Campaña medicina rural

Sábado, 3 Diciembre 2022

“El futuro de la Seguridad Alimentaria es impredecible”

01/06/2011

La aparición de una crisis alimentaria genera en el consumidor un estado de desconfianza que se traduce en un rechazo temporal del alimento implicado en la crisis lo que motiva inmediatamente pérdidas económicas y de imagen; sólo mediante un sistema de información veraz, transparente y fundamentado acerca del riesgo real del agente que ocasiona la crisis y mediante la toma de medidas de gestión rápidas se consigue acortar al máximo estas consecuencias, según ha señalado el profesor Herrera Marteache

Madrid, 1 de junio 2011 (medicosypacientes.com)

Descripción de la imagen

El profesor Antonio Herrera Marteache entre
el doctor Antonio Herrera, miembro del comité
organizador del Aula Montpellier y el director de
Clínica Montpellier, doctor Alfredo Pérez Lambán

Este mes de mayo se han cumplido 30 años de una de las crisis alimentarias más importantes que han acaecido en Europa y más concretamente en nuestro país. Varios miles de personas (más de 20.000 según los informes recientes) resultaron intoxicadas por el consumo de aceite de colza desnaturalizado con anilinas; el síndrome tóxico ocasionó unos 700 fallecidos y sólo en costes judiciales, el Estado, responsable civil subsidiario debió asumir un montante superior a los 3.000 millones de euros.

Desde entonces se han sucedido en el panorama internacional abundantes episodios y brotes de intoxicaciones alimentarias que han sembrado la alarma y mantenido constantemente la inquietud del consumidor acerca de la garantía de seguridad de nuestros alimentos. Como ocurre estos días en Alemania y otros países del entorno europeo. De esta forma, la conferencia pronunciada por eñ profesor Antonio Herrera Marteache, catedrático de Nutrición y Bromatología (Higiene, Inspección y Control Alimentario) de la Facultad de Veterinaria en la Universidad de Zaragoza, con motivo del “XI Ciclo Aula Montpellier” no ha podido resultar más oportuna.

Seguridad Alimentaria

Tal como ha expresado el profesor Herrera, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) define la seguridad alimentaria como “el acceso físico y económico de todas las personas y en todo momento a suficientes alimentos, inocuos y nutritivos, con el fin de satisfacer las necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a alimentación a fin de llevar una vida activa y sana”.

Por ello se ha referido al concepto de garantía de inocuidad alimentaria, conocida en términos científicos como “Food Safety” y a las medidas necesarias que han de tomarse en la industria alimentaria para conseguir la máxima seguridad de nuestros alimentos (Medidas de Higiene y Control alimentario). También ha repasado algunas de las crisis alimenticias vividas; entre otras: la crisis de las “vacas locas” o Encefalopatía espongiforme bovina, acaecida en Gran Bretaña e Irlanda, primero, y luego en el resto de Europa desde 1986 a 2000; la crisis de la contaminación por dioxinas de piensos y productos de origen animal en Bélgica (1999), más tarde en Irlanda (2008) y muy recientemente en Alemania (2011); la contaminación con Salmonella de alimentos de origen animal (pollo en salsa, huevos, etc.) o la contaminación por adición fraudulenta de melanina en leche y productos lácteos (China, 2008); todas ellas han dado muestras constantes de episodios en los que nuestros alimentos y el sistema de control alimentario se ha visto comprometido.

Asimismo, el profesor Herrera indicó que son numerosos los factores que se relacionan con la aparición de nuevos agentes de riesgo o con la emergencia de agentes conocidos. Los agrupó en 10 categorías de mayor a menor importancia: 1) Cambios de prácticas agrícolas, 2) cambios demográficos y sociales,3) empobrecimiento de la población, 4) procedimientos médicos y hospitalarios, 5) evolución de los agentes biológicos (incremento de virulencia, adquisición de resistencias), 6) contaminación de los puntos de producción de alimentos y de los suplidos de agua, 7) desplazamientos internacionales de la población (viajes, emigraciones), 8) cambios y fallos en los programas de salud pública, 9) comercio internacional de materias primas y alimentos y 10 ) cambio climático.

De igual forma se refirió a situaciones que estimulan o facilitan la aparición de riesgos emergentes en los alimentos. Entre otros, la globalización en todos sus términos, las innovaciones tecnológicas alimentarias no controladas o no suficientemente evaluadas en materia de riesgos, las crisis económicas son situaciones que podrían añadirse a las planteadas un poco más arriba.

El consumidor

Tal y como señaló el profesor Herrera, la aparición de una crisis alimentaria genera en el consumidor un estado de desconfianza que se traduce en un rechazo temporal del alimento implicado en la crisis lo que motiva inmediatamente pérdidas económicas y de imagen; sólo mediante un sistema de información veraz, transparente y fundamentado acerca del riesgo real del agente que ocasiona la crisis y mediante la toma de medidas de gestión rápidas se consigue acortar al máximo estas consecuencias.

En nuestro entorno europeo, la creación de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) en 2002, la obligatoriedad del sistema de trazabilidad en el comercio alimentario, los reglamentos de higiene alimentaria (productos, industrias y sistemas de control) de obligado cumplimiento en toda la Comunidad (2004) y los reglamentos que establecen criterios microbiológicos (2004) y límites máximos residuales (2010) en alimentos son hitos en la consecución de un sistema más seguro.
Igualmente el consumidor, a raíz de la puesta en marcha de las medidas expuestas está mucho más informado (las agencias de seguridad alimentaria y la comunidad científica están realizando una labor importante en este aspecto) y ha incrementado su capacidad de decisión en el consumo.

En sus conclusiones, el Profesor Herrera señaló que el futuro de la Seguridad Alimentaria es impredecible. Conseguir un equilibrio entre la mejora permanente de la inocuidad y seguridad alimentaria respecto a la sostenibilidad en la producción de materias primas y alimentos es quizás el reto obligado al que nos enfrentamos en el futuro próximo, subrayó.