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Miércoles, 1 Febrero 2023

En Asturias se diagnostican cada año 500 casos nuevos de cáncer de próstata

30/03/2010

Los especialistas recomiendan que, a partir de los 50 años, los hombres se realicen de forma periódica un chequeo y el análisis en sangre del PSA (antígeno prostático específico) con el fin de realizar un diagnóstico y tratamiento precoz. Donde existen casos de antecedentes familiares con tumores, se aconseja que estas pruebas se hagan a partir de los 40 años

Madrid, 31 de marzo 2010 (medicosypacientes.com)

En Asturias se diagnostican cada año alrededor de 500 casos nuevos de cáncer de próstata, por ello, los especialistas hacen hincapié en la importancia del diagnóstico precoz mediante la realización de un chequeo y el análisis en sangre del PSA (antígeno prostático específico) en hombres a partir de los 50 años, mientras que si existen antecedentes familiares, se recomienda a los 40. Para tratar esta enfermedad, el Hospital Universitario Central de Asturias realiza intervenciones de braquiterapia prostática a sus pacientes al mismo tiempo que ofrece en colaboración con AstraZéneca, y de forma pionera en Europa, cursos prácticos de formación a los especialistas implicados en el tratamiento del cáncer de próstata.

“El Hospital Universitario Central de Asturias lleva a cabo unas 400 intervenciones de braquiterapia prostática al año, fue el primer centro en realizar una operación de este tipo hace más de 11 años y somos pioneros en desarrollar esta técnica”, explica el Dr. Pedro José Prada, responsable del Área de Braquiterapia Urológica y Digestiva de este hospital asturiano. Por ello, afirma, “todos los especialistas miran hacia aquí y vienen a formarse en los cursos prácticos y exclusivos en toda Europa que ofrecemos de braquiterapia de alta y baja tasa de dosis”.

El Dr. Prada apuesta por estos cursos prácticos que se llevan a cabo por la colaboración del Hospital Universitario Central de Asturias y la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo y asegura que su finalidad es “enriquecer la oferta teórica ya existente, contribuyendo con ello a la mejora de la formación de los especialistas en el uso de este tipo de tratamientos, lo que todo ello redunda en un gran beneficio para los pacientes”.

Pero, ¿cuándo y a quién se aplica esta técnica? “En cáncer de próstata, básicamente hay tres tipos de tumores: de bajo riesgo, riesgo intermedio y alto riesgo, y en todos se aplica braquiterapia aunque de forma diferente”, describe el Dr. Prada. “En tumores de bajo riesgo y en muchos pacientes con riesgo intermedio hacemos una sola aplicación, ya bien de alta o baja tasa de dosis; y en el resto de tumores de riesgo intermedio y alto riesgo se aplica alta o baja tasa de dosis combinado con irradiación externa para las cadenas ganglionares, por lo que, en conclusión, la braquiterapia se aplica a la gran mayoría de nuestros pacientes”, apunta.

Este experto destaca además las diferentes ventajas de esta técnica. “La braquiterapia es el tratamiento radioterápico que consiste en la colocación de fuentes radiactivas dentro del tumor, por lo que un beneficio inmediato es que al meternos dentro del tumor podemos llegar a dar dosis altísimas, y como los tumores son dosis-dependientes, cuanta más dosis, mayor es el porcentaje de curación”, asegura el Dr. Prada. La otra ventaja, añade, “es que al actuar dentro del tumor, no tratamos ni dañamos el resto de tejidos sanos, por lo que las complicaciones son menores”.

“En los pacientes con cáncer de próstata de bajo riesgo el porcentaje de curación alcanza el 95%, mientras que en aquellos con un tumor de alto o intermedio riesgo la curación oscila entre el 80% y el 90%, es decir, que de forma global podemos afirmar que entre el 80 y el 95% de los cánceres de próstata localizados se curan”, subraya este especialista.

Por último, el Dr. Prada recuerda que en el Hospital Universitario Central de Asturias se “ha aportado al tratamiento el avance técnico de la protección rectal, que ha permitido aumentar las dosis de irradiación al tumor, consiguiendo un aumento del control local de la enfermedad con una disminución de las complicaciones locorregionales, así como el desarrollo de los tratamientos en tiempo real”. En estos momentos, concluye, “investigamos la protección de la uretra y del haz neurovascular”.