Artículo de opinión del Dr. Manuel Fernández Chavero, presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Badajoz y secretario de la Comisión de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial (OMC): «A los médicos jubilados. A nuestros maestros. Con mis respetos”.
Código de Deontología: Artículo 51.3: Es recomendable que cuando un médico acuda a solicitar atención por un problema de salud se identifique como tal, no para obtener una atención de privilegio, sino para facilitar la relación clínica con el colega que le atiende, quien a su vez garantizará la calidad asistencial, evitando distorsiones derivadas del hecho de que el paciente sea médico.
Acabé la carrera en junio de 1981. Me faltó tiempo para colegiarme y el día 1 de julio estaba haciendo una sustitución de verano en uno de esos pueblos extremeños donde, en los meses de julio y agosto, se dobla la población por la llegada de sus emigrantes. En el INSALUD me dieron 4-5 talonarios de recetas verdes y 2-3 de recetas rojas y me soltaron en la plaza como a los cristianos en el circo romano. Y sobreviví. Pude conseguirlo por varios motivos: No tenía muchos recursos, pero tuve los suficientes; me encontré una sociedad cívica, educada, respetuosa que entendía que no hay mayor injusticia que pedir más de lo que humanamente es imposible dar. Y los médicos lo dábamos todo. Pero también sobreviví, y he sobrevivido en estos 45 años de ejercicio profesional, porque he estado rodeado de compañeros mayores que me han enseñado, me han protegido, me han criticado, pero siempre me han empujado hacia delante.
Esa ayuda, y protección desinteresada, habrá quien, con un argumento espurio, diga que se trata del cacareado corporativismo médico dándole a este concepto justamente el significado contrario.
El corporativismo médico hay que entenderlo como un sistema de ayuda entre colegas y compañeros, solidarios, defensores de nuestros intereses profesionales, laborales y personales, con una exigencia ética granítica que nos ha conducido a un Código de Deontología que como derecho social y, por tanto, como obligación corporativa nos coloca en la búsqueda de la excelencia asistencial. Los médicos nunca hemos caído en la frase del Despotismo Ilustrado de Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Todo lo que hace el médico es para mejorar la calidad de vida física, psíquica y social de nuestros conciudadanos en una búsqueda de salud y bienestar integral.
Toda esta introducción se justifica por mi deseo de rendirle un pequeño homenaje a todos los que nos precedieron y que ahora, ya jubilados, aunque con mucho sigilo, con la voz débil, y la moral un poco resquebrajada por la frustración, se quejan en foros y espacios médicos de no recibir una atención más personalizada (no más privilegiada) cuando pasan al otro lado de la mesa y se encuentran con una asistencia médica fría, de cierta indiferencia, con barreras informáticas que impiden entrecruzar las miradas que nunca deben faltar en una relación médico-paciente y mucho menos en una relación médico-médico/paciente. ¿Es posible dar calidad sin calidez?. Una atención probablemente perfecta técnicamente, en un ajuste milimétrico de los protocolos y algoritmos, pero sin la chispa emocional que significa tener delante a un compañero que, con sus aciertos y errores, ha entregado su vida a una profesión que se ha ido perpetuando a lo largo de los siglos sustentada en lo que Hipócrates decía en su Juramento del siglo IV antes de Cristo: Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirles en sus necesidades; considerar a sus hijos como hermanos míos, enseñarles este arte gratuitamente si quieren aprenderlo; comunicar los preceptos vulgares y las enseñanzas secretas y todo lo demás de la doctrina a mis hijos y a los hijos de mis maestros.
Los Colegios de Médicos, y hago una especial referencia al mío, el Colegio de Médicos de Badajoz y a su ejemplar Vocalía de Médicos Jubilados, viven sensibilizados por las condiciones de sus médicos jubilados estando entre ellas su grado de satisfacción asistencial y emocional.
Sirvan tan sólo dos ejemplos que permitan, al mismo tiempo, visibilizar el problema y no alargar innecesariamente este artículo:
Leído en Médicos y Pacientes el 29-8-2019 con motivo del VIII Congreso Nacional de Médicos Jubilados a celebrar en Zamora en septiembre de ese mismo año: Dr. Pérez Carretero, vocal de médicos jubilados de Zamora y anfitrión del VIII Congreso Nacional a la pregunta ¿Qué asuntos son los que preocupan más a los médicos/as jubilados en España?:
Uno de los asuntos que más preocupan es la asistencia sanitaria que recibimos. Es el tema de debate más recurrente en las asambleas nacionales de jubilados. No estamos contentos con la asistencia sanitaria que recibimos. Cuando volvemos como paciente al centro donde hemos estado trabajando tantos años y no somos reconocidos, sentimos una angustia y un desánimo inimaginable.
Titular publicado en Esdiario de la Comunidad Valenciana el dia 23 -1-2020: Los médicos jubilados muy críticos con la atención sanitaria que reciben. Así se desprende de una encuesta realizada por las vocalías de Médicos Jubilados de los Colegios de Médicos de Alicante, Valencia y Castellón para conocer el grado de satisfacción con la asistencia. El 28,47% de los médicos jubilados encuestados considera que el grado de satisfacción global por la atención recibida ha sido «mala» o «muy mala”. El 45,6% de quienes han precisado asistencia señala como una de las causas de esa insatisfacción el trato poco deferente y fraternal
Estos dos ejemplos son la expresión del sentimiento del médico jubilado que se está manifestando, como se dice ahora, tanto de manera transversal como longitudinal. Habría que reflexionar, e intentar identificar, cual es el proceso mediante el cual estamos invirtiendo la pirámide ancestral de rendir respeto, honores, servidumbre y admiración a todos aquellos que nos han permitido a nosotros estar donde estamos y de la manera que estamos. Nada es gratuito y mucho menos la gratitud. Una de las vacunas de las que los médicos tendríamos que ponernos todos los años una dosis de recuerdo es de la vacuna de la ingratitud.
Las cosas más inestimables son aquellas que no cuestan dinero, pero exigen valores y los valores no llegan por infusión del Espíritu Santo. Llegan a través de un proceso formativo que empieza en la familia, se continua en la escuela, se prolonga en la universidad y se sustenta, en caso de los médicos, en una vocación de características casi sacerdotales. El respeto, el reconocimiento, la camaradería, la confraternidad y tantas y tantas cosas no valen dinero. Aquí no caben los euros ni los dólares. La única moneda de uso legal es la gratitud al compañero; el reconocimiento por lo que fueron y por lo que nos han permitido ser; La Medicina es, desde hace miles de años, una cadena de infinitos eslabones y hasta el eslabón más humilde la mantiene intacta.
No permitamos nunca que esa cadena se rompa y podamos, precisamente nosotros, los médicos, justificar el título de esa famosa obra de 1654 de Agustin Moreto: El desdén, con el desdén.
D. Manuel Fernández Chavero
Presidente de la Comisión de Deontología del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de Badajoz.
Secretario de la Comisión de Ética y Deontología de la Organización Médica Colegial de España.
Las tribunas y artículos publicados en medicosypacientes.com no representan posturas o posicionamientos oficiales del OMC



