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Sábado, 3 Diciembre 2022

El médico de A.P. puede tener un papel esencial en la detección de los primeros síntomas de TDAH

02/11/2011

El trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome neuropsiquiátrico que se inicia en la infancia y que puede persistir en la edad adulta. Su diagnóstico se realiza en las consultas de psiquiatría o neurología, aunque el médico de A.P. tiene un papel esencial en la detección de los primeros síntomas, según se ha puesto de manifiesto en Oviedo, en el Congreso Nacional la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria

Oviedo, 3 de noviembre 2011 (medicosypacientes.com)

El trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome neuropsiquiátrico que se inicia en la infancia y que puede persistir en la edad adulta. Es más frecuente en la primera edad -afecta al 5-6% de la población general infantil- y habitualmente se diagnóstica más en niños que en niñas, siendo el trastorno de conducta más frecuente en esa etapa. En adultos su frecuencia es menor, lo padece aproximadamente el 3-4% de la población.

El diagnóstico del TDAH en la actualidad se realiza en las consultas de psiquiatría o neurología, pero el médico de Atención Primaria tiene un papel esencial en la información que se transmite al paciente y en la detección de sus primeros síntomas.

Según declara el doctor Josep Antoni Ramos, psiquiatra del Hospital Vall d´Hebrón de Barcelona, en el marco del Congreso Nacional que la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) celebra en Oviedo estos días, “en muchas ocasiones, los pacientes reciben múltiples diagnósticos previos o incluso tratamientos psicofarmacológicos no apropiados para el TDAH. Si el médico de AP conoce bien sus síntomas y su diagnóstico, podrá mejorar su detección y correcta derivación, evitándose un uso inapropiado de antidepresivos, antipsicóticos y otros fármacos.”

Según el Dr. Marcelino García Noriega, que compagina las labores de pediatra de Atención Primaria en C.S. de Sotrondio y consulta de Neuropediatría en Hospital Valle Del Nalón de Asturias, “habitualmente al pediatra de AP acuden los padres de los niños a petición propia o remitidos por los equipos escolares, fundamentalmente por problemas de aprendizaje y/o conductuales”.

El Dr. Ramos añade que es muy importante conocer los síntomas del TDAH y las posibles consecuencias negativas que puede tener: “en el caso de los niños y adolescentes, la presencia de un rendimiento académico bajo o de alteraciones en la conducta, o incluso en el inicio del consumo de drogas, debe ser un motivo para realizar un cribaje del trastorno”.

El tratamiento en niños y adultos

En muchas ocasiones, el TDAH no se diagnostica correctamente durante la infancia, de forma que el trastorno progresa hasta la edad adulta con múltiples complicaciones. El paciente puede consultar por síntomas depresivos, de ansiedad, falta de organización, impulsividad o dificultad de mantener la atención, todos ellos vinculados a los problemas generados por este trastorno. En otras ocasiones, el primer motivo de consulta puede ser el consumo de drogas o el hecho de intentar dejar de fumar y no poder conseguirlo de forma reiterada. Incluso, un número importante de padres de niños con TDAH (uno de cada 4, aproximadamente) puede consultar al médico de AP al observar que tiene los mismos problemas que sus hijos y que nunca han sido tratados por ello.

Actualmente, se conocen diferentes factores de riesgo que se han relacionado con la presencia del TDAH. Entre ellos destacan los genéticos, que ocasionan el 76% de los casos. El resto se relaciona con factores de tipo ambiental, como el consumo de tabaco durante el embarazo o el estrés.

Entre las medidas para su diagnóstico temprano, el doctor García Noriega destaca los “cribajes en edades clave como pueden ser de los 6 a los 8 años, apoyándose en cuestionarios sencillos como medida de sospecha. Algunas comunidades lo tienen recogido en la cartera de servicios, aunque si en la pediatría en España está infradiagnosticado, en el adulto lo está aún más”.

En cuanto a su manejo, el doctor Ramos señala que el TDAH tiene una respuesta muy alta a los tratamientos disponibles, tanto en niños como en adultos: “Los tratamientos farmacológicos muestran una respuesta positiva en más del 70% de los pacientes. Por otra parte, los tratamientos psicológicos cognitivo-conductuales han demostrado ser también muy eficaces en combinación a los tratamientos farmacológicos o de forma aislada en casos leves”.

Los síntomas de hiperactividad son los mas conocidos por la población general cuando se habla de este trastorno. Efectivamente, “la hiperactividad física es probablemente uno de los síntomas más fáciles de reconocer por su evidencia. Esta hiperactividad que observamos en niños, se transforma en los adultos con TDAH en una sensación de inquietud interior o de un motor interno. De todas maneras, la descripción de los síntomas de hiperactividad son los mismos en niños que en adultos, aunque lo que varía es la expresión de cada uno de ellos”, según el experto.

Otros síntomas característicos del TDAH son la inatención y la impulsividad. Estos se inician en la infancia y pueden perdurar hasta la edad adulta, aunque no todos los síntomas se dan con la misma frecuencia y en todos los sujetos; algunos se hacen evidentes en situaciones más formales (como el colegio o el trabajo) y otros en las relaciones familiares.

Los síntomas de inatención probablemente son los que más desapercibidos pasan en edades infantiles. En cambio, es posible que sean uno de los más frecuentes motivos de consulta entre los adultos con TDAH. Como señala el doctor Ramos, “diferentes estudios han demostrado que la inatención es el conjunto de síntomas que más se mantienen con el paso de los años y los que llevan asociado un mayor impacto en la actividad laboral de los adultos con TDAH”.

En muchos pacientes se observan problemas de rendimiento académico - llegando incluso al fracaso escolar-,dificultades en las relaciones a nivel familiar y con los compañeros de clase, debido a la impulsividad del TDAH. Estos problemas pueden acabar derivando en una baja autoestima del paciente, perjudicando seriamente su desarrollo personal.

Los adultos tener dificultades para organizarse, planificar el trabajo, son muy despistados y olvidadizos; junto con la impulsividad, todo ello puede derivar en un bajo rendimiento laboral si no se realiza un tratamiento adecuado.