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Lunes, 5 Diciembre 2022

Las personas con riesgo de EPOC tienen derecho a una espirometría

19/06/2008

En España, se trata de una patología mal conocida por la población cuyas principales consecuencias son el desinterés y el infradiagnóstico en el conjunto del sistema sanitario, algo que intenta remediarse a través de la recién creada Estrategia Nacional frente a la EPOC

Madrid, 18 de junio 2008 (Redacción)

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La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una de las principales causas de muerte y discapacidad en estos momentos en el mundo, afecta actualmente en España a más de 1.200.000 personas, provocando cerca de 18.000 muertes anuales. Uno de los principales problemas que se ciernen sobre la misma en estos momentos es el gran desconocimiento que existe entre la población española acerca de esta patología, tal como revela la encuesta “EPOC, una enfermedad respiratoria prevalente, desconocida e infradiagnosticada en España”, recientemente presentada por las Sociedades Españolas de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y de Respiratorio de Atención Primaria (GRAP), con la colaboración de la Asociación para Enfermos de EPOC.

En concreto, de esta encuesta pionera en nuestro país se desprende que sólo un 11’2 por ciento de la población sabe en qué consiste dicha patología crónica, o lo que es lo mismo, un 88,8 por ciento de los españoles ignora de qué enfermedad se trata cuando se la nombra espontáneamente.

La interpretación que los expertos hacen acerca de estos datos es que “a la población no se le ha explicado lo que es la EPOC”, por tanto, y como ha señalado ante los medios de comunicación el representante de la GRAP, el doctor Jesús Molina, “el desconocimiento de esta enfermedad se debe, fundamentalmente, a la falta de información de las instituciones públicas e, incluso, de los profesionales, que hasta no hace mucho, han tenido esta patología como algo secundario, haciendo hincapié en otras enfermedades respiratorias como el asma o la bronquitis”.

Enfermedad infradiagnosticada

Una de las principales consecuencias del desconocimiento a nivel poblacional sobre la EPOC que más preocupa a los especialistas es su infradiagnóstico, de tal forma que 3 de cada 4 personas que la padecen lo ignoran. “A estas alturas, es difícil entender ¿cómo una patología de tan sencillo diagnóstico, sige estando tan infradiagnosticada?”, apostilla el doctor Ancochea. En este sentido, las cifras que la encuesta arroja no son nada halagüeñas. “Del caso millón y medio de españoles afectados por esta patología, el 80 por ciento desconocen su padecimiento”, no en vano, los expertos no dudan en calificarla como una “enfermedad silenciosa”. Sin embargo, lo peor de todo está por venir, tal como vaticinan los expertos, dado que se estima que en 2020, la EPOC constituirá la tercera causa de muerte en países desarrollados.

Dado su carácter progresivo, como acentúa el doctor Molina, “al principio, el paciente puede no tener síntomas o que éstos sean muy leves pero que son un indicador de que la enfermedad se ha desencadenado”. El problema se genera entonces cuando estos síntomas se pasan por alto y no se acude a la consulta para someterse a las pruebas pertinentes.

Como apuntan los expertos al respecto, toda persona entre 40 y 50 años que tosa, expectore y note disnea o fatiga y que sea consumidor de al menos una cajetilla de tabaco diaria tiene que someterse a una espirometría. Se trata de una sencilla prueba respiratoria que mide la magnitud absoluta de las capacidades y los volúmenes pulmonares y la rapidez con que éstos pueden ser movilizados (flujos aéreos).

Sin embargo, y como coinciden en apuntar los responsables de esta encuesta, “no en todas las comunidades autónomas disponen en sus centros de salud de espirómetros, y, en otros lugares pese a que sí los hay, se carece de personal para su manejo”.

Por ello, el presidente de la SEPAR insiste en algo que lleva difundiendo desde hace años “la espirometría tiene que estar cerca del ciudadano, hay que democratizarla. En relación con la EPOC no tiene por qué haber demora diagnóstica si se utiliza el sentido común y somos capaces de establecer una adecuada coordinación entre niveles asistenciales”.

Tal como añade en este sentido, el médico de familia Molina, “nosotros recomendamos a los pacientes que exijan al sistema las pruebas diagnósticas que se requieren, porque todo aquel paciente que manifieste síntomas sospechosos de EPOC tiene que ser sometido a una prueba diagnóstica”.

Estrategia nacional

Parte de esta situación se debe, sin duda, a la escasa prioridad que hasta ahora las autoridades sanitarias han concedido a la EPOC. El presidente de la SEPAR se ha mostrado optimista de cara al futuro de esta patología, gracias a la puesta en marcha de la Estrategia Nacional de la EPOC, por parte del Ministerio de Sanidad, cuyos trabajos están en estos momentos iniciándose. A juicio del doctor Ancochea, esta estrategia va a permitir, entre otras cosas, la obtención de ayudas para la investigación, el reparto de fondos entre las distintas autonomías y la priorización de una serie de déficits.

Así, en la primera reunión mantenida recientemente por las 17 CC.AA. se ha establecido la elaboración de una serie de objetivos e indicadores con respecto a la espirometría que permitan medir la mejora de su implantación.

La difícil vida del paciente

Desde el punto de vista del paciente, la EPOC es una enfermedad muy complicada, como ha asegurado Mario Bofill, representante de la Federación Nacional de Asociaciones de Enfermos Respiratorios (FENAER) y presidente de la Asociación para Enfermos con EPOC. Bajo su punto de vista, “la vida de estos enfermos es muy complicada, porque afecta a todos los ámbitos desde el económico hasta el social”.

Al tratarse de una patología sistémica afecta no sólo a los pulmones sino también a otros órganos a medida que pasa el tiempo. A ello se añaden problemas de accesibilidad a los servicios sanitarios y la “infravaloración, en estos momentos –como insiste Bofill- del grado de discapacidad de estos pacientes”. Finalmente, y como lamenta este enfermo, “las organizaciones, de momento, tampoco nos prestan mucha atención, por lo tanto, la alianza entre médico y paciente es crucial en este sentido”.