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Dr. Schwarz: “La salud del médico importa y estamos aquí para protegerla, acompañarla y defenderla, sin prejuicios ni estigmas”

El Colegio de Médicos de Alicante acoge el II Encuentro Internacional y el XI Congreso Nacional del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), un evento clave organizado junto a la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) que sitúa la salud mental del médico en el centro del debate profesional. El Dr. Hermann Fco. Schwarz, presidente del Colegio de Médicos de Alicante y anfitrión de este encuentro, asegura en esta entrevista que la salud del colectivo médico y la seguridad del paciente están en juego: “Cuidar al que cuida no debe ser solo un eslogan”.

Durante dos días, 19 y 20 de febrero de 2026, expertos nacionales e internacionales reflexionarán sobre los retos actuales y futuros de la salud mental en la profesión médica, la lucha contra el estigma y la necesidad de consolidar el PAIME como un pilar esencial para garantizar tanto la protección de los profesionales como la seguridad del paciente.

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¿Qué significa para el Colegio de Médicos de Alicante acoger el II Encuentro Internacional y el XI Congreso Nacional del PAIME, y qué mensaje se quiere lanzar desde aquí a la profesión médica?

Acoger el XI Congreso Nacional y el II Encuentro Internacional del PAIME es, para el Colegio de Médicos de Alicante, un honor y, sobre todo, una gran responsabilidad. Este congreso representa mucho más que un punto de encuentro científico; simboliza nuestro compromiso inquebrantable con el cuidado de quienes cuidan. Desde Alicante queremos lanzar un mensaje claro y rotundo a la profesión: no estáis solos. La salud del médico importa, sobre todo a los propios médicos, y estamos aquí para protegerla, acompañarla y defenderla, sin prejuicios ni estigmas. Cuidar al que cuida no debe ser solo un eslogan. La salud del colectivo médico y la seguridad del paciente están en juego.

El congreso nos sitúa como epicentro de una reflexión colectiva imprescindible sobre el futuro del PAIME, pero también sobre el modelo de ejercicio profesional que queremos construir: uno donde la salud emocional del médico sea un pilar, y no una nota a pie de página. No puede existir medicina de calidad sin profesionales bien atendidos y protegidos.

El lema del congreso es ‘Hacia el PAIME del S. XXI renovando el compromiso de cuidar al que cuida’. Desde su perspectiva, ¿Cuáles son hoy los principales retos de la salud mental en la profesión médica y cómo puede el PAIME ayudar a afrontarlos de manera más eficaz?

El lema es tan inspirador como urgente. La medicina del siglo XXI exige médicos con alta capacitación, disponibles y resilientes… pero la salud mental del médico sigue siendo una de las grandes olvidadas. La profesión médica está sometida a presiones muy intensas en la actualidad: sobrecarga y complejidad asistencial, cronicidad, condiciones laborales precarias, y, por otro lado, el aumento de las agresiones contra los profesionales sanitarios. Realidades que están generando agotamiento emocional, aislamiento profesional, ansiedad, depresión, trastornos de adaptación, o miedo a reconocer la propia vulnerabilidad.

El PAIME es hoy más necesario que nunca. No solo por su eficacia clínica ya demostrada, sino porque ofrece un espacio seguro, confidencial y especializado para que el médico pueda afrontar problemas de salud mental o adicciones sin miedo a ser señalado. Es un recurso que no juzga, sino que cuida y sana. Y esa es la base sobre la que debemos seguir construyendo. Así, el PAIME puede ayudar de forma muy eficaz desde tres puntos de vista:prevención, mediante la integración del bienestar emocional en la cultura del día a día; detección precoz, mediante la formación de responsables para identificar señales de alarma sin estigmatizar; y accesibilidad con circuitos de acceso ágiles, confidenciales y de máxima calidad.

El XI Congreso propone una mirada estratégica hacia 2030. ¿Qué aspectos considera clave reforzar o transformar en el PAIME para que siga siendo un modelo de referencia en el cuidado integral del médico?

Para que el PAIME siga siendo un referente en 2030, necesitamos avanzar en varias líneas clave: visibilidad, prevención, accesibilidad y normalización.

En este sentido, debemos reforzar la comunicación institucional para que todos los médicos conozcan el PAIME y lo perciban como un derecho, no como un recurso excepcional. También debemos integrar el enfoque del PAIME en la cultura organizativa del sistema sanitario: no como un parche para crisis individuales, sino como una apuesta estructural por el bienestar del médico.

La detección e intervención temprana deben ser también prioritarias, con circuitos de derivación y acompañamiento claros y sencillos para los médicos que los necesiten. Asimismo, es fundamental garantizar una financiación estable y suficiente que permita extender la cobertura a todos los ámbitos asistenciales, y para eso necesitamos la implicación de la Administración. En el caso de la Comunidad Valenciana, por ejemplo, el programa está financiado exclusivamente por los colegios provinciales, que asumen el gasto de tratamiento ambulatorio que se ocasiona, a diferencia de lo que ocurre en otras Autonomías que cuentan con colaboraciones y ayudas por parte de sus Consejerías de Sanidad.

Por último, interesa mantener evaluaciones del PAIME con indicadores de calidad objetivables y de su utilización; así como avanzar en su adaptación a los nuevos perfiles de médicos, los residentes y jóvenes especialistas.

¿Qué le parece la existencia del PAIME y cómo funciona en el Colegio?

El PAIME es una herramienta de valor incalculable. Se trata de una de las iniciativas más valiosas desarrolladas por la Organización Médica Colegial, al combinar responsabilidad profesional, protección del médico y garantía para el paciente.

