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Sábado, 3 Diciembre 2022

¿Podemos sufrir menos al recibir malas noticias en medicina?

13/12/2010

Artículo realizado por Carlos Morcillo Jiménez, estudiante de periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, sobre un acto formativo para periodistas promovido por la Organización Médica Colegial (OMC)

Madrid, diciembre 2010 (medicosypacientes.com)

¿PODEMOS SUFRIR MENOS AL RECIBIR MALAS NOTICIAS EN MEDICINA?

Por Carlos Morcillo Jiménez

La OMC informa de cómo nos influye la manera de recibir una mala noticia y aconseja a médicos y medios de comunicación cómo darla

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Momento de la Jornada fotografiada
por Nuria Fernández Gamez

Es obvio que recibir la noticia de que nuestra enfermedad es grave o incluso mortal nos puede provocar una serie de trastornos emocionales, pero saber darla puede aliviar esas reacciones tanto a pacientes como a familiares.

Según la Organización Médica Colegial (OMC) dar una noticia así requiere una cierta preparación. Hoy en día las facultades de medicina se preocupan exclusivamente del ámbito biológico y no dan relevancia al aspecto comunicativo del profesional sanitario con el paciente. Saber cómo dar una mala noticia puede ayudar al enfermo y a sus familiares a sobrellevarla.

El Dr. Marcos Gómez Sancho (experto en cuidados paliativos y presidente de la Comisión Central de Deontología Médica de la (OMC) nos comenta cuales son las claves para abordar esta difícil tarea comunicativa: “este acto lo debemos regir por un orden, primero como acto humano, luego ético, médico y por último legal” saltarnos algún punto haría entrar en conflicto con el bienestar del paciente.

La presencia y proximidad con el paciente o familiar es fundamental. Ante el anuncio de la pasada campaña de agosto de la DGT donde se muestra como los familiares de las víctimas de accidentes de tráfico reciben la noticia por teléfono, el Dr. G. Sancho declara que es un ejemplo de cómo no dar las malas noticias. Hay que buscar un entorno tranquilo, saber del nivel de conocimiento que el paciente y/o familiares tienen de la enfermedad y cuanto quiere saber el paciente de la misma.

Extremar la delicadeza haciendo uso del lenguaje no verbal y los silencios.

No quitar nunca la esperanza, siempre existen excepciones y cada caso es particular, nunca se debe decir a un paciente cuanto le queda de vida porque aunque el médico se guíe por probabilidades puede que su paciente rompa la regla. Pero tampoco caer en dar falsas esperanzas sino de acuerdo con su situación.

No dar la mala noticia de golpe ya que un encarnizamiento informativo le podría perjudicar, sino atender a qué ritmo marca el paciente el flujo de información.

No mentir, “la verdad es el antídoto contra el miedo”.

EL PAPEL DE LA FAMILIA

La familia juega un papel fundamental no solo con el enfermo sino también con el personal sanitario. Según la OMC el 50% de las familias se interponen entre el médico y el paciente para que este último no conozca la verdad de su enfermedad, comportándose así en un sentido protector tradicional de las familias latinas. En estos casos, comenta el Presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, Javier Rocafort, que es preciso un comportamiento de conciliación por parte del médico con las familias para hacerles comprender que el paciente lo debe saber si lo cree oportuno. Un enfrentamiento con los familiares sería fatal para pacientes en circunstancias críticas.

¿QUÉ AMPARA LA LEY?

Desde 1986 el enfermo tiene derecho a conocer el estado de su salud con las únicas excepciones de privilegio terapéutico y rechazo del propio paciente, pero sobre la forma de comunicar las malas noticias existe un vacío legal, “nadie me puede obligar a ser cariñoso con un enfermo” comenta el Dr. G. Sancho, esta actitud corre a cargo exclusivo del médico.
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LA EUTANASIA EN CASOS TERMINALES

Realmente son pocos los enfermos en fase terminal que piden a su médico la eutanasia, bien porque son conscientes de su ilegalidad o bien porque los cuidados paliativos que reciben les dan fuerzas para seguir viviendo, señala J. Rocafort “cuando a un paciente le atiendes bien deja de pedir la eutanasia” o el Dr. G. Sancho: “en contra de la eutanasia hacen falta más cuidados paliativos que un millón de sermones”.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LAS MALAS NOTICIAS

Los medios deben actuar de una forma responsable cuidando su lenguaje ya que pueden decir cosas que afecten a los pacientes, según comenta J. Rocafort, ante un programa cualquiera en la radio, 1 de cada 500 oyentes se encuentra en fase terminal y escuchar alusiones a la muerte aunque sea de forma metafórica puede afectarles en gran medida.

Respecto a la prensa rosa son muchos los casos en que los medios se adelantan al diagnostico del médico por el afán de tener una exclusiva. También al dar noticias sanitarias pueden despertar ilusiones en los pacientes al escuchar que un nuevo fármaco puede curar su enfermedad cuando en realidad o está todavía en fase de desarrollo o no ha llegado a manos de los médicos que le tratan.

Por eso, la labor periodística debe concienciarse a través de un lenguaje más cuidado ya que como afirma el Dr. G. Sancho los medios como los periódicos son muy fríos a la hora de transmitir noticias.