En el marco de la jornada de presentación de datos de agresiones a médicos y a médicas 2025, el Observatorio contra las Agresiones a Médicas y a Médicos de la Organización Médica Colegial ha emitido un manifiesto para reafirmar la tolerancia cero ante esta lacra, e insistir en la importancia de un plan nacional.
Día Europeo contra las Agresiones a Sanitarios
- Las agresiones a los profesionales sanitarios continúan siendo una grave amenaza para la salud pública, la seguridad de los profesionales y la calidad asistencial. A pesar de los avances logrados durante los últimos años, los datos confirman que este problema persiste, que las agresiones comunicadas a los Colegios de Médicos siguen representando solo la punta de un iceberg y que las consecuencias siguen siendo profundas y devastadoras tanto a nivel personal como laboral y social.
- El ejercicio de las profesiones sanitarias se basa en un fuerte componente de servicio y en un principio esencial: la confianza entre profesional y paciente. Cualquier tipo de violencia —física, verbal, psicológica, amenazas, intimidación o coacciones— rompe ese vínculo, deteriora la relación asistencial y afecta gravemente a la salud, la seguridad y la calidad de vida de los profesionales. Nada justifica una agresión.
- La violencia en el ámbito sanitario es un fenómeno multicausal. Entre sus factores se encuentran el sufrimiento, la incertidumbre y el dolor en el contexto asistencial; la tensión asociada a la sobrecarga de los servicios; las falsas expectativas generadas en torno al sistema sanitario; una mentalidad individualista que considera el servicio público como un bien de consumo ilimitado; así como realidades sociales más amplias como la crisis económica y las frustraciones personales. Pero ninguna de estas circunstancias puede justificar una agresión.
Por ello, reafirmamos un mensaje firme y unívoco:
«Ante las agresiones al personal sanitario: TOLERANCIA CERO»
Manifiesto
- La violencia en los centros sanitarios atenta contra los derechos de los profesionales y de los pacientes, contra su salud y su dignidad.
Los efectos de las agresiones a los profesionales sanitarios son negativos para cualquier sistema de salud. - El aumento de las agresiones provocadas por estos actos incívicos conlleva la degradación de la actividad asistencial prestada al ciudadano lo que se traduce en una pérdida de calidad del sistema.
- Dado que el origen de la violencia en el ámbito sanitario es multifactorial, la respuesta ha de producirse a través de múltiples cauces. Entre ellos:
- La creación de un plan nacional integral contra las agresiones a sanitarios, que incluya los cambios legislativos y estructurales necesarios, en el que participen ministerios de sanidad, interior, justicia, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, fiscalía general del estado, CC. AA., federación española de municipios y provincias, consejos generales de las profesiones sanitarias y plataformas y asociaciones de pacientes.
- Una mejora continua en la comunicación de las agresiones sufridas por los profesionales sanitarios desde el observatorio, con un registro y comunicación de las agresiones, abierto y permanente que permita realizar la evaluación y planificación, al poner en evidencia la realidad del problema.
- Diseñar y ejecutar un buen proyecto de educación para la salud para promover actitudes ciudadanas más responsables, que pondrán en valor la atención sanitaria ofrecida.
- Elaborar programas formativos de forma permanente para los profesionales sanitarios, dirigidos a la a la mejora de la comunicación entre sanitarios y ciudadanos y prevención de las agresiones.
- Incrementar las medidas de seguridad, activa y pasiva, por parte de las direcciones de los centros sanitarios y administraciones con responsabilidad en la seguridad del empleado público.
- Prestar a las personas agredidas la asistencia que precisen, sanitaria, psicológica, asesoramiento y asistencia jurídica.
Llamamiento final

Hoy, más que nunca, es imprescindible proteger a quienes protegen nuestra salud. Sanidad y violencia son conceptos incompatibles. Un sistema sanitario fuerte requiere profesionales seguros, respetados y apoyados.
Por ello, hacemos un llamamiento global a administraciones, instituciones, organizaciones profesionales, pacientes y ciudadanía para trabajar unidos en la erradicación definitiva de esta lacra.
Porque cuidar de quienes cuidan, no es una opción: es un deber social.
Tolerancia cero frente a las agresiones.
Seguridad total para los profesionales sanitarios.