En el Colegio de Médicos de Alicante llevamos años apoyándolo con convicción, y su funcionamiento ha sido siempre ejemplar: discreto, respetuoso, profesional. Contamos con un equipo clínico especializado que garantiza la atención médica y psicológica del colegiado que lo necesita, preservando siempre la confidencialidad.

Pero lo más importante es que detrás del PAIME hay una mirada humanista, una comprensión profunda de lo que significa ejercer la medicina cuando uno mismo no está bien. Como institución, creemos que el acompañamiento en los momentos difíciles también forma parte del compromiso deontológico con la profesión. En nuestro Colegio, esta responsabilidad recae en el secretario general del COMA, con quien el colegiado puede contactar a través de nuestra web, por ventanilla única o por teléfono. La asignación de un nombre ficticio con la inclusión en el programa contribuye a preservar la identidad y aporta una discreción total. Disponemos de terapeutas especializados para el tratamiento ambulatorio y centros de ingreso bajo el amparo de la OMC, a través de su Fundación para la Protección Social.

En definitiva, en Alicante, el PAIME constituye un dispositivo de apoyo que facilita el acceso del médico que lo necesita a una valoración clínica y un posterior tratamiento, marcado por la discreción y la empatía. El objetivo es ayudar y recuperar la salud con máximo respeto a la dignidad del médico.

Conviene recordar que la profesión médica tiene una tasa de suicidio más alta que la población general y es significativamente más elevada en médicas, existiendo una dimensión de sexo-género que debe llamar nuestra atención, dado que nuestra profesión tiende a una creciente feminización.

Detrás de cada llamada atendida, de cada caso acompañado, hay un compromiso firme con un colega médico, con el bienestar de quienes sostienen cada día el sistema sanitario.

Uno de los ejes del congreso es integrar el bienestar emocional en la cultura médica. ¿Cree que el colectivo médico ha avanzado en romper el estigma sobre la salud mental o sigue siendo una asignatura pendiente?

Hemos avanzado, sí, pero no lo suficiente.  El estigma sobre la salud mental en el ámbito médico persiste, muchas veces alimentado por una cultura del sacrificio que glorifica el aguante y penaliza la fragilidad. A menudo, el médico enfermo siente que no tiene permiso para ser vulnerable. El medico es muy autoexigente y esto le lleva a normalizar el sufrimiento y a retrasar mucho la solicitud de ayuda.

El PAIME ha contribuido de forma decisiva a abrir este debate, a ofrecer una vía de ayuda real y a promover un cambio cultural. Pero aún nos queda camino por recorrer. Para superar definitivamente estos obstáculos, necesitamos que hablar de salud mental entre médicos deje de ser un tabú, que el autocuidado emocional se convierta en una práctica normalizada, integrada en nuestra formación, en nuestros espacios de trabajo y en nuestras conversaciones. Hoy se habla con más naturalidad de salud mental y existe mayor conciencia social y profesional pero todavía persiste el miedo a la etiqueta, a la pérdida de reputación o a las consecuencias laborales.

Es importante pedir ayuda: es una responsabilidad profesional. Hay que romper el estigma, y hay que hacerlo con liderazgo, con formación y con entornos laborales que no penalicen esta vulnerabilidad. El bienestar no es individual sino organizativo y cultural.

En cuanto al II Encuentro Internacional. ¿Qué valor aporta esta mirada internacional al desarrollo y fortalecimiento del PAIME en España?

La dimensión internacional del encuentro aporta una riqueza extraordinaria. Nos permite contrastar experiencias y, sobre todo, comprender que los retos en salud mental del médico no son exclusivos de nuestro entorno. Existen respuestas en otros países que pueden inspirarnos, y también nosotros podemos exportar el modelo PAIME como un referente de atención integral al médico enfermo.

Asomarnos a otros entornos nos puede aportar perspectiva y aprendizaje. Podemos comparar modelos para identificar y compartir buenas prácticas y observar como otros afrontan problemas similares: burnout, adicciones, o crisis de recursos humanos. Compartir con otros estas experiencias, valida lo que hemos hecho en España y refuerza nuestro compromiso.

Este intercambio de conocimiento y visión estratégica es esencial para fortalecer el programa y adaptarlo a las nuevas realidades. La medicina es cada vez más global, y la protección de quienes la ejercen también debe serlo.

Como anfitrión del evento, ¿qué le gustaría que dejasen estos dos días de reflexión, debate y construcción conjunta del futuro del PAIME?

Espero que estos dos días de congreso en Alicante sean un punto de inflexión. Que salgan de aquí propuestas concretas: mejoras, prioridades y hoja de ruta clara; compromisos renovados y realistas con las autoridades sanitarias: una visión compartida de hacia dónde debe evolucionar el programa PAIME; y una red más cohesionada de apoyo entre Colegios, instituciones y profesionales.

Pero, sobre todo, me gustaría que quienes participen se lleven un mensaje esperanzador: que cuidarse es compatible con cuidar. Que pedir ayuda no es una derrota, sino un acto de responsabilidad. Y que, como colectivo, tenemos el deber y la oportunidad de construir una cultura médica más humana, más empática y más sostenible. Desde Alicante, abrimos las puertas al PAIME del siglo XXI con la intención de que los asistentes vuelvan a sus Colegios con la idea de que proteger la salud integral del médico debe ser una prioridad para todos nosotros, como lo es ya para la Organización Médica Colegial.

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