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Lunes, 5 Diciembre 2022

Rincón del paciente: Anorexia y bulimia

14/01/2010

Cuando el detonante es la intención de modificar el cuerpo adelgazándolo nos referimos a la anorexia, describiendo a la bulimia como distorsión del control alimentario con episodios de ingesta masiva y rápida de alimentos -por atracón- de alto contenido calórico con posterior vómito autoinducido

Un estudio desarrollado en varios hospitales nacionales determina que la anorexia tiene una prevalencia del 0,5% y la bulimia del 1,2% y no debemos dejar de lado que la posibilidad de que acontezcan ambos trastornos, en determinados momentos, es alta y para comprender la trascendencia del asunto diremos que cada vez es más habitual la aparición de las señaladas enfermedades en edades comprendidas entre los 6 y 7 años.

Anorexia y bulimia

Actualmente como trastorno de la conducta alimentaria que puede ser el desencadenante de un desorden mental serio, que se exterioriza frecuentemente con un porcentaje mayor de afectados entre los 18 y 20 años, sin olvidar que puede surgir tanto por niveles de autoestima bajos como por lo contrario, es decir, una personalidad muy perfeccionista que origina una extrema preocupación por el cuerpo.

Esta errónea percepción del propio cuerpo provoca cambios en la actividad química cerebral en las zonas donde se controlan las sensaciones de satisfacción lo que origina un componente emocional que desencadena ansiedad en la bulimia y un deterioro de apreciación en la anorexia, por cierto, en esta última en multitud de casos no sobreviene ningún placer al final y todo lo anterior lleva irremisiblemente a la aparición de problemas depresivos con la posterior ingesta de fármacos lo que puede acrecentar la situación previa.

Actualmente diversos estudios indican, por ejemplo, la posibilidad de que dificultades acaecidas durante el embarazo o el parto puedan originar con posterioridad estas alteraciones porque la nutrición perinatal influye en el estado de apetito posterior, asimismo, se baraja la contingencia de relación entre la anorexia y atrofia cerebral aunque no se descarta que dicha atrofia sea una consecuencia posterior, tampoco se deja apartada la implicación de determinados neurotransmisores.

Desgraciadamente existen carencias como la ausencia de unidades específicas, circunstancia preocupante puesto que la tasa de mortalidad es del 4% y no siempre por los efectos directos de la enfermedad, o de la realización de pruebas muy válidas en estos casos como la tomografía de fotón único, situación negativa que se puede incrementar con la presencia en internet de páginas que incitan en este sentido –en una concreta Comunidad se han eliminado 350 páginas web por este tema– mas no debemos dejar en el tintero que somos algo más que una imagen pero, ¡ojo!, no nos introduzcamos en el otro extremo igualmente complicado, es decir, la obesidad.

Fuente: Dr. Juan Carlos Moreno
para medicosypacientes.com