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Lunes, 5 Diciembre 2022

La Reforma Sanitaria de Obama seguirá adelante

04/02/2011

A pesar de los intentos republicanos por tumbar esta reforma -que da cobertura sanitaria a 30 millones de norteamericanos que aún no la tienen, aunque sigan quedando fuera todavía otros 17 millones- es "altamente improbable" que acaben con la misma, aunque sí presentarán batalla "en la letra pequeña de la Ley y su financiación", según ha declarado a "Médicos y pacientes" Díaz Cardiel, amplio conocer de la actual situación en Estados Unidos y del entorno del presidente Obama

Madrid, 3 de febrero 2011 (medicosypacientes.com)


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La Reforma sanitaria impulsada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha saltado a la actualidad ante los intentos republicanos para derogarla, ya que en su opinión acarrea una carga financiera demasiado grande para las empresas pequeñas e incluso añaden que la obligación de contratar un seguro viola la Constitución. Por contra, los demócratas han vuelto a destacar los aspectos más populares de la norma, argumentando que la ley beneficia a la gente y, especialmente, a los jóvenes que viven con sus padres porque podrán disfrutar de su seguro médico hasta los 26 años y añade la prescripción de medicamentos a la tercera edad.

En declaraciones a “Médicos y Pacientes”, Jorge Díaz Cardiel, director general corporativo de Ipsos Public Affairs España, y autor del libro "Obama y el liderazgo pragmático", ha explicado que “el presidente Obama decidió sacar adelante las medidas más importantes y de mayor calado en la primera parte de su mandato, antes del cambio político producido por las elecciones legislativas de noviembre de 2010, que dieron mayoría a los republicanos en el Congreso, pero no impidieron que los demócratas retengan la mayoría simple en el Senado. Esta situación podría convertir en un simple gesto simbólico el intento de los republicanos de tirar por tierra la ley de Reforma Sanitaria: su derogación en el Congreso podría -casi con toda seguridad- verse parada en seco por la minoría simple que aún mantienen los demócratas en el Senado. Además, no hay que subestimar el poder de veto del Presidente, utilizado en el pasado por otros presidentes en situaciones similares cuando una legislación importante corría el riesgo de desencarrilar. Es altamente improbable que los republicanos acaben con la ley de Reforma Sanitaria de un plumazo y, sin embargo, sí inicien una guerra de guerrillas en las comisiones parlamentarias que han de concretar y desarrollar la ley y sus reglamentos, así como dotar de financiación a los aspectos económicos de la reforma sanitaria. Ahí, en la letra pequeña de la ley y su financiación es donde los republicanos sí presentarán batalla a Obama".

“Un enorme paso adelante en favor de los derechos de los ciudadanos y muy especialmente de los más desfavorecidos”

Según expone a “Médicos y Pacientes” Díaz Cardiel, “no hay que olvidar que la Reforma Sanitaria de Obama -que finalmente excluye la opción pública sanitaria, en lo que fue condición sine qua non para que la norma fuera aprobada- daría cobertura médica a 30 millones de norteamericanos que hoy no la tienen. Aún quedan "fuera del sistema 17 millones de personas", en cualquier caso. Desde la perspectiva europea del Estado del bienestar que tenemos nosotros, la Reforma Sanitaria de Obama es un enorme paso adelante en favor de los derechos de los ciudadanos y muy especialmente de los más desfavorecidos, como lo fue la creación de la Seguridad Social por Roosevelt (FDR) en 1935 o los programas de ayudas médicos y sociales (Medicare y Medicaid) a mediados de los años sesenta del siglo pasado con el presidente Johnson (LBJ). La Reforma Sanitaria de Obama se convertiría en la tercera pieza legislativa más importante en un siglo a favor de los que -como dijo Bobby Kennedy en la campaña electoral de 1968- "no tienen nada, los más desfavorecidos que viven entre nosotros en la nación más poderosa de la tierra". Es altamente improbable que acabe siendo derogada por falta de apoyos en el Senado y por el poder de veto presidencial, al que acudía, por ejemplo, Ronald Reagan cada vez que se encontraba en situaciones similares de apuros legislativos con los demócratas".

De esta forma, y como profundo conocedor del entorno actual del presidente Obama, Díaz Cardiel afirma que “se ha pretendido, por parte de un ala extrema del republicanismo americano autodenominado Tea Party, enmarcar la reforma sanitaria dentro del debate sobre el excesivo poder del Estado supuestamente fomentada por Obama, a quien han acusado de comunista por querer ofrecer cobertura médica privada a 30 millones de americanos. Es un debate simplón desde el punto de vista intelectual, porque se trata más bien de una cuestión ética y moral en la que, mediante una ley se dote de cobertura médica a 30 millones de americanos -abandonados hoy a su suerte- y, además, como la ley provee, están previstos planes para la creación de puestos de trabajo en la profesión médica, una de las mejores consideradas en Estados Unidos según las encuestas por una mayoría de americanos".

En esta misma línea, uno de los líderes demócratas en el Senado estadounidense, el senador Charles Schumer, ha confiado igualmente en que la reforma sanitaria sobreviva al intento de los republicanos ya que cuenta con suficiente respaldo en la Cámara Alta para superar intacta su tramitación. Los 47 senadores republicanos han apoyado la ley que pretende derogar la reforma del sistema sanitario, pero es necesario un mínimo de 60 votos para tumbar la iniciativa del presidente Obama en una cámara conformada por 100 parlamentarios.