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Restablecer el contrato social: la profesión defiende los derechos del médico para hacer posibles los de los pacientes

La Organización Médica Colegial (OMC) acogió hoy la presentación de la Declaración de Derechos Fundamentales de la Profesión Médica, un documento que nace con vocación europea y que busca reforzar el reconocimiento del ejercicio médico como una profesión con características especialmente exigentes y de alta responsabilidad, según expusieron los Dres, Tomás Cobo, presidente de la OMC; Álvaro Cerame, presidente de la European Junior Doctors (EJD) y Alex Ramos, vicepresidente de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FESM) en la primera parte del acto.

El Dr. Tomás resaltó el valor de este documento que “enlaza directamente con el manifiesto sobre el trabajo arduo de la profesión médica que fue expuesto ayer en el Parlamento Europeo”. Durante su intervención, el presidente de la OMC, explicó que esta declaración pivota sobre cinco ejes fundamentales: Autonomía profesional, recordando que los médicos son los últimos responsables del acto médico; Condiciones laborales, que requieren una revisión profunda y homogénea; Protección de la salud de los profesionales, especialmente en un entorno de creciente carga física y emocional; Garantías frente a la violencia y el acoso, ante el aumento de agresiones en toda Europa y Participación en la gobernanza del sistema sanitario, dado el conocimiento experto del colectivo.

La visión europea: del “trabajo arduo” a los derechos fundamentales

El vicepresidente de FEMS, Álex Ramos, destacó el recorrido internacional de ambos documentos —el presentado ayer en Bruselas sobre el trabajo arduo y la declaración española presentada hoy y recordó que el concepto de trabajo arduo se fundamenta en seis factores: alta carga emocional, horarios y turnos extensos, formación prolongada y continua, exposición constante a enfermedades, presión por actualización permanente, riesgo jurídico inherente al ejercicio profesional.

A su juicio, que España haya logrado consensuar en pocos meses un documento común entre organizaciones sindicales, profesionales, académicas y estudiantiles es “un hito extraordinario”, dada la diversidad territorial y competencial del sistema sanitario. El representante de FEMS avanzó que el texto español servirá como referencia para el debate europeo que continuará en mayo en Bélgica.

La perspectiva de los médicos jóvenes

El presidente de la European Junior Doctors, Álvaro Cerame, puso el foco en el lugar de los médicos jóvenes y los estudiantes dentro del marco de derechos. Recordó que la Medicina es una profesión milenaria sustentada en un “contrato social” con la ciudadanía, históricamente centrado en los deberes éticos hacia los pacientes, “pero que ahora debe integrar de forma clara los derechos de los profesionales”.

Cerame subrayó que la propuesta española se ofrece no solo a la sociedad civil, sino también a legisladores y responsables políticos europeos, nacionales y autonómicos, “para acometer las transformaciones que exige el siglo XXI”.

Contrato social y derechos fundamentales del médico

Tras las intervenciones iniciales, se celebró la mesa de conversación “Contrato Social y Derechos Fundamentales del Médico”. La sesión fue moderada por la Dra. Mª Isabel Moya, vicepresidenta primera de la OMC, y el Dr. Domingo Antonio Sánchez, representante de Médicos Jóvenes de la OMC y en ella participaron el Dr. Antonio Compañ, presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina; la Dra. Cristina Avendaño, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas; el Dr. Víctor Pedrera, secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos; y Teresa Serrano, presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, aportando una visión transversal que abarca desde la formación universitaria hasta el ejercicio profesional y la representación estudiantil.

El Dr. Víctor Pedrera, secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), centró su participación en los derechos laborales y las condiciones de trabajo de los profesionales de la Medicina. Un tema que, afirmó, “inevitablemente nos recuerda a algo muy actual que es el Estatuto Marco y donde convergen muchos de los derechos de otros bloques”.

“La sobrecarga asistencial, la precariedad y la falta de recursos afectan, no solo a la salud de profesional, sino también a la calidad de la atención que recibe la ciudadanía”, aseveró. Así, el secretario general de CESM manifestó la necesidad de contar con un entorno de trabajo seguro y saludable, con una jornada laboral razonable y una retribución justa, con derecho a la carrera profesional basada en méritos y en el que se garantice la no discriminación en materia de empleo y la desconexión digital.

