La lista de espera del Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) acumula una reducción del 51% desde el año 2020 en el caso de las personas que se encuentran en esta situación desde hace más de seis meses, el plazo máximo que establece la ley, situándose en 152.249 personas, con 444 menos en este trimestre que esperan recibir una prestación y el valor más bajo desde diciembre de 2020, cuando se situaba en 311.445.
La cifra total representa una disminución del 16,6% en un año, con 30.283 personas menos, y el tiempo medio de tramitación de las prestaciones se sitúa en 329 días, descendiendo en 12 días en este primer trimestre respecto a diciembre y en nueve respecto a marzo de 2025 y es el nivel más bajo en dos años.
Así lo desvela la primera entrega del Panel del SAAD de 2026, correspondiente al primer trimestre del año, presentada este viernes por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y donde se analiza la evolución de los principales indicadores del Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia, tal y como explicó en rueda de prensa la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez.
A su vez, el número de personas con prestación efectiva asciende a 1.655.446, una cifra “récord”, según el ministerio, que supone casi un 10% más que hace un año y que creció “especialmente” en marzo, cuando se sumaron más de 23.197 nuevos beneficiarios al sistema, el “mayor ritmo de incorporación mensual registrado”, según Martínez.
La secretaria de Estado defendió que los datos del panel “apuntan” a que el sistema “está en una nueva fase” y a que el “crecimiento” del número de las personas beneficiarias “es más rápido que la demanda”. “Se transforma hacia un modelo de cuidados y apoyo más cercano y personalizado y gana eficiencia”, apostilló, al tiempo que indicó que el sistema “gana en capacidad de incorporar personas con prestación efectiva y coge velocidad en un contexto de presión demográfica que no se va a reducir en los próximos años”.
CONTEXTO
“Va a seguir creciendo la proporción de personas mayores, va a haber un aumento sostenido de la situación de dependencia, una mayor diversidad y complejidad de las necesidades de cuidados de apoyo”, abundó, consciente de que “son situaciones que también afectan a personas con discapacidad de todas las edades” y de la “solidez de un modelo público de cuidados y apoyo que funciona y que mejora mes a mes”.
Junto a ello, destacó como “retos” el tiempo de valoración de grado, que sigue siendo “uno de los principales cuellos de botella del sistema”, teniendo en cuenta que “donde el tiempo de espera es más largo es desde la solicitud hasta la resolución de grado”, por lo que reducirlo “es una prioridad que requiere el compromiso de todas las administraciones”, pese a que las comunidades autónomas “están haciendo un esfuerzo en agilizar los procesos administrativos” y, en segundo lugar, otro objetivo es “seguir incrementando los servicios de base comunitaria”.
En lo que respecta a las listas de espera, Martínez subrayó que actualmente hay 159.000 personas menos en situación de espera que en diciembre de 2020 y, por segundo trimestre consecutivo, se invierte la tendencia al alza en los tiempos de tramitación y, según el ministerio, “se retoma el camino descendente en la reducción de este tiempo medio de tramitación, que es la fase más larga de todo el proceso”.
En este contexto, el ministerio reivindicó que, pese a que este “sigue siendo uno de los grandes retos del SAAD”, este dato alcanza “su nivel más bajo en dos años y marca una notable diferencia respecto a los 421 días del pico alcanzado en el año 2021”.
Casi todas las comunidades han logrado reducir su tiempo medio de tramitación y los territorios con mejor desempeño en este indicador son Ceuta (92 días), Castilla y León (116) y Aragón (129). Por el contrario, los que tienen más dilatación de tiempos son Murcia (553 días), Andalucía (464) y Asturias (375).
PRESTACIONES
En cuanto a las personas con prestación efectiva, la cifra, según el ministerio, “vuelve a alcanzar un nuevo máximo histórico”, con 1.655.446, por lo que el número de personas que ya se encuentran recibiendo una prestación crece al 9,8% interanual, con un aumento de 148.284 personas respecto a marzo de 2025.
Según Martínez, este crecimiento, además, se encuentra por encima del crecimiento de las solicitudes de cuidados y apoyos, que es del 7,3%, con más de 160.000 nuevas peticiones de atención mientras, en marzo, el sistema ha incorporado 23.197 nuevas personas con prestación efectiva respecto al mes anterior, frente a las 18.185 personas de la última entrega del panel y es el mayor incremento mensual registrado.
De las 2.437.488 prestaciones reconocidas, el 57,2% (1.393.913 prestaciones) se despliegan ya en el entorno comunitario y, solo en el último trimestre, este tipo de prestaciones crecieron en más de 32.000. Desde el comienzo del análisis del SAAD, este porcentaje se ha incrementado progresivamente hasta alcanzar un 4,5% más que hace cinco años.
El conjunto de los servicios profesionales comunitarios, incluyendo teleasistencia, ayuda a domicilio, centros de día, asistencia personal y programas de prevención y promoción de la autonomía, crecen al 2,6% en el trimestre, por encima del crecimiento medio del conjunto del sistema, que es del 1,9%. Desde 2021, el bloque de los servicios comunitarios ha crecido un 68,7% frente al 55,3% del total de las prestaciones.
La teleasistencia, con más de 650.000 prestaciones (27% del total) y que ha crecido un 122% desde 2021 y la ayuda a domicilio, con más de 404.000 prestaciones, un 38,8% más desde 2021, (17% del total) se consolidan como los servicios profesionales más habituales, por detrás de la prestación económica por cuidados familiares (31%).
Además, la teleasistencia y la ayuda a domicilio han crecido respectivamente un 21,7% y un 12,4% respecto al año anterior. Por lo que respecta a los centros de día, son una alternativa que supone ya un 4,6% de las prestaciones.
En cuanto al número de prestaciones por beneficiario, se ha pasado de 1,27 prestaciones por persona en 2020 a 1,44 en marzo de 2026, lo que supone un crecimiento del 12,3%.
Por último, el 62% de las personas solicitantes son mujeres, más de la mitad de las solicitudes corresponden a personas mayores de 80 años y el 72,2% de las personas cuidadoras no profesionales del sistema son mujeres, mayoritariamente entre 50 y 66 años y que son las hijas e hijos del perfil de cuidador más frecuente, con el 36,3%.



