaria.
 
Estas inversiones incrementarían la proporción del producto interior bruto (PIB) correspondiente al gasto sanitario en los 67 países desde un promedio de 5,6 por ciento hasta un 7,5 por ciento (a nivel mundial, la proporción del PIB correspondiente al gasto sanitario es, en promedio, del 9,9%). Aunque un aumento del gasto sanitario no se traduce necesariamente en una mejora de la salud, ello puede lograrse realizando las inversiones adecuadas en el momento preciso.
 
Además, a juicio de la OMS, estas inversiones podrían evitar 97 millones de muertes prematuras (una cada cinco segundos durante 15 años), entre ellas más de 50 millones de mortinatos y de fallecimientos de niños menores de cinco años, así como 20 millones de muertes por enfermedades no transmisibles como la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. La esperanza de vida aumentaría entre 3,1 años y 8,4 años, y los 67 países ganarían 535 millones de años de vida saludable.
 
El organismo ha detallado que en el escenario de mejora se necesitaría aumentar las inversiones desde los alrededor de 90.000 millones de euros anuales iniciales (104.000 millones de dólares) hasta los 238.000 millones de euros (274.000 millones de dólares) cada año en 2030.
 
En este sentido, la OMS ha informado de que estas inversiones permitirían evitar cerca de 71 millones de muertes prematuras y aumentarían la proporción del PIB correspondiente al gasto sanitario en un promedio de un 6,5 por ciento. Se añadirían más de 14 millones de nuevos trabajadores sanitarios y se construirían cerca de 378.000 nuevas instalaciones sanitarias, el 93 por ciento de ellas centros de Atención Primaria.