Domingo, 21 Octubre 2018

Comisión Central de Deontología

El Dr. Rodríguez Sendín asegura que los últimos 15 años de trabajo en la OMC han sido “una inmersión permanente en la ética y deontología médica”

El Dr. Juan José Rodríguez Sendín, propuesto por el Colegio de Médicos de Toledo, es una de las cinco incorporaciones de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC). En una entrevista concedida a esta publicación subraya su participación en la redacción, discusión y actualización de todas las versiones del Código Deontológico  y sus últimos 15 años de trabajo en la corporación colegial, que para él han significado “una inmersión permanente en la ética y deontología médica”

Madrid 13/10/2017 medicosypacientes.com / R. M. P.
Dr. Rodríguez Sendín.

El Dr. Rodríguez Sendín fue presidente de la OMC entre 2009 y 2017, es vicepresidente de la Confederación Latinoamericana de Entidades Médicas (CONFEMEL), presidente de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Toledo y participa en el Grupo de trabajo ‘Atención médica al final de la vida’ de la OMC, entre otros.

¿Cómo fue su aproximación a la Deontología?

Nada más llegar al Consejo General en 1985 como Vocal Nacional de Médicos Titulares tuve la oportunidad de participar en un Congreso de Deontología que se celebró en el Colegio de Barcelona que me resultó apasionante junto con las intervenciones y grupos de trabajo a los que asistí. A lo largo de mi vida colegial y profesional siempre me apasionó por un lado la ética médica y por otro la solución que la misma y la profesión en su conjunto aporta a las obligaciones de los médicos ante los hechos, circunstancias y dilemas concretos que el ejercicio diario de la medicina plantea, que es la deontología. 

Pero quizás esa afinidad, pasión o preocupación por el desarrollo y difusión de la ética y la deontología médica venga determinada con anterioridad, desde la Universidad en Salamanca, por mi participación desde muy joven en movimientos y actividades relacionadas con las humanidades contemporáneas y el humanismo cristiano. Posteriormente puedo decir que desde 1985 he participado en la redacción, discusión y actualización de todas las versiones del Código Deontológico y por supuesto durante 32 años en todas las declaraciones, documentos y conflictos que han pasado por la Asamblea General, que obligatoriamente son todos. 

Sin ser exhaustivos añadiría la valiosísima experiencia vivida en el grupo de trabajo de Atención Medica al Final de la vida que dirige el Dr. Marcos Gomez Sancho, que realizó una magnífica y ejemplar labor al frente de la Comisión Central de Deontología. O mi empeño en crear focos de formación y estudio para la puesta en común de la Ética y la Deontología médica como es la creación y desarrollo del Curso de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial que dirige el Dr. Rogelio Altisent. O la conexión de la Bioética y la Deontología coordinando con Diego Gracia las Guías de Ética en la Practica Medica. O participando activamente durante 8 años en Comité de Ética de la Asociación Médica Mundial.

Posteriormente los últimos 15 años, durante el desempeño de la Secretaría General y Presidencia, han constituido una inmersión permanente en la ética y deontología médica, una escuela permanente de aprendizaje efectivo. Puedo decir que durante este tiempo no ha habido una cuestión social o sanitaria de entidad donde no hayamos intervenido y ofrecido nuestra valoración desde una visión ética y deontológica de la realidad que se nos ofrecía. 

¿Con su experiencia qué puede aportar a la Comisión Central de Deontología?

Al conocimiento y experiencia en el campo que nos ocupa, quizás mi aportación más específica es la comprensión y conocimiento transversal tanto de los problemas actuales de toda la profesión incluso los particulares de muchas especialidades, como la experiencia y conocimiento acumulado de la Corporación y de sus estructuras a todos los niveles, tanto provincial, autonómico, nacional e internacional. En todos ellos la ética y la deontología médica juegan un papel fundamental a la hora de ordenar la profesión o dar respuesta a los nuevos problemas y retos que la sociedad actual plantea

Durante los últimos 15 años además del trabajo reflexivo y análisis de las grandes cuestión éticas y deontológicas que nos han afectado hay que añadir la experiencia acumulada en la explicación, defensa publica y comunicación de nuestros fundamentos, principios y valores, a la sociedad, a los ciudadanos, a las asociaciones de pacientes, a toda la profesión. En suma, a la luz de la ética y deontología médica llevar a la vida real nuestras posiciones ante los problemas sociales y sanitarios que nos afectan, presentarlos a los medios de comunicación, a los políticos y a los demás agentes sociales. Debo reconocer que esta tarea es la que más experiencia y conocimiento me ha aportado porque obliga a pensar, estudiar y adaptar respuestas sin sobrepasar un solo limite, especialmente los que establece nuestro Código Deontológico y los mandatos de la Asamblea General.

