José María Turiño, responsable del Área de Acreditación de la Junta de Andalucía, participa en el XI Congreso Nacional del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) para analizar la importancia del desarrollo profesional continuo, de la formación y acreditación de la Red PAIME para fortalecer el modelo del programa.
Durante dos días, 19 y 20 de febrero de 2026, expertos nacionales e internacionales reflexionarán sobre los retos actuales y futuros de la salud mental en la profesión médica, la lucha contra el estigma y la necesidad de consolidar el PAIME como un pilar esencial. El encuentro organizado por la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) y el Colegio de Médicos de Alicante tendrá lugar en el Palacio de Congresos de la entidad colegial.
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¿Qué importancia tiene la acreditación para consolidar el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) como modelo asistencial de referencia?
La acreditación es clave porque convierte una buena iniciativa en un modelo sólido, evaluable y sostenible en el tiempo. En un programa como el PAIME, que combina atención clínica, responsabilidad profesional y protección de la seguridad del paciente, la acreditación actúa como un marco de garantía, asegurando que los procesos, los profesionales implicados y los contenidos formativos responden a estándares contrastados.
Además, la acreditación aporta legitimidad externa: refuerza la credibilidad del programa ante los propios médicos, las organizaciones colegiales, las administraciones y la sociedad.
Un modelo acreditado transmite un mensaje claro: la atención al médico enfermo no es improvisada ni voluntarista, sino estructurada, profesional y basada en calidad.
¿Cuáles son los principales desafíos al acreditar programas relacionados con la salud mental del médico?
Uno de los principales desafíos es que se trata de un ámbito donde confluyen factores clínicos, emocionales, éticos y profesionales. Acreditar estos programas exige definir estándares que vayan más allá de los contenidos teóricos y aborden aspectos como la confidencialidad, la relación entre enfermedad y ejercicio profesional o la gestión del estigma.
Otro reto relevante es la heterogeneidad de contextos asistenciales. Los recursos disponibles, los dispositivos de atención y la organización territorial pueden variar, lo que obliga a diseñar procesos de acreditación suficientemente exigentes, pero también adaptables, sin perder coherencia ni rigor.
¿Por qué es importante la formación de los médicos que atienden a los médicos?
Atender a un médico como paciente requiere una competencia específica que no se adquiere de forma automática con la formación clínica general. El médico enfermo suele presentar particularidades claras: mayor resistencia a asumir el rol de paciente, tendencia a minimizar síntomas, conocimientos técnicos que influyen en la relación terapéutica y preocupación por las consecuencias profesionales de su enfermedad.
Por ello, los profesionales del PAIME necesitan formación orientada a comprender estas dinámicas, manejar adecuadamente los límites entre apoyo terapéutico y evaluación funcional, y actuar con criterios clínicos, éticos y deontológicos bien integrados. La formación no solo mejora la calidad asistencial, sino que protege tanto al médico atendido como al sistema en el que se reincorpora.
¿Cómo garantizar criterios comunes respetando la diversidad territorial?
La clave está en definir un núcleo común de competencias, principios y objetivos, dejando margen a la adaptación organizativa local. Es decir, no se trata de uniformar estructuras, sino de compartir un mismo marco de referencia.
Esto puede lograrse mediante programas formativos acreditados con contenidos troncales comunes, sistemas de evaluación homogéneos y espacios de coordinación entre territorios. A partir de ahí, cada entorno puede aplicar el modelo según sus recursos y realidad asistencial, sin romper la coherencia global del PAIME.
¿Qué beneficios aporta la acreditación a profesionales y usuarios del PAIME?
Para los profesionales, la acreditación supone reconocimiento, respaldo y seguridad. Les permite ejercer dentro de un marco claro, con criterios compartidos y con la tranquilidad de que su actuación se ajusta a estándares de calidad reconocidos.
Para los médicos usuarios del PAIME, la acreditación se traduce en confianza. Saber que quienes los atienden han seguido una formación evaluada y que el programa responde a criterios homogéneos reduce barreras de acceso, favorece la adherencia al tratamiento y mejora la percepción de protección y acompañamiento profesional.
¿Qué riesgos tendría el PAIME si no avanzara en procesos sólidos de acreditación?
El principal riesgo sería la fragmentación del modelo. Sin acreditación, el PAIME podría evolucionar hacia prácticas desiguales, con variabilidad en la calidad de la atención y en los criterios de intervención, dependiendo del territorio o del profesional.
Además, la falta de procesos acreditados puede debilitar la confianza institucional y profesional, dificultar la evaluación de resultados y limitar la capacidad del programa para adaptarse a nuevos retos en salud mental. A largo plazo, esto podría poner en cuestión su sostenibilidad y su papel como referente dentro del sistema sanitario.



