Lunes, 27 Mayo 2019

Día Nacional contra las Agresiones a Sanitarios

Francisco Benítez, médico agredido: “Lo peor es el miedo y la inseguridad que te provocan estas situaciones”

Insultos, amenazas, injurias y coacciones son conductas que ha sufrido con cierta frecuencia en el ejercicio de su trabajo Francisco Benítez Gutiérrez, un Médico de Familia que actualmente trabaja en un centro de salud de Arcos de la Frontera, y que, en dos ocasiones, estas situaciones han llegado a la agresión física

Madrid 14/03/2019 medicosypacientes.com
Dr. Francisco Benítez.

“Ante este tipo de situaciones, sientes inseguridad y piensas si vas a poder atender bien a esa persona ante una situación de coacción. Después, viene lo peor: el miedo que te provocan este tipo de situaciones, cuando lo que tú estás haciendo es intentar trabajar lo mejor que sabes”, aseguró con cierta amargura Francisco Benítez al expresar su testimonio en el acto celebrado en la OMC con motivo del Día Nacional contra las Agresiones a Sanitarios.   

Francisco Benítez lleva ejerciendo desde 2007, con contratos precarios, generalmente por guardias, en centros de salud diferentes y Unidades de Vigilancia Intensiva (UVI), hasta que por fin accedió a un contrato de larga duración, de un año, y con la esperanza puesta en conseguir esta esta plaza de interino.  

Su peor experiencia, según relató, la tuvo en Alcalá de los Gazules, un municipio gaditano de unos 5.300 habitantes, cuando se encontraba de guardia, junto a una compañera enfermera, y ambos cruzaron al bar de enfrente a tomar algo de comer, dejando un cartel en la puerta del centro para informar de donde se encontraban en caso de urgencia. Relata que, cuando estaban terminando, un hombre visiblemente agitado entro en el bar gritando que donde estaban los médicos porque su madre se estaba muriendo. 

Contó que tanto él como la enfermera salieron inmediatamente para ayudarle y activar el protocolo con el centro coordinador de urgencias como es habitual en este tipo de casos. Cuenta que el señor en cuestión, “que no dejaba de gritar, me agitó, me insultó y me amenazó y doy gracias a la Policía Local, que se personó en el lugar de los hechos e impidió una mayor agresión”. 

Aseguró que “cuando llegaron los equipos de asistencia a casa de la madre del agresor, esta tenía un ligero catarro y su estado no se podía calificar de urgente”. “Y mientras todo esto sucedía -relata-, recibimos un aviso para acudir en auxilio de un chico que se quería ahorcar. Esta es nuestra realidad, nuestro día a día, trabajando con una gran presión por la demanda, con apenas 5 minutos para atender a cada paciente y, en algunos casos, con citas que se solapan en horario”.     

El Dr. Benítez puso los hechos en conocimiento del Colegio de Médicos de Cádiz que “siempre nos ha apoyado y ayudado, en especial, en este tipo de circunstancias” y fue el colegio el que se encargó de tramitar la denuncia. Después de año y medio, el agresor, que se enfrentaba a una sanción de 8 meses de prisión por agredir a la autoridad, aceptó la culpa ante el juez y todo quedó en una multa.

Para él médico agredido, “aparte de lo desagradable que supone intentar hacer tu trabajo lo mejor que sabes, lo peor es el miedo que este tipo de situaciones te provoca. Ya no volví a ese pueblo”. Por ello, pidió que le cambiaran de zona. “Si te dicen que te quieren matar y otra serie de cosas muy desagradables, el miedo es inevitable y luego te provoca inseguridad y una actitud de desconfianza ante cualquier indicio”.

Precaución, estar atento y coordinado con los compañeros en caso de sospecha, es ahora uno de los protocolos de actuación que siempre tiene en cuenta y, en caso de producirse una agresión, llamar enseguida a la Policía Nacional, la Guardia Civil y/o la Policía Local. 

Admitió que hay situaciones que pueden provocar tensión en los pacientes o familiares por la masificación de las consultas, el poco tiempo de que se dispone para cada paciente que, en algunos casos, por la gran demanda, no llegan ni a 5 minutos. “Pero -aseguró- es frustrante que tu estés haciendo tu trabajo, intentando atender del mejor modo a tus pacientes y, de repente, te encuentres inmerso en una situación en la que te insulten, te amenacen o te agradan, algo realmente frustrante”, concluyó.