Creo que puedo ayudar a reforzar y recordar constantemente que la deontología médica es algo substancial para cualquier directivo colegial o miembro de comisión deontológica, pero muy especialmente cuando se actúa como tal. No debemos olvidar que las decisiones y posiciones finales deben surgir colegiadamente del consenso y el debate y que, en nuestro caso, la Comisión Central de Deontología, somos un órgano asesor del Gobierno de la Corporación y que nuestros informes y actuaciones siempre deben ser conocidos y fruto del mandato de la Permanente o de la Asamblea General.  Nuestros fines y objetivos como Comisión Deontológica deben ser conocidos y esperado y especialmente sobre ellos sabernos depositarios por delegación y no dueños.

¿Qué supone para usted que la presidenta del Congreso del Congreso, Ana Pastor, destacara en el reconocimiento que le ha brindado recientemente el Colegio de Médicos de Cuenca su “gran compromiso ético”?

Supone una gran satisfacción que la tercera autoridad del Estado y médico, Ana Pastor, te reconozca que has servido al bien común, a la profesión, cumpliendo con tu deber. Porque no he hecho otra cosa que cumplir con mi deber y obligaciones, evidentemente como yo las interpreto. Esto es para mí una de las obligaciones más importante en la vida, cumplir con tu deber y hacerlo con la intensidad que cada uno pueda. Ese reconocimiento supone un plus de responsabilidad en mi nuevo cometido como miembro de la Comisión Central de Deontología junto si cabe con un plus de lealtad obligada al Presidente, Permanente del Consejo y Asamblea General.

¿Cómo ayuda la Bioética a resolver conflictos deontológicos?

Los avances de la Medicina son espectaculares. Se ha alargado la esperanza de vida. Hoy ese éxito parece un problema porque el gasto en pensiones y en los últimos años de vida se presenta como incontrolable y donde no está nada claro que el mismo ofrezca paralelamente resultados proporcionales y satisfactorios en la calidad de vida de los ciudadanos. Pero a la par se alarga el tiempo de agonía de muchos enfermos que mueren con dolor, con sufrimiento evitable, faltos de cuidados, solos o en soledad sin los cuidados humanamente necesarios. Grupos sociales piden regular provocar la muerte de estas personas en determinados supuestos. Ha empeorado el reparto de la riqueza incluso en países desarrollados como España, siendo los ricos y los pobres cada vez más y más numerosos, lo cual supone, junto con los recortes sanitarios, que en el acceso a los avances médicos no podamos seguir hablando de equidad. 

El médico poco a poco se está convirtiendo en un gestor de desigualdades. En consecuencia, la responsabilidad del médico es ahora mucho mayor que antes, pues es también mucho mayor su poder. Cabe preguntarse si al médico, al ser depositario de tanta responsabilidad, le acompaña el esmero ético y deontológico necesario que le corresponde para que su creciente dominio sobre lo biológico e influencia en lo social vaya vinculado a un cuidado proporcionado de la dignidad de sus pacientes.

Para todo ello la bioética ofrece respuestas generales que permiten responder adecuadamente a las grandes cuestiones que el vivir cotidiano plantea. Pero esto no es suficiente para un médico, por eso es preciso trasladar esos principios generales juntos con los específicos para el ejercicio de la medicina que determina la ética médica a las normas concretas de obligado cumplimiento para la profesión medica que determina el Código de Deontología

¿Cómo se mejoraría la formación en aspectos éticos?

Es imposible mejorar o amar lo que se desconoce o lo que simplemente constituye un adorno dialectico para una intervención pública. La mejoría se consigue estudiando, practicando, debatiendo, practicando y por supuesto también investigando. Pero quizás la mejora más importante se logra al incorporar los principios éticos y las normas deontológicas a todas las circunstancias que acompañan al trabajo diario ¿Qué es lo que debo hacer? ¿Cuál es la mejor forma posible?

La ética y deontología médica es un compromiso permanente que determina no solo una forma de ejercer la medicina sino una forma de vida del médico. La ética y la deontología médica deben estar presentes tanto en lo cotidiano como en lo extraordinario del ejercicio diario de la medicina.  Desde las formas de tratar y recibir a cualquier persona enfermo o no, hasta las respuestas a situaciones y conflictos graves que puedan requerir la objeción en conciencia

Esto no se consigue solo con un seminario, asignatura o diplomatura. Es muy importante comenzar ese compromiso introduciendo el sentido ético, impregnando de ética y deontología medica todas las enseñanzas prácticas y teóricas de la formación de grado asi como todas las actividades formativa de la formación especializada.

¿Existe falta de transparencia a la hora de abordar faltas éticas?

Creo que no podemos hablar de falta de trasparencia. Otra cosa es que la trasparencia sea mayor o menor y con ellas el mejor gobierno de la colegiación. Como dijimos en otro momento esa sospecha negaría la honestidad colectiva de la colegiación, pues esta, por moralidad cívica y por obligación estatutaria, debe ser gobernada por hombres libres, independientes, responsables, con iniciativa, bien aconsejados, que tengan ardor por el bien corporativo y cumplen sobradamente ese deseo mediante la elección de los cargos colegiales que disponemos en la actualidad en toda la Organización.