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Miércoles, 5 Octubre 2022

Dr. Vicente Andrés: “El valor del testimonio. Reflexiones en torno al primer caso de eutanasia en Castilla-La Mancha”

Dr. Vicente Andrés: “El valor del testimonio. Reflexiones en torno al primer caso de eutanasia en Castilla-La Mancha”

Artículo de opinión

El Dr. Vicente Andrés, Doctor en Medicina, Diploma Superior en Bioética y Máster Universitario en Filosofía Práctica, realiza, en este artículo de opinión, reflexiones en torno al primer caso de eutanasia en Castilla-La Mancha

Madrid 31/01/2022 medicosypacientes.com

Desde mis tiempos de doctorando, defiendo el valor del testimonio personal y a ello dediqué algún escrito. Este es la clave del encuentro clínico, porque abre la puerta a las acciones y decisiones sucesivas. La confianza está entre ambos partícipes y, por lo tanto, lo que uno y otro dicen tiene, a priori, un innegable valor de verdad. Luego, el curso que seguirá dependerá de lo que ambas partes vayan constatando, y ese encuentro inicial, basado en la «palabra dicha», puede no convertirse en «palabra dada» y quedar devaluado con la consiguiente pérdida de confianza.

Así pues, ese testimonio personal inicial que el médico atiende y reseña en la historia clínica, queda pendiente de una necesaria comprobación que tiene que trascender el ámbito de las dos personas iniciales y resultar en una evidencia para el resto de los que tengan que participar en el proceso (familiares y otras personas del ámbito sanitario).

El pasado día 11 de enero de 2022, tuvo lugar la primera eutanasia en Castilla-La Mancha. C. F. G. C. portadora de una enfermedad crónica, invalidante y degenerativa que no le ha impedido llevar una vida plena a la que se ha ido adaptando según mermaba su capacidad física para moverse. Ha pasado por sucesivos estadios y ha llegado al punto en el que sus posibilidades adaptativas ya no dan más de sí. Suponemos, por la evolución de las afecciones que padece, que el sufrimiento aun presente desde la infancia, ya le resulta insoportable.

Al llegar a esta situación, C. F. tomó una decisión trascendental, quizá la más importante de su vida, para dar el paso definitivo de poner fin a la misma, pero no optando por un suicidio, sino ateniéndose a la vigente Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE).

Soy reticente al tratamiento de las cuestiones sanitarias en los medios de comunicación, por diversas razones que no procede ahora analizar. Lo mismo pensé cuando oí que este caso había trascendido al medio audiovisual y lo tomé con cierta desconfianza, pero aun así la actitud ética obliga a desechar el prejuicio, «quedarse en blanco» y abrir los sentidos a lo que el paciente voluntariamente quiere decir, exponiéndose, además, a mostrar la propia imagen. Podría haber bastado con el testimonio escrito ―ante eso no tengo ninguna prevención―; sin embargo, C. F. optó por permitir a quienes la iban a escuchar que también la vieran, ofreciéndonos la constatación de su realidad personal. Mostró su valentía y su dignidad para que quienes presenciaran ese relato no fueran meros espectadores pasivos, sino que quedaran impregnados de su acción y se conmovieran trocando el escepticismo en convicción.

Con su acción, C. F. disipa las dudas que pudieran existir sobre su grado de autonomía de la voluntad personal. Este es un punto de partida básico a la hora de enfrentarse el médico que reciba la intención verbal de su paciente, al que probablemente conoce de más tiempo, que lleva a plantearse si realmente sabe lo que está pidiendo. Las muestras que da C. F. no solo constatan la integridad de su autonomía en un momento concreto, sino que nos da pruebas de que es una decisión muy meditada, que ha deliberado con los más cercanos, a los que también ha puesto a prueba.

La elección de la periodista es otra constatación de su sensatez y de la medida del alcance que va a tener su decisión. No elige a cualquier profesional, sino a una amiga de la infancia en quien tiene confianza. Una vez más el concepto trascendental en estas cuestiones relativas al final de la vida; ahora, un final elegido libre y conscientemente. Esta confianza mutua garantiza también algo básico en las relaciones humanas, el respeto mutuo. La decisión de C. F. no puede dejar indiferente a nadie que la escuche y así se aprecia en la relación con su pareja, con el médico responsable, con los autores del documental y con los que la hemos conocido por medio de este.

