Campaña medicina rural

Jueves, 11 Agosto 2022

Programa autocuidado del médico

Dr. Jesús Montero-Marín: Ante el burnout, es importante el entrenamiento en técnicas de resolución, gestión del tiempo, asertividad y un estilo de vida saludable

Esta tarde se celebra el seminario Factores involucrados en el burn-out del médico. Posibilidades de prevención y resolución, organizado por la Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial y Esteve

Madrid 25/10/2021 medicosypacientes.com/ Sara Narvaiza
El Dr. Jesús Montero-Marín, investigador senior en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, es uno de los ponentes que intervendrán en el seminario. En esta entrevista a Médicos y Pacientes aborda algunas de las claves para prevenir este síndrome y herramientas para revertir la tendencia de los médicos y médicas a sufrirlo. 
 
¿Qué medidas son necesarias de forma más urgente para revertir la tendencia de los profesionales médicos a sufrir el síndrome del burn-out?
 
Toda intervención que trate de reducir los niveles de burnout entre los profesionales médicos ha de atender tres niveles diferentes: el nivel organizativo, el nivel inter-personal, y el nivel individual. El nivel organizativo es muy importante, ya que ha de asegurar los recursos materiales y humanos necesarios para desarrollar la labor sanitaria en condiciones óptimas, haciendo frente a la demanda asistencial real. El nivel inter-personal, también es importante, y puede concretarse en el desarrollo de las habilidades sociales necesarias para desempeñar adecuadamente la labor sanitaria, así como el fomento del apoyo social en grupos de trabajo cohesionados. A nivel individual es importante el entrenamiento en técnicas de resolución de problemas, gestión del tiempo, asertividad y el fomento de un estilo de vida saludable. 
 
¿Cómo se puede fomentar el desarrollo de habilidades emocionales y de competencias para tolerar el miedo, el dolor, la incertidumbre o dar malas noticias?
 
El fomento de estos aspectos requiere el uso de técnicas de entrenamiento en habilidades sociales, para lo relativo a la comunicación con los compañeros/pacientes/familiares, y el entrenamiento en el adecuado manejo de las emociones, en cuanto a la expresión de emociones, relajación y manejo de los sentimientos de culpa. Todo esto podría estar enmarcado en un programa de actividades formativas, cuya asistencia debería estar adecuadamente incentivada. 
 
Las universidades, ¿en qué medida pueden formar en habilidades emocionales para ayudar a los futuros médicos y médicas a gestionar situaciones y sentimientos propios de la profesión? 
 
Ya hay actualmente universidades que proporcionan una buena formación en habilidades de Mindfulness, Compasión, etc. en forma de cursos, masters, etc. El siguiente paso podría ir en la línea de tratar de incluir estos contenidos en la formación de los futuros profesionales sanitarios como aspectos esenciales a desarrollar dentro de las Facultades de Ciencias de la Salud.
 
¿Cómo se puede ayudar a los profesionales a pedir ayuda cuando se enfrentan a una situación así?
 
En primer lugar, es importante que los profesionales sanitarios sepan identificar lo antes posible el burnout, es decir, un cuadro clínico formado por estados subjetivos generales de fatiga intensa, acompañados de síntomas psicosomáticos asociados al estrés, así como problemas de concentración, irritabilidad y negativismo, junto con baja autoestima, cierta percepción de incompetencia, y baja satisfacción en el trabajo. Todos ellos son indicadores de una muy probable presencia del síndrome de burnout. Es importante también que los profesionales sepan que se trata de un síndrome que, una vez instaurado, resulta muy resistente y que es importante intervenir sobre él lo antes posible buscando adecuada ayuda profesional.
 
¿Cómo se puede contribuir a eliminar el estigma que existe entre los profesionales médicos sobre pedir ayuda profesional ante una enfermedad mental? 
 
En el caso concreto del síndrome de burnout, parece más fácil que si hablamos de otros trastornos mentales, ya que “para quemarse, primero hay que encenderse”; es decir, se trata de un problema que acusan principalmente aquellos profesionales más dedicados, aquellos que en algún momento de sus carreras llegan a olvidarse de sí mismos y de sus necesidades en aras de cumplir con la vocación de proporcionar el mejor servicio posible.