Por su parte, la presidenta de FACME, Dra. Cristina Avendaño, enfatizó que la Declaración presentada recoge con precisión el papel central de la autonomía profesional en la práctica clínica y explicó que este principio es esencial para garantizar la calidad asistencial y sostener la confianza de pacientes y ciudadanía. Las decisiones de prescripción deben basarse, dijo, en la formación y la capacitación del médico, y “si el médico asume la responsabilidad, no puede estar al margen de la toma de decisiones sobre el paciente”.

La presidenta del CEEM, Teresa Serrano, subrayó la importancia de contar con entornos seguros para el desarrollo formativo y profesional e insistió en que los futuros facultativos deben poder ejercer “con garantías” aquello para lo que llevan años preparándose. Además, Serrano destacó que la tolerancia cero hacia cualquier conducta violenta debe ser un principio irrenunciable, porque “un médico con burn out o que se sienta violentado nunca va a ejercer igual que otro que esté amparado y se sienta seguro, por eso desde las facultades, es necesario establecer mecanismos claros de denuncia que protejan tanto a estudiantes como a profesionales”.

El Dr. Antonio Compañ, presidente de la Conferencia de decanos de facultades de Medicina, señaló que “nos encontramos ante un periodo de transición crítica dinámica porque las facultades de Medicina se deben adaptar continuamente a la realidad del momento y mostró su preocupación acerca de tres hechos clave: la brecha que se observa entre las aulas y la realidad del Sistema Nacional de Salud; el desafío que supone el empoderamiento de los pacientes y las nuevas tecnologías; y la salud mental de los profesionales.

Asimismo, resaltó que otra de las grandes preocupaciones actuales reside en la desafección debido al impacto del del currículum oculto, es decir, al “conflicto entre la realidad deseada y la real. Los médicos jóvenes, cuando empiezan a trabajar se encuentran con una gran carga burocrática y poco tiempo para mirar a los pacientes, escucharlos y hablar con ellos. Respecto a la tercera causa de esta desafección que denominó la “herida moral” explicó que “se da cuando el médico conoce perfectamente las necesidades de su paciente y no las puede satisfacer por falta de recursos”.

Domingo A. Sánchez, representante de médicos jóvenes y promoción del empleo de la OMC, destacó la importancia de contar con la representación de todos los que componen la profesión médica unidos “para querer dar la mejor atención sanitaria a nuestros pacientes. Esto es lo que nos permite hacer las cosas fáciles y haberlas plasmado en un documento que recoge los derechos fundamentales de los profesionales de la Medicina”, ha afirmado.
M.ª Isabel Moya: “No hay buena medicina sin médicos protegidos, ni ética profesional sostenible sin autonomía, dignidad y seguridad jurídica”.

M.ª Isabel Moya: “No hay buena medicina sin médicos protegidos, ni ética profesional sostenible sin autonomía, dignidad y seguridad jurídica”

Como conclusión de la mesa la Dra. Moya destacó que existe una base ética, institucional y jurídica sólida “para reconocer los derechos fundamentales propios del médico, pero estos derechos están dispersos, implícitos y subordinados en muchos documentos nacionales e internacionales, lo que justificaba la necesidad de una declaración explícita y unificada”.

“No se trata de pedir más, sino de restablecer el equilibrio perdido”. Cuando un sistema y una sociedad exigen responsabilidad, excelencia y disponibilidad permanente, pero no aseguran autonomía profesional, condiciones dignas, seguridad jurídica y respeto institucional, el contrato social se desequilibra, y aunque no se rompe de inmediato, pierde toda legitimidad, afirmó la vicepresidenta de la OMC.

“Esta mesa, finalizó, partía de una premisa clara, restablecer ese equilibrio no es una reivindicación corporativa, sino es una exigencia propia de un estado social y democrático de derecho, estos derechos no compiten y no se enfrentan con los de los pacientes ni mucho menos, los hacen posibles, que es exactamente lo contrario. No hay buena medicina sin médicos protegidos, ni ética profesional sostenible sin autonomía, dignidad y seguridad jurídica”.

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