Martes, 21 Septiembre 2021

30 de julio, día contra la trata de personas

Dra. López-Fraga: "Ningún país está exento de la posibilidad de tráfico de órganos o trata de personas"

Con motivo del día mundial contra la trata de personas, que se celebra hoy, 30 de julio, Médicos y Pacientes ha entrevistado a la Dra. Marta López-Fraga, responsable del programa de donación y trasplantes del Consejo de Europa.
 
Madrid 29/07/2021 medicosypacientes.com/ Sara Narvaiza

La Dra. López-Fraga aborda en esta entrevista la situación actual de la trata de personas y el tráfico de órganos, tema central de la Sesión científica de la Asociación Médica Mundial (AMM): “El Médico en la donación y el trasplante de órganos: implicaciones éticas”, que se celebrará el próximo 17 de septiembre en Córdoba y de la que el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos es organizador junto a la AMM y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)  

¿Cuál es la actual situación del tráfico de órganos y la trata de personas? ¿En España se dan casos? ¿Y en Europa, y en el resto del mundo?
 
El tráfico de órganos y la trata de personas a veces son lo mismo, pero a veces no lo son. En la trata de personas se requiere una persona viva, que es víctima y sufre coacciones, abusos, secuestro, … y, el tráfico de órganos, a veces se dan esas circunstancias, pero a veces la persona que da el órgano puede estar de acuerdo con venderlo, de modo que no ha sido sometido a ningún tipo de coacción o abuso, y puede ser también que el órgano provenga de una persona fallecida, con lo cual tampoco es una víctima de trata.
 
Esto en trasplante renal, que es lo más conocido, se ha estimado que entre el 5 y el 10% (entre 3400 a casi 7000 riñones por año) de todos los trasplantes renales que se realizan actualmente en el mundo son resultado de prácticas ilícitas. Aunque en realidad nadie tiene datos fiables que puedan dar una idea de cuál es la escala real del problema, y esto posiblemente sea una subestimación. 
 
El negocio es muy lucrativo, porque los receptores habitualmente pagan entre 70 000 y 160 000 dólares por un órgano, y los donantes o las víctimas reciben muy poco dinero o nada, de modo que todo ese dinero va a una serie de intermediarios que son los que se encargan de montar las redes, organizar, hacer los preparativos o incluso realizar los trasplantes. 
 
Es importante saber que ningún país está exento de la posibilidad de tráfico de órganos o trata de personas. Tenemos esta idea de que es un problema de países en vías de desarrollo, pero en realidad ningún país del mundo es autosuficiente en órganos para abastecer las necesidades de toda su población, y en todos los países del mundo hay personas en situación de vulnerabilidad que pueden convertirse en víctimas de trata al considerar vender un órgano como un recurso para subsistir, y también en todos los países del mundo hay pacientes desesperados para obtener un trasplante; así que es un problema global.
 
En España en los últimos años una serie de casos como por ejemplo en 2010, un caso de turismo de trasplantes en el que un paciente necesitaba un trasplante de hígado y que tras ser evaluado en varios centros no tenían indicación para trasplante, así que decidió viajar a China y comprar un hígado por el que pagó 130 000 euros, y, por el destino al que fue, probablemente el donante fue una persona ejecutada, así que esto sería un típico caso de tráfico de órganos. Al volver, el hígado que compró falló y tuvo que ser trasplantado en España.
 
En 2013 hubo un caso de un paciente libanés que dijo que tenía parientes en España y que por eso prefería trasplantarse en este país. Se evaluó a nueve personas, ocho de los cuales eran trabajadores inmigrantes, y les ofreció 40 000 euros a cambio. Aunque al final esta persona recibió un trozo de hígado de su hijo, como hubo dudas el caso fue denunciado a la policía en España, se investigó en estrecha colaboración con la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), y cuando el paciente volvió a España para una revisión se le detuvo tanto a él como a cuatro intermediarios, entonces este es un típico caso de tráfico, aunque no se llegó a concretizar gracias a que en España el sistema es muy garantista y hay una serie de controles en los hospitales, el juzgado, etc., que lo impidieron. 
 
