Miércoles, 21 Octubre 2020

Entrevista parte II

Dr. Pau Pérez Sales: recuperar el sentido humanitario y lograr la profesionalización, son los dos grandes retos de la cooperación

 

A continuación se ofrece la segunda parte de la entrevista al doctor Pau Pérez Sales

17/06/2013 medicosypacientes.com

Como consultor de Naciones Unidas en diversos documentos y guías sobre salud mental ¿Cuáles considera que son los retos del trabajador humanitario al intervenir con la población?, ¿Hay suficiente formación en este sentido?

No hay suficiente formación, a mi me da la impresión de que hay una serie de principios que no se pueden olvidar.  Hoy en dia la mayoría de emergencias tienen estructuras de coordinación de acciones psicosociales y organizaciones que trabajan de punto focal. No se puede ir por libre, cuando llega al lugar tiene que ponerse en contacto con las estructuras de coordinación que hay, e integrarse en ellas, no se puede estar duplicando acciones, no se puede pensar que uno tiene sus propios protocolos. Los recursos son pocos y lo primero es ver qué es lo que se puede aportar, que aportan otros y cuáles son los huecos a cubrir.

En segundo lugar, no se puede trabajar en función solo de las necesidades de la gente porque si lo hacemos así, con mirada asistencialista, no va a quedar nada cuando nos vayamos. Necesitamos dejar algo más, y las emergencias son oportunidades para, por ejemplo, transformar los sistemas de salud pública.

En tercer lugar hay que trabajar desde lo local, reforzando las estructuras existentes y potenciando los recursos. Si creamos estructuras paralelas lo que hacemos es cubrir una necesidad durante unos meses, pero a medio término debilitamos gravemente el sistema que había e introducimos factores de ruptura, Hay que rehabilitar, hay que ayudar a repensar y no hay que sustituir.

Un cuarto aspecto es la sostenibilidad, por ejemplo, yo he visto muchas veces en campos de refugiados como psiquiatras y psicólogos  dan atención a pacientes con esquizofrenia, ven que tiene el trastorno, le dan el fármaco que consideran más efectivo y punto, el paciente se va con una bolsita con 30 pastillas, eso no arregla nada.

A mi me preocupa, por ejemplo, que en el Postgrado que tenemos sobre salud mental en violencia política y catástrofes en la Universidad Complutense, que es el único actualmente en España sobre la materia, haya todos los años una abrumadora mayoría de psicólogos, médicos, educadores sociales y muy pocos psiquiatras. En un contexto cada vez más complejo hay que formarse.

Ese mismo día la Fundación para la Cooperación de la OMC presenta la labor de los Colegios de Médicos en el ámbito de la cooperación para el desarrollo. ¿Qué le parece la actividad que realizan los Colegios de Médicos  en materia de cooperación?

La cooperación es un campo en el que hay que crecer, que está empezando, hay que irse adaptando a un contexto que como decía cambia muy rápidamente. En este momento vemos que, debido a la crisis, las fuentes de financiación más importantes han desaparecido, la Agencia Española de Cooperación Internacional es prácticamente una sombra de lo que era y las financiaciones que venían de comunidades autónomas o ayuntamientos prácticamente han desaparecido. Esto provoca la puesta en valor de la micro financiación, y yo creo que ahí los colegios de médicos tienen mucho que hacer, en el sentido de ser posibles financiadores o intermediarios o puentes para conseguir apoyos para programas de salud.

Además, en este campo es muy importante compartir y estar en contacto con otros profesionales, y yo creo que ahí lo que están haciendo los Colegios de Médicos y la Fundación para la Cooperación de la OMC es interesantísimo, con herramientas como la creación de una base de datos, su actualización etc... La formación también es muy importante y yo creo que también hay una vocación en este sentido para crear una plataforma que capacite a la gente  y la tecnifique.

