Sábado, 30 Mayo 2020

Anestesista en el Ramón y Cajal

Dr. Diego Gil Mayo: “La forma de trabajar del personal sanitario en esta crisis me ha recordado mucho al de las campañas de cooperación”

El Dr. Diego Gil Mayo compagina su trabajo como anestesista en el Hospital Universitario de Ramón y Cajal con su labor como voluntario en campañas de cooperación médico-quirúrgicas en diferentes países de África. Ahora le ha tocado estar en primera línea de una crisis sanitaria sin precedentes en España atendiendo a muchos pacientes críticos por COVID-19. “La forma de trabajar del personal sanitario en esta crisis me ha recordado mucho al de las campañas de cooperación”, asegura en esta entrevista para “medicosypacientes”

Madrid 11/05/2020 medicosypacientes.com/ Sara Guardón
Cofundador de la Asociación Anestesistas en Acción, el Dr. Diego Gil ha participado en campañas de cooperación médico-quirúrgica en Uganda, en la República Democrática del Congo y en los campamentos de refugiados saharauis. Para él “trabajar en cooperación te da la oportunidad de aprender a trabajar al límite y tener una mayor capacidad de adaptación en situaciones de estrés” por lo que en la actual pandemia este aprendizaje le “ha permitido afrontar esta crisis con otra perspectiva”.
 
Pese a ello, asegura que “tener una situación así en tu propio país hace que el desgaste emocional venga tanto de la parte profesional como personal” porque además de abrir cinco unidades de cuidados intensivos en su hospital donde han atendido a más de 100 pacientes críticos por COVID-19 de diferentes edades e incluso sin patologías previas, han tenido que atender a sus propios compañeros y a familiares.
 
A su juicio, “ni la sociedad ni el sistema nacional de salud estaba preparado para una pandemia de estas características”, pero “gracias al trabajo de la sociedad civil y del personal sanitario se ha dado una respuesta muy positiva”. Ahora “tenemos por delante una oportunidad histórica para hacer un pacto nacional de salud que garantice una sanidad pública y universal” y espera que “este espíritu solidario” que ha sacado lo mejor de cada uno en esta situación no se pierda y “cada vez haya más gente implicada en proyectos de cooperación”.
 
- Durante años ha prestado sus servicios en la atención de crisis humanitarias de diferentes países de África. Ahora en su propio país ha estado en la primera línea de una crisis sanitaria sin precedentes. ¿Cómo ha afrontado esta situación?
 
Han sido semanas muy duras donde hemos vivido situaciones extremas, con gran incertidumbre en la mayoría de los aspectos profesionales: desconocimiento de la enfermedad, actualización constante de los protocolos de actuación, adaptación de espacios para los pacientes etc.
 
Esto, sumado a la parte más emocional, como la preocupación por la salud de familiares y amigos, ha hecho que sean semanas muy duras. 
 
Tener una situación así en tu propio país hace que el desgaste emocional venga tanto de la parte profesional como personal. 
 
- ¿En qué medida su experiencia en situaciones adversas le ha ayudado a enfrentar mejor esta crisis?
 
Trabajar en cooperación te da la oportunidad de aprender a trabajar al límite y tener una mayor capacidad de adaptación en situaciones de estrés. Ha sido un aprendizaje que me ha permitido afrontar esta crisis con otra perspectiva. 
Además, la forma de trabajar del personal sanitario en esta crisis me ha recordado mucho al de las campañas de cooperación en donde la organización del trabajo es más horizontal y hay una colaboración muy estrecha entre las diferentes especialidades. Haberlo hecho antes me ha permitido saber manejar esta situación con mayor facilidad. 
 
- Anestesista, especialidad en primera línea de combate. ¿En qué ha consistido su labor estos meses?
 
La especialidad de anestesia engloba no solo la actividad asistencial en el quirófano sino también el manejo del paciente crítico en la Unidades de Reanimación o de Cuidados Críticos; esto ha hecho que hayamos liderado en muchos hospitales la asistencia integral del paciente crítico infectado por coronavirus.
 
- En el desempeño de su trabajo. ¿Cuáles han sido las mayores dificultades?
 
Lo más difícil fueron las primeras semanas cuando tuvimos un pico de ingresos de pacientes muy alto en poco tiempo y nos vimos obligados a adaptar a contrarreloj espacios que habitualmente estaban dedicados a otra labor y convertirlos en unidades de cuidados intensivos.  
Además, la falta de material de protección, sobre todo en los primeros momentos, nos generó miedo e inseguridad en la atención de estos pacientes.
 
- ¿Cuál ha sido la peor situación que ha afrontado estos meses?
 
