Miércoles, 12 Agosto 2020

Primera mujer vocal nacional de Médicos de Hospitales

Dra. Mª Carmen Sebastianes: “Todavía hay quienes tienen un rechazo visceral a dar un cargo oficial a una mujer”

La Dra. Mª Carmen Sebastianes es la primera mujer que ocupa la vocalía nacional de Médicos de Hospitales. Es doctora en Medicina y Cirugía, Especialista vía MIR en Anestesiología, Reanimación y Terapia del Dolor y miembro de la Sección Cooperación y Medicina solidaria del Colegio de Médicos de Cádiz. En esta entrevista concedida a “MedicosyPacientes” nos da su visión de la mujer médico en el sector hospitalario, al que pertenece, y desgrana algunos de sus objetivos para la vocalía a la que ahora representa

Cádiz 07/03/2017 medicosypacientes.com/S.P.
Dra. Mª Carmen Sebastianes, vocal nacional Médicos de Hospitales.

-Es la primera vez que una mujer ocupa la vocalía de Médicos de Hospitales ¿qué representa para Vd.?

-La gran confianza que todos mis compañeros han tenido en mí. El anterior Vocal Nacional, el Dr. Javier Font, propuso a la Asamblea, cuando se marchaba, que fuera yo la encargada de la Vocalía hasta nuevas elecciones y todos los allí presentes se mostraron de acuerdo. Cuando se convocaron las elecciones, a través de un mensaje les comuniqué mi intención de presentarme a las mismas y fui recibiendo continuas respuestas de apoyo y la verdad es que éste ha sido real. 

-¿Qué cuota de participación de mujeres hay en estos momentos en la sección de Médicos de Hospitales de la OMC?

-En el último listado de noviembre, éramos 12 de los 52 miembros que componen la Asamblea, un poco menos de la cuarta parte. Este viernes nos reunimos de nuevo y tendré el listado actualizado. Seguramente se habrán producido cambios de vocales provinciales dado que ha habido elecciones en diversos Colegios del territorio nacional.

-Cómo entró en contacto con el ámbito colegial y cómo ha ido evolucionando dentro del mismo?

-Yo siempre he estado colegiada, porque cuando terminé la carrera era lo que había que hacer si se quería ejercer y así me ido trasladando de un lugar a otro y me he ido colegiando en distintos sitios donde he ejercido como médico. En 1987 me trasladé a Cádiz y a los pocos años, un compañero neurocirujano que ocupaba el cargo de tesorero en la Junta Directiva del Colegio de Médicos de Cádiz me animó a ocupar el cargo de vocal de Medicina Hospitalaria en dicha Junta Directiva y yo le pregunté ¿qué tengo que hacer en ese puesto?  Y su respuesta fue “ya aprenderás”. Él hoy es el presidente de la corporación gaditana, Dr. Repetto López, y desde luego he aprendido. He aprendido que tenemos una profesión preciosa y que hay que defenderla de intrusos y otros, que estamos al servicio de la sociedad y que somos los garantes de la buena práctica médica, que el código deontológico es una guía perfecta….

-¿Qué opina de la situación de la mujer en el ámbito sanitario y, en concreto, de su escasa presencia en puestos de responsabilidad?

-El número de mujeres médicos es cada vez mayor. Cuando yo inicié mis estudios de medicina, ese año el 30% del curso éramos mujeres, aquello fue algo inaudito, porque ese incremento fue de golpe. Los resultados del ejercicio laboral de las mujeres médicos son buenos, porque, a pesar de que en la pareja el hombre cada vez colabora más, el mayor peso de la actividad doméstica y del cuidado de los hijos corresponde a la madre, y eso no está repercutiendo en el rendimiento laboral.

En puestos de responsabilidad, si se refiere a cargos comprometidos con la gestión y dirección, efectivamente hay muchas menos mujeres. Aquí yo creo que ocurren dos cosas principalmente. Es cierto que en alguna época, y todavía hay quienes tienen un rechazo visceral a dar un cargo oficial a una mujer, que ya lo está ejerciendo de forma satisfactoria y que además se acompaña de muchos otros méritos curriculares. Pero también está y es con frecuencia que lo dejamos pasar, porque tenemos otras muchas cosas que atender, que forman parte de nuestra vida cotidiana y que no queremos dejar de lado; así cuando se presenta la oportunidad de realizar otro tipo de actividad, en gestión o dirección en muchos casos se rechaza, aunque cada vez menos.

-¿Qué objetivos se ha trazado para esta nueva etapa de la Vocalía?

-Los centros hospitalarios son referencia importantísima de asistencia sanitaria en nuestro país y queremos que así siga siendo y en ello tiene mucho que ver la estabilidad laboral. Me gustaría que las autoridades competentes contaran con nosotros antes de llevar a cabo políticas sanitarias, porque nosotros somos los mejores técnicos que se puedan ofrecer, sabemos ser eficientes y conocemos los límites, que no se deben pasar, para no perjudicar la correcta asistencia al paciente. Irán saliendo otros temas y entre todos iremos viendo posible soluciones para elegir las más adecuadas.

-Desde su punto de vista, ¿cuáles son los principales problemas del sector al que representa a los que urge dar respuesta?

-La presión asistencial y la precariedad laboral. En estos últimos años se ha ido reduciendo de forma paulatina el número de médicos en todos los campos y por tanto en la red hospitalaria. Si a esto se añade que la población nacional, aunque no sea mucho, ha aumentado y que la cronicidad es de tendencia ascendente debido a que las expectativas de vida son mayores, el resultado es que la presión asistencial en general es alta y en algunas unidades mucho mayor. A esta presión asistencial hay que sumarle que la población está cada vez más informada y demanda más y mejor asistencia.

La precariedad es enorme, contratos mes a mes, de guardias, sin guardias….Esta precariedad no beneficia en nada a nuestro sistema sanitario, todo lo contrario. Un médico que ha tardado diez años en formarse y con un potencial enorme cae en una situación sin expectativas personales ni laborales, no tiene motivación ni ve que el horizonte se aclare. Es lícito que busque otros lugares que le permitan realizarse y muy posiblemente se quede allí, porque le han valorado y se ha hecho un hueco en el que realizar proyectos. Nosotros hemos perdido un buen profesional y el dinero que gastamos en su formación y del que se benefician otros.