También es importante el apoyo humano en contextos de crisis del trabajador humanitario. En cuestiones de seguridad, vemos cada vez más temas de amenzas, secuestros etc y en este sentido yo creo que es muy importante todo el apoyo que puedan dar los Colegios de Médicos a sus asociados cuando están fuera de España.

Otro campo muy importante en el que los Colegios pueden desempeñar un gran papel es en facilitar acuerdos institucionales que simplifiquen los permisos laborales para realizar acciones de cooperación fuera del centro de salud.,Más aún en el actual contexto de privatización de la sanidad, que es una circunstancia inmoral eincalificable que nos está tocando vivir., Están desmantelando lo que es una de las joyas del Estado y de lo que estamos más orgullosos los profesionales y quebrando los principios de equidad y solidaridad entre personas que son los fudamentos de la sociedad humana contemporánea. Nos llevan de nuevo al feudalismo. No quiero ni pensar que sucederá cuando los médicos dependamos totalmente de la gestión privada, en el que sólo prime el negocio y la rentabilidad. Para estos gerentes será impensable permitir a un médico trabajar un tiempo en temas de cooperación. Aquí los Colegios de Médicos deberían desempeñar un papel negociador para facilitar acuerdos marco con la administración que comprometan también al sector privado.

A través del Registro de médicos cooperantes y voluntarios, la Fundación trabaja en prestaciones que favorezcan el desarrollo de la labor de nuestros profesionales, entre ellas, lograr que su incorporación laboral y personal, después de una intervención se dé en las mejores condiciones. ¿Cuáles son los síntomas a los que se enfrenta un médico cooperante cuando regresa?

No hablaría de síntomas, nosotros tenemos muy claro que cuando un inmigrante viene, hay un cierto estrés aculturativo, un reajuste cultural, pues yo diría que al cooperante le pasa lo mismo un estrés aculturativo inverso, es decir, se han vivido otras realidades, duras, vuelve y de pronto hay cosas aquí que no entiende y no encuentra quién pueda entender esto. A veces lograr integrar visiones tan disonantes es complejo y desearíamos que pudiera ser en un sentido positivo, como experiencias de crecimiento personal. No es fácil a veces.

¿Qué nuevas líneas de trabajo puede poner en marcha la Fundación?

Los pasos que se están dando son muy buenos y creo que se está yendo en la dirección correcta. Hay un problema muy importante en estos últimos años en cómo se están reconceptualizando las cosas en el campo de la solidaridad. Hace muchos años se estaba peleando por el 0,7% para cooperación, eso ahora suena a prehistoria y estamos en cifras ridículamente más bajas, hoy en día la simple idea de que un Gobierno pueda dedicar un tanto por ciento a cifras de cooperación suena trasnochado y se ha abandonado la idea de la solidaridad.  En estos momentos lo que se podría llamar cooperación es la promoción de la marca España y lo que hacemos es intercambios comerciales más o menos disimulados como cooperación.

Yo creo que la profesión médica debe ser una voz crítica con esto y debe recuperar la dignidad y el sentido ético y humanitario que tiene el trabajo internacional. Nosotros somos médicos que creemos en la defensa de la idea de solidaridad en estado puro, en ayudar a la gente que está en situación crítica porque nuestro deber de personas asi nos lo demanda. No pretendemos ser la marca de nada, ni embajadores de nada, solo gente que ayuda a gente y creo que ese es un mensaje que hay que difundir y trabajar por una cooperación basada en las necesidades y en la voluntad de ser un motor de cambio en los pueblos oprimidos o en la gente que está en condiciones adversas.

También hay que estimular una cooperación que sea profesional y que sea responsable, que no sea turismo solidario bien intencionado, si no una auténtica apuesta por la profesionalidad. Hay que profesionalizarse, hay que aprender y recuperar la dimensión ética de la cooperación, esos son para mí los dos grandes retos que hay que afrontar en el ámbito de la cooperación para el desarrollo.