Jueves, 19 Septiembre 2019

Opinión

Dr. Juan Martínez: "Auxiliar en Polonia"

El doctor Martínez reflexiona en este artículo sobre cómo las condiciones laborales y sociales actuales en nuestro país están mermando la calidad de vida, con el consiguiente empobrecimiento de la población, ante lo cual y según se está comprobando, los más jóvenes e incluso ciudadanos de otros países que en su día decidieron instalarse en España optan por marcharse

25/03/2014 medicosypacientes.com

Madrid, 26 de marzo 2014 (medicosypacientes.com)

"Auxiliar en Polonia"

Dr. Juan Martínez, doctor en Medicina y miembro de Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA)

Una conocida empresa "on line" de búsqueda de empleo propone la siguiente oferta: Se busca auxiliar de clínica dental que viva en España, pero sea nativo de Polonia. Deberá tener esa titulación y esa nacionalidad. Le daremos una formación en España. Vivirá posteriormente en Varsovia para trabajar en la primera clínica dental de una franquicia en expansión...

Hasta aquí, normal, dentro del exotismo. Lo interesante es que el primer día de convocatoria hay ya 33 personas inscritas.

Siguiente oferta. Médico para residencia de ancianos. Confusa asignación horaria, da la impresión que es un "disponible 24 horas". Enigmática compensación: "retribución acorde al mercado".

Y es que el mercado está a la baja. España es quizá el único país del mundo que, teniendo fijado por ley un salario mínimo, lo ha reducido recientemente y ello sin ninguna repercusión mediática ni política. Entiéndase bien el asunto, que tiene lo suyo: Se trata de una devaluación interna a costa de los más pobres. No podemos devaluar nuestra moneda que ya no es la peseta sino el euro, y como el consumo interno no tira, para potenciar la exportación, que si que va bien, sacrificamos a los más débiles, arrojándolos al pozo de la pobreza, y así poder producir al coste de China o Indonesia. También, y para este mismo ansiado fin, reduciremos las cotizaciones sociales aliviando al sufrido emprendedor, pero restando para el futuro prestaciones a las personas que lleguen a la edad de percibirlas. Estamos profundizando y ampliando intensamente a futuro la maquinaria de hacer pobres.

El consumo interno, principal pulmón económico de cualquier país desarrollado, no levanta cabeza. Solo hay que rascar el bolsillo de cada ciudadano para entender el por qué. Junto a un boleto gastado del último sorteo de la lotería (el otro modo que tienen los pobres de empobrecerse un poco más), queda calderilla y un signo de interrogación.

Mi amigo Pablo, otorrino por Inglaterra, me comenta que este año han llegado cincuenta enfermeras españolas de golpe a su área de salud. Multipliquen por cincuenta el coste de las matrículas, libros, transporte, manutención y lucro cesante de estas profesionales en sus años juveniles y de formación. Añádanle el intangible daño moral que les hemos infligido. Súmenle algo para paraguas. El monto total es una mínima fracción del despilfarro de nuestro país.

Los polacos que vinieron hace años a trabajar aquí se quieren ir en desbandada, a pesar de la delirante afirmación de algunos políticos sobre la supuesta presión inmigratoria del momento presente. Aquí no se queda nadie, amigos, salvo los añosos con cierta estabilidad laboral, que ya les va a costar echarnos, los viejos y los pobres, que no tienen a donde ir. Los primeros que se van son siempre los mejores. De los 33 candidatos polacos seleccionarán al superserie, que sin duda será mujer, joven y con varias carreras, no me cabe duda.

Cuando se tiene una mínima formación generalista se entienden muchas cosas. En la primera clase de Demografía de cualquier maestría se explica por qué España tiene la mitad de población que otros países semejantes como Francia o Alemania. La explicación a grandes rasgos es el saldo migratorio negativo, promovido por ciclos sucesivos de guerras, epidemias e injusticias, promovidas y amparadas por malos gobernantes.