Seguir paso a paso su exposición y razonamiento da prueba de su excelente salud mental y fortaleza de ánimo. Su determinación es tal que está dispuesta a recurrir a la justicia si la Comisión de Garantía y Evaluación rechaza su petición, porque ella considera que está bien fundamentada y es conforme con los requisitos de la LORE. Ha hecho la solicitud y está esperando, paciente y prudentemente, su aprobación.

Ante la pregunta inevitable sobre qué haría si se desestimase su petición, contesta con firmeza y convicción que se suicidaría. El suicidio es un problema sanitario en el que estamos haciendo hincapié, cada vez más, quizá tomando conciencia de lo que supone familiar y socialmente, la amargura que deja en propios y extraños. Algo que queremos evitar y, sin embargo, en un caso como el de C. F. vemos que se vería abocada a algo que ella no ha querido hacer antes y a lo que llegaría con la pérdida total de la esperanza que supondría el rechazo de su petición de eutanasia.

Aparte del momento crítico que para ella supondría el rechazo de la petición y que manifiesta una determinación secundaria que, no obstante, podría ser contingente, hay otros dos momentos que resultan especialmente significativos y que ella expresa con claridad, en los cuales conviene reparar.

El primero es cuando dice: «Me iré y seré feliz, seré muy feliz porque me voy de un cuerpo que no me deja ser lo que soy». Es llamativa la esperanza que esta frase expresa. Habla del porvenir, un futuro que la va a hacer feliz. También es manifiesto este sentimiento profundo de cada uno de nosotros que nos hace creer en una vida «más allá». C. F. habla desde lo más íntimo, no está invocando creencias impuestas, sino propias. Y nos da la razón de esta felicidad, la de ser liberada de un cuerpo que la aprisiona, que le impide seguir con su proyecto personal, un cuerpo que la esclaviza y que, como tal esclavizador, la está despersonalizando.

El segundo momento se produce al inquirir a su entrevistadora y amiga: «Ponte en mi lugar ¿tú qué harías si de repente te quedases como yo?». Es una pregunta que la deja perpleja. Eso nos ocurriría a todos. Nadie sabemos lo qué haríamos si nos viéramos en la situación de C. F. o lo que haremos cuando nuestra biografía nos lleve a una situación análoga, que nunca será igual, ni ocurrirá en la misma persona.

Un último apunte sobre el proceso deliberativo que, previo a su petición, C. F. llevó a cabo con sus personas más allegadas es que, como ella reconoce, la discusión la ha llevado a cabo con quienes en mayor o menor medida piensan como ella, con los más afines y no ha querido hacerlo con otras personas que supone contrarias a la idea de eutanasia por una razón explícita: «sé que me van a quitar la idea de la cabeza» y reafirma: «prefiero no entrar en conflicto». Esto lleva a algo que reitero con frecuencia, esto es que en torno a la eutanasia hay dos posturas radicales y extremas de las que hay que huir, posturas que no se atienen a la clave de la cuestión, que esto es exclusivamente individual y personal, no algo de movimientos sociales a favor o en contra, disyunciones excluyentes que no conducen a nada en el campo de la Ética. En la deliberación con su pareja, nos muestra claramente el dilema intersubjetivo: «por un lado no quiere quedarse solo y por otro no quiere verme sufrir». Sin embargo, es un balance que cae del lado de la protagonista porque es su decisión expresa, fruto de su voluntad personal, ante la cual ha de ceder la aflicción del otro.

En definitiva, un valioso testimonio para entender la complejidad de la aplicación de la LORE y. sin embargo, su necesidad.

[1] https://www.cmmedia.es/noticias/castilla-la-mancha/el-adios-de-fatima-primera-persona-a-la-que-se-ha-aplicado-la-eutanasia-en-castilla-la-mancha/. En este enlace se puede ver el documento íntegro de 29 minutos de duración.

 

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