Otro caso de 2017 era un grupo criminal e internacional a los que se investigaba por otros motivos por la policía belga, alemana y española, que tenían los teléfonos pinchados y se grabaron una serie de conversaciones en las que el líder del grupo discutía que su hijo necesitaba un riñón y pedía que se reclutase a un donante. Reclutaron a un inmigrante marroquí que estaba en situación irregular y en caso de vulnerabilidad extrema y le ofrecieron 6000 euros, pero el potencial donante cambió de opinión durante la evaluación y le secuestraron y torturaron. Finalmente se detuvo a la banda por estos otros crímenes y cinco personas fueron imputadas por los cargos de tráfico de órganos de los que tres miembros de la familia y un colaborador fueron sentenciados a siete años de prisión. 
 
El más reciente, en 2018, fue el caso Abidal, que todavía está bajo investigación. Entonces, en España, que es un país que tiene una disponibilidad muy alta de órganos ya que es el país del mundo que tiene mayor donación y mayor trasplante del mundo por lo que la situación de pacientes en estado de vulnerabilidad y que pueden pensar recurrir a este tipo de artimañas es más baja, aun así, se da.
 
¿Cómo se puede prevenir el tráfico de órganos? ¿De qué herramientas se dispone para ello?
 
Para estudiar la situación, en el Consejo de Europa hemos creado una red internacional de personas de coordinación nacionales sobre viaje para trasplante. Anualmente, estas personas registran los datos sobre pacientes de sus países que viajaron a otro país para trasplantarse, esto puede ser lícita o ilícitamente, pues hay personas que pueden viajar a otro país porque su familia vive allí y les conviene viajar, o que haya un acuerdo bilateral entre dos países para trasplantar a ciertos pacientes en otro lugar. 
 
Nosotros lo que hacemos es recoger los datos de cualquier paciente que viajó al extranjero y como se trata de datos muy pormenorizados de cada paciente (donde se trasplantó, el tipo de donante, quién era el donante, la relación, los grupos sanguíneos, …) podemos identificar cuáles son potencialmente sospechosos de turismo de trasplantes. Este trabajo está permitiendo entender más la dimensión del viaje para trasplante, cuáles son los países implicados y los puntos calientes, etc. Tradicionalmente se pensaba que era una cosa de países en vías de desarrollo, pero estamos viendo que sucede en todas partes. 
 
Actualmente tenemos personas de coordinación nacional de treinta y cuatro países y hemos recogido ya datos de veintiséis, de modo que tenemos cerca de 400 personas registradas en la base de datos y hemos podido identificar algunos de estos casos como posibles situaciones de tráfico, de trata o de turismo de trasplante.
 
¿Cuáles cree que son las necesidades más urgentes en este ámbito?
 
La primera medida y la más efectiva sería que todos los países trabajaran para conseguir ser autosuficientes en trasplantes. La gente recurre al tráfico y la trata porque no consiguen trasplantarse con un órgano que necesitan, de modo que si los países tuvieran suficientes órganos no sucedería.
 
Además, hay otra serie de medidas, en primer lugar, que todos los países tuvieran legislación adecuada y armonizada entre ellos, que determinara sin ambigüedad qué actividades constituyen tráfico o trata y que impusiera penas adecuadas. Un ejemplo de este tipo de legislación es el convenio de Santiago de Compostela que elaboró el Consejo de Europa y se abrió a firma en 2015, Actualmente tiene quince firmas de quince países y once ratificaciones. Es un convenio que define claramente y por primera vez en el mundo qué actividades constituyen tráfico y deben ser criminalizadas.
 
También es muy necesario tener marcos legislativos que permitan al personal sanitario reportar casos sospechosos de tráfico de órganos, ya que la característica que tiene es que se necesita la intervención de personal sanitario para realizarlo, también se necesita que haya hospitales y clínicas involucradas, y además los pacientes trasplantados necesitan medicación inmunosupresora de por vida, entonces es una oportunidad para detectar a pacientes que han podido recurrir a este tipo de prácticas ilícitas. El problema es que los profesionales sanitarios están sujetos a confidencialidad y tienen muchas dudas sobre qué tipo de cosas pueden reportar o no reportar, así que tiene que haber un marco legislativo claro que les permita reportar casos sospechosos.

Por otra parte, es muy necesario que haya protocolos nacionales claros sobre la actuación ante casos sospechosos para una correcta evaluación y autorización de los procedimientos que impliquen donantes vivos.
 
Además, es esencial la educación a los profesionales sanitarios, a las fuerzas de seguridad y a la esfera jurídica, para que comprendan estos crímenes, en qué consisten sus causas, las consecuencias que tienen, cómo de llevar a cabo las investigaciones que frecuentemente requieren la implicación de mucha gente de distintos ámbitos, … Es decir, hay que educarles sobre las herramientas que tienen a su disposición y la necesidad de cooperación entre agencias. 
 
La cooperación internacional en materia jurídica puede ayudar mucho para prevenir el tráfico porque muchos casos implican a varios países y se requieren extradiciones, investigaciones transfronterizas, …, y, hoy en día esto sigue siendo un problema. 
 
Por último, se necesita recoger datos porque hasta que nosotros hemos empezado a hacer este registro sobre personas que han viajado para trasplante, no había una fuente oficial de datos fiables y todo eran estimaciones realizadas hace muchos años. Los datos serán fundamentales para entender el problema y diseñar las herramientas adecuadas para prevenir y combatir estos crímenes.
 
¿Cómo ha afectado la pandemia a los pacientes que esperan un trasplante? 
 
Ha habido un fuerte impacto en la capacidad de trasplante en todos los países de Europa con las consiguientes repercusiones para para los pacientes en lista de espera. A nivel europeo, algunos países como España que tienen unos sistemas muy fuertes han podido seguir ofreciendo esta terapia a pacientes críticos, además, con protocolos actualizados en función del COVID-19 para maximizar la seguridad de los órganos trasplantados durante estos tiempos de pandemia. Sin embargo, otros países no han podido dar una respuesta tan eficaz y han visto bastante impacto, muchos pacientes en la lista de espera, …
 
¿Cuál es la labor del Comité de Trasplantes del Consejo de Europa? 
 
El Comité de Trasplantes del Consejo de Europa es un comité internacional en el que los países miembros nombran expertos en la materia. En la actualidad, está compuesto por noventa y nueve representantes procedentes de treinta y cuatro estados. También tenemos diecinueve países y organismos observadores, que incluyen por ejemplo a la Comisión Europea, la Organización Mundial de la salud o al Comité de Bioética del Consejo de Europa, y a la mayoría de las principales sociedades de los profesionales en el campo de donación y trasplante tanto de órganos como de tejidos y células.
 
Las funciones de este comité incluyen el desarrollo de estándares de calidad, seguridad y ética; la promoción de la no comercialización de la donación de órganos, tejidos y células; y la protección de donantes y receptores de órganos, tejidos y células de origen.
 
¿Cuáles son los objetivos a corto, medio y largo plazo del Comité en relación con los trasplantes de órganos?
 
Parte del trabajo del comité es examinar las cuestiones relacionadas con la donación y el trasplante de órganos tejidos y células, dónde están ahora las recomendaciones para maximizar su calidad y seguridad y asegurar el respeto a los más estrictos estándares éticos. También hacemos el seguimiento de las prácticas en Europa, de cara a evaluar riesgos asociados a la extracción almacenamiento y trasplantes de órganos, tejidos y células. Damos asistencia a los estados miembros para que puedan mejorar sus servicios de trasplante a la vez que protegen.
 
Examinamos estructuras organizativas en los países relativas a la donación y el trasplante para que puedan afrontar mejor las causas de la falta de órganos, contribuimos a establecer nexos entre organizaciones de trasplante nacionales en distintos países y expertos de toda Europa para fomentar el intercambio de conocimientos y buenas prácticas, y por último también tenemos proyectos enfocados a la concienciación pública sobre la donación y el trasplante y a favorecer el entendimiento y la donación por parte de la población.
 
 
 
 
 

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