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Dr. Antonio Ares Camerino: «Estado crítico»

El Dr. Antonio Ares Camerino, vicepresidente primero del Colegio de Médicos de Cádiz, escribe este artículo de opinión relacionado con la huelga médica.

“Por razones de edad habían adquirido todo un vocabulario en términos médicos, en cuestiones de salud y en competencias sanitarias. No les hacía falta másteres ni curso de expertos en gerencia. Habían sobrevivido a una demoledora pandemia a pecho descubierto, a pesar de los extraños e insolidarios protocolos excluyentes de gentes mayores. Sabían de pacientes “no cápita”, de derivaciones y de conciertos raros. Lo de los hospitales públicos con gestión en manos privadas, no llegaban a entenderlo, pero intuían el objetivo económico. En su frenesí por saber, y sobre todo por prevenir, entendían de cribados. ¡No les queda otra! En sus tertulias de cafés discutían sobre las listas de espera, sobre la medicalización excesiva de una sociedad cada vez más sensible, sobre los intereses de los fondos buitres y criticaban a aquellos hiperfrecuentadores que siempre iban a lo suyo y colapsaban el sistema sin importarles el interés general “.

Acabamos de salir de una Huelga Médica. Según nos recuerda la CEMS hace 25 años que no se daban las circunstancias para una convocatoria tan consensuada en España. Tal vez sean muchos años sin reivindicar unos derechos acordes con la exigente formación, la importante responsabilidad y las condiciones laborales en las que se desarrolla la profesión. Cada profesión tiene sus derechos consustanciales a la misma, y estos se ven cercenados cuando se diluyen en un determinado sector. Hablar de profesionales sanitarios sin especificar cualificación puede inducir a error. Confundir profesión con sector viene a provocar una disgregación de competencias, que no se corresponden muchas veces con la asunción de las responsabilidades, que si que son claras e intransferibles. Existen decisiones que no pueden, y no deben, ser compartidas. Siempre deberán ser asumidas por la persona que tiene las competencias, las habilidades y la capacidad de decidir.

        Nuestro sistema sanitario, otrora joya de la corona, está en situación crítica. La fragmentación del sistema hace que todo dependa de una frontera geográfica y administrativa, provocando una situación de desigualdad asistencial entre la ciudadanía. La Ley General de Sanidad de 1986 garantizaba un derecho que se ha ido permeando hasta llegar al punto en el que nos encontramos.

            Más de 100.000 médicas y médicos en toda España han sido convocados a cuatro días de huelga por una mejora en sus condiciones de trabajo. Según diferentes fuentes de seguimiento su desarrollo ha sido desigual, situándose a la cabeza Andalucía (algo tendrá que ver con que sus profesionales son de los peor retribuidos dentro del Sistema de Salud.) Reivindicar un Estatuto propio cuando las condiciones de trabajo y las responsabilidades son diferentes es, además de responsable, un derecho. Desde hace muchos años las condiciones de trabajo de los profesionales de la medicina de nuestro país han sufrido un deterioro que empieza a ser alarmante. A la formación más larga y exigente, incluso desde antes del ingreso en la universidad, hay que añadir el compromiso vocacional que va más allá de una mera relación laboral, a ello se le suma una carga de trabajo que está a punto de quebrar a toda una generación de médicas y médicos que empiezan su ejercicio. (Los datos de los profesionales jóvenes que empiezan son alarmantes. El 50% sufren desgaste y estrés en el desarrollo de su profesión, según la OMC). La fuga de profesionales de la medicina y la pirámide demográfica de los que están aún en ejercicio auguran un panorama que nos lleva a la importación de profesionales que precisan de un tutelaje que pueda llegar a mermar la calidad asistencial. En cuanto a las retribuciones salariales estamos muy por debajo de Alemania, Pises Bajos, Francia o Suecia, y muy cerca de Bulgaria y Croacia.

Esta huelga ha servido para mantener las negociaciones abiertas con el Ministerio de Sanidad sobre la reforma del Estatuto Marco. Las negociaciones siguen, pero la negativa del Ministerio a reconocer un estatuto propio parece inamovible. De todas formas, el Estatuto propone unos condicionantes que no pueden invadir las competencias de las Comunidades Autónomas. Fuera de él quedan las principales reivindicaciones. El Estatuto no puede fijar retribuciones salariales, no puede fijar jornada laboral, no puede gestionar la distribución concretas de turnos y jornadas, no puede garantizar la reducción de temporalidad, no puede garantizar la jubilación anticipada ni el reconocimiento de profesión de riesgo.

No se está reivindicando un trato diferente, sólo se lucha por que se atienda la singularidad de nuestra profesión.

“La reclamación d ellos médicos de poder negociar aspectos asistenciales, organizativos y laborales que les afectan específicamente es razonable, porque han sufrido una injusta depauperación que hay que revertir con urgencia. Un sistema sanitario de calidad no puede sostenerse sobre la base de una sobrecarga permanente de los profesionales” (“Cuidar a los médicos”. Editorial de Opinión de El País. Sábado 13 de diciembre 2025)

Las tribunas y artículos publicados en medicosypacientes.com no representan posturas o posicionamientos oficiales de la OMC

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