Nosotros estamos habituados a manejar pacientes críticos pluripatológicos y de edad avanzada y en esta pandemia, aunque también hemos tratado este tipo de paciente, nos hemos enfrentado a un paciente infectado por coronavirus muy grave que en muchos casos no tenía patología grave asociada y no tan mayor, y esto ha sido bastante difícil de asimilar; esto sumado a que hemos tenido que atender a compañeros y a familiares que se han contagiado nos ha provocado un desgaste emocional importante.
 
- Un hospital como el “Ramón y Cajal”. ¿Cómo ha respondido a esta pandemia? ¿Se ha readaptado?
 
Creo que el hospital ha tenido una gran capacidad de adaptación gracias al trabajo desempeñado por todo el personal que integra este hospital: médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, personal de limpieza, personal de cocina...  
En mi servicio en concreto, hemos llegado a abrir cinco unidades de cuidados intensivos y hemos atendido a más de 100 pacientes críticos.
 
- Desde el inicio ¿han tenido a su disposición los equipos de protección necesarios?
 
No el suficiente. A pesar de que el hospital se ha preocupado por nosotros, nos ha faltado sobre todo al principio, equipos de protección individual (EPI).
 
- ¿Considera que esta situación marcará emocionalmente la trayectoria profesional de muchos profesionales sanitarios?
 
Durante la pandemia hemos sufrido muchas situaciones de estrés que probablemente en algunos profesionales vaya a tener secuencias emocionales en forma de estrés postraumático o ansiedad. Es importante que una vez que esté más controlada la situación haya programas de seguimiento psicológico de los profesionales afectados.
 
- ¿Ha tenido a su disposición programas de atención psicológica? 
 
Si, se nos ha ofrecido asistencia psicológica a los profesionales de los diferentes servicios.
 
- Desde su experiencia como cooperante, ¿cómo la actual pandemia ha perjudicado a los países más vulnerables?
 
Aunque la pandemia ha llegado más tarde a estos países y nos faltan datos, probablemente las condiciones latentes de estos países: la malnutrición, la falta de acceso a agua potable y condiciones de salubridad y la ausencia de asistencia sanitaria básica, sumado a la pandemia por coronavirus, tenga consecuencias catastróficas.
 
- ¿Y a los proyectos de cooperación internacional?
 
Con las restricciones que tenemos para viajar ahora mismo se han cancelado todas las misiones que había programadas para estos meses.
 
Cuando recuperemos la normalidad, porque llegará, no debemos olvidarnos de los países en vías de desarrollo que lo van a tener mucho más difícil que nosotros tanto para tratar como para prevenir este tipo de pandemias; para ello, es fundamental luchar por aumentar la inversión en el Tercer Sector y realizar campañas de concienciación social sobre la dramática situación de estos países.
 
- ¿Considera que nuestro Sistema Nacional de Salud estaba preparado para afrontar esta crisis?
 
Creo que ni la sociedad ni el sistema nacional de salud estaba preparado para una pandemia de estas características, pero creo que gracias al trabajo de la sociedad civil y del personal sanitario se ha dado una respuesta muy positiva.
 
- ¿Qué lecciones aprendidas se pueden extraer de esta situación tanto en España y como en el mundo?
 
Nos hemos dado cuenta de que somos más vulnerables de lo que pensábamos y que las pandemias también nos afectan a nosotros.
 
Tenemos que trabajar en un análisis científico independiente que mida las debilidades de nuestro sistema para poner soluciones entre todos y estar preparados para la siguiente pandemia.
 
- A su juicio, ¿será una oportunidad para repensar nuestro modelo sanitario?
 
Todos hemos entendido que es fundamental tener un sistema sanitario público fuerte que vele por nuestra salud. Tenemos por delante una oportunidad histórica para hacer un pacto nacional de salud que garantice una sanidad pública y universal.
Hay que elaborar un plan de sostenibilidad del sistema sanitario público a largo plazo, liderado por profesionales sanitarios, que aumente la inversión, profesionalice la gestión para hacerla más eficiente y mejore las condiciones laborales de sus trabajadores.
Como leí recientemente: “Pongamos orden en nuestra casa, hagamos las reformas que sean necesarias, pero no malvendamos la joya de la familia”.
 
- ¿Cree que esta experiencia servirá para cambiar nuestro sistema de valores de la sociedad? ¿Cómo afectará a la cooperación?
 
Aunque nadie duda que esta pandemia ha generado mucho sufrimiento, sí que es verdad que el confinamiento está sacando lo mejor de cada uno y están aflorando numerosas iniciativas solidarias y en muchos casos, está sirviendo para parar el ritmo frenético que cada uno llevamos en nuestras respectivas vidas y repensar el futuro que queremos.
 
Esperemos que no se pierda este espíritu solidario y cada vez haya más gente implicada en proyectos de cooperación.