La Dra. Helena Sánchez Claros es una médica del Servicio de Urgencias de Puertollano, Ciudad Real, que ha tenido la valentía de contar públicamente la brutal agresión que sufrió mientras atendía a un paciente en observación. Tres meses después de la violenta paliza, y aún de baja, ha asegurado que las heridas físicas han cicatrizado, pero que las secuelas psicológicas aún no. “Lo físico se cura, pero lo psicológico es lo más difícil” y por ello, ha insistido en la importancia de denunciar y “no normalizar” los insultos y las agresiones a los sanitarios.
Con su testimonio, Helena Sánchez Claros, médica de enorme vocación, ha puesto rostro a las casi 9000 agresiones a médicos y médicas registradas en España desde que el Observatorio Nacional de Agresiones de la Organización Médica Colegial (OMC) comenzó a recopilar datos hace 16 años.
“Yo gritaba ‘socorro, por favor, ayuda’. Intenté quitármelo de encima, pero tenía mucha más fuerza que yo”
Los hechos tuvieron lugar en la tarde del día 8 de diciembre, cuando “un varón de 46 años que permanecía en la sala de observación mostró un comportamiento errático que evolucionó súbitamente hacia una actitud agresiva contra todo el personal presente”.
En su huida, accedió a la zona privada de Urgencias, donde se encontró con la doctora y le agredió de forma brutal, golpeándola, arrojándola al suelo, propinándole patadas y puñetazos y causándole un traumatismo craneoencefálico y una herida incisocontusa que requirió sutura.
Cuando la víctima estaba indefensa en el suelo, el agresor intentó arrastrarla hasta un cuarto de limpieza, siendo finalmente reducido gracias a la intervención del personal de seguridad, sanitarios y familiares de pacientes alertados por los gritos de auxilio. El agresor huyó posteriormente del hospital por una salida de emergencia, siendo detenido por la Policía Nacional y puesto a disposición judicial.
Según ha contado durante la rueda de prensa, el paciente había ingresado en el área de observación con síntomas que requerían valoración psiquiátrica propios, según ha explicado, de un síndrome de abstinencia. “Había estado todo el día tranquilo, con el juicio clínico conservado. No parecía activado”, ha explicado. Sin embargo, a última hora de la tarde, a las 20.00h cuando la familia iba a acudir a verle, comenzó a comportarse de forma extraña.
“Lo vi hablando con las paredes y decidimos administrarle un calmante. Avisé a seguridad y fui al baño pensando que estaba en mi zona segura, la zona restringida del personal”, ha recordado.
Fue precisamente en ese momento cuando se produjo la agresión. “Cuando salí del baño, de lo que yo creía era un entorno seguro, una zona solo para el personal, me lo encontré de frente. No pude ni mediar palabra, me pegó un puñetazo en la sien y me estampé contra la pared. Después una patada en el abdomen, me caí hacia atrás y se abalanzó sobre mí en el suelo. Me cogió la cabeza y me la estampó contra el suelo tres veces”, ha asegurado conmocionada.
En el tercer golpe sufrió una herida abierta en la cabeza. “Yo gritaba ‘socorro, por favor, ayuda’. Intenté quitármelo de encima, pero tenía mucha más fuerza que yo”, ha explicado. “Me arrastró por el pasillo agarrándome del pie hasta meterme en un cuartillo de limpieza”, ha señalado la doctora quien ha explicado que “la agresión terminó cuando el familiar de otro paciente, un ángel de la guarda escuchó los gritos y acudió en su ayuda. El agresor huyó por una puerta de seguridad que estaba abierta y que no debería estarlo”.
“Lo último que recuerdo es estar en una camilla con mis compañeros llevándome corriendo. Pensaba que podía con todo, pero los médicos también somos vulnerables”
Tal y como ha contado, perdió el conocimiento, pensó que no sobreviviría, y lo último que recuerda es “estar en una camilla con mis compañeros llevándome corriendo”, ha contado.
Tres meses después, la Dra. Sánchez Claros ha asegurado que, aunque “las secuelas físicas se curan, lo psicológico es lo más difícil. Pensaba que podía con todo, pero los médicos también somos vulnerables”.
Hoy en día aún vive con un estado de vigilia y alerta permanente. “Estoy en constante hipervigilancia. Cualquier movimiento a mi espalda pienso que me están siguiendo. Es un agotamiento constante”, ha matizado tras contar que no duerme bien desde que ocurrió el suceso. Además, tal y como ha contado, cuando cierra los ojos revive los traumáticos momentos.
“Gracias al PAIME no me he sentido sola en ningún momento. Tengo psicóloga y psiquiatra que me están ayudando constantemente”
La Dra. Sánchez Claros ha denunciado la falta de apoyo institucional tras la agresión sufrida. “Me he sentido abandonada por mi gerencia”, ha asegurado para después afirmar que le preguntaron “el primer día cómo estaba y como medida de seguridad pusieron una llave en una puerta”.
Por el contrario, ha destacado que, ante la falta de apoyo institucional, la profesión médica y sus propios compañeros si están ahí. En concreto, ha recibido el apoyo del Colegio de Médicos de Ciudad Real, así como del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), un programa de los colegios de médicos de España auspiciado por la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) que ayuda a los médicos con dolencias psíquicas.
El vicepresidente del Colegio de Médicos de Ciudad Real, el Dr. Ricardo Campo Linares, médico de urgencias y compañero suyo en el hospital, le puso en contacto con el Colegio y desde allí tramitaron la ayuda a través del PAIME, además de facilitarle la protección jurídica.
“Gracias al PAIME no me he sentido sola en ningún momento. Tengo psicóloga y psiquiatra que me están ayudando constantemente”, ha indicado.
“Hay que denunciar y perder el miedo a hacerlo. No estamos solos”
La doctora ha presentado denuncia contra el agresor y anima a otros profesionales a hacerlo. “Hay que denunciar y perder el miedo a hacerlo. No estamos solos”, ha subrayado para después afirmar que “sino se denuncia no se pueden acabar con estas faltas de respeto. No podemos normalizar que nos insulten, nos amenacen o nos agredan”.
A pesar de todo, ante la pregunta de si se ha planteado abandonar la Medicina ha señalado que “Nunca, jamás. Nadie me va a quitar la ilusión por esta profesión”.
Lo que si ha reclamado son más medidas de protección en los centros sanitarios porque, en su opinión, “la seguridad no puede ser un lujo, tiene que ser algo fundamental para los médicos. No puedo cuidar de los demás si yo no estoy segura en mi puesto de trabajo”.



