Lunes, 21 Octubre 2019

Pte. Colegio Médicos Álava: "“La nueva estructura organizativa de Osakidetza”

Pte. Colegio Médicos Álava: "“La nueva estructura organizativa de Osakidetza”

Análisis

El presidente del Colegio de Médicos de Álava, el Dr. Kepa Urigoitia, analiza en este editorial publicado en el último nº de la Revista del ICOMA, la nueva estructura organizativa de Osakidetza, y aporta su visión sobre dicha reestructuración

Vitoria 26/02/2016 medicosypacientes.com/ComAlava

Dr. Kepa Urigoitia, presidente del Colegio de Médicos de Álava

2016 se ha estrenado en Álava con la nueva organización de Osakidetza, con el objetivo de dar cobertura a la asistencia sanitaria y sociosanitaria de la provincia mediante una estructura repartida en dos OSIs: la OSI Araba y la OSI Rioja.
 
De esta forma el Sistema Vasco de Salud cierra una etapa, que comenzó hace cinco años en Gipuzkoa con la creación de la OSI Bidasoa, y culmina así su nueva estructura organizativa con la consiguiente amortización de las hasta ayer vigentes estructuras de Atención Primaria y Atención Hospitalaria. Los Hospitales y los Centros de Salud siguen en los mismos sitios, los profesionales siguen siendo los mismos, pero sus correspondientes organizaciones de servicios -Comarca Araba, HUA y Hospital de Leza- desaparecen como tales y su gestión se ve unificada bajo la dirección de la nueva organización: la OSI.
 
Su objetivo de integrar los procesos asistenciales entre los diferentes niveles de atención en aras a la eficiencia, a la mejora de la coordinación entre niveles y a la mejora de los resultados en salud es loable, pero a nadie se le escapa que no hay carrera de fondo sin corredores. Unos corredores, los profesionales sanitarios, que llevan años cargando sobre sus espaldas los efectos de la crisis y que, tras tanto palo sin zanahoria, sienten su cuerpo dolorido y les cuesta mucho hacer esfuerzos suplementarios.
 
Cansados de oír frases como "sois el eje del sistema", "para nosotros sois lo más importante" o "ésta es la legislatura de los profesionales", que contrarrestan con otras del tipo "no sé de qué se quejan", "con lo que ganan", "tienen un puesto fijo", es impensable lograr grandes objetivos a sus expensas sin previamente curar sus heridas, deshacerse del palo y empezar a repartir zanahorias.
 
Por otro lado, me llama poderosamente la atención el hecho de que un proceso de reforma absoluta de la organización sanitaria vasca, en el que se han invertido cinco años, no se haya visto sustentado por el correspondiente cambio normativo. A día de hoy siguen aún sin derogar, y, por lo tanto vigentes, los Decretos de estructura de Atención Primaria y de Atención Hospitalaria, así como una serie de normativas que de ellos se derivan, cuando, al menos organizativamente, ya no existen como tales estructuras. 
 
Por muy muerto que algo esté, no se le puede dar entierro, sin su previa certificación. No es difícil que la ausencia de ésta ocasione más de un dolor de cabeza.
 
Y, por más que se lo hemos advertido e incluso pedido a los responsables de Osakidetza, sigue aún sin existir un Decreto, llamémosle de OSIs, que, derogando los anteriores, dé cobertura al profundo cambio llevado a cabo en estos cinco años. 
 
Las normas son necesarias para la convivencia. Y su ausencia, cuando menos, suscita recelos y la dificulta. 
 
No podrá alegarse que ha sido por falta